Vertigo (1958)

vertigoAlfred Hitchcock es sinónimo de suspenso, es imposible hablar de dicho género cinematográfico sin hacer referencia a su trabajo. Sus películas forman parte del subconsciente colectivo de la sociedad. Basta preguntar a cualquier persona si ha visto la famosa escena de la ducha en Psycho para darse cuenta de la influencia que este director ha tenido en la cultura popular. Sus cintas han sido comentadas durante décadas por todo tipo de personas, y Vertigo ha recibido la mayor cantidad de elogios. Hitchcock logra una perfecta tensión en este trabajo al jugar con la mente del espectador, exponiéndolo a diversas emociones y a uno de los giros argumentales más inesperados de la historia del cine. La cinta es una adaptación de la novela D’entre les morts, escrita por Boileau-Narcejac.

La película es protagonizada por John “Scottie” Ferguson (John Stewart), un detective que debe retirarse de su cargo tras un accidente que le provocó un grave miedo a las alturas. A pesar de esto, Scottie es contratado por un antiguo amigo, Gavin Elster (Tom Helmore), para que desempeñe una labor de detective privado. Su labor es vigilar a su esposa, Madeleine Elster (Kim Novak), quien según él ha sufrido algunos trastornos mentales y alucinaciones. Scottie entabla una íntima relación con Madeleine -llegando incluso a enamorarse-, y descubre que ella cree ser Carlotta Valdes, una mujer que había muerto cien años atrás. El detective busca terminar con estas alucinaciones y lleva a Madeleine al lugar que aparece en sus sueños, un antiguo pueblo llamado San Juan Bautista.

Hasta aquí, la historia no parece muy especial, pero las cosas cambian durante la segunda mitad de la película. Hitchcock provoca un giro argumental que nadie podría esperar, haciendo que los minutos posteriores estén llenos de tensión. La relación entre los personajes es muy compleja, y cambia a lo largo de la cinta. Tras el giro argumental nos damos cuenta que muchos de estos vínculos no son producto de la casualidad, sino que fueron friamente calculados. El final es una efectiva mezcla de humor negro y terror, el cual no deja indiferente al espectador; ya sea amándola u odiándola, la cinta no abandonará jamás a quien la vea.

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