Il buono, il brutto, il cattivo (1966)

buono_brutto_cattivo1Il buono, il brutto, il cattivo (traducida como El bueno, el malo y el feo en español) es una de mis películas favoritas. Fue la razón por la cual me adentré al mundo del western y despejó todos mis prejuicios hacia ese género. La cinta es una increíble combinación de elementos, los cuales se relacionan entre sí de manera perfecta. La película es la última pieza de la llamada trilogía del dólar y refleja una madurez en el estilo del director Sergio Leone, quien es acompañado nuevamente por Ennio Morricone y Clint Eastwood. La cinta pasó a ser un verdadero clásico del cine, sirviendo como influencia para varios directores.

La historia se centra en tres personajes. Tuco (Eli Wallach), un bandido que es buscado por los crímenes que ha cometido; Angel Eyes (Lee Van Cleef), un desalmado cazarrecompensas; y Blondie (Clint Eastwood), el “hombre sin nombre”, quien se asocia con Tuco para cobrar el dinero de la recompensa ofrecida por el bandido y salvándolo antes de que sea ejecutado. Los caminos de los personajes se cruzan cuando se enteran de la existencia de un tesoro escondido en un cementerio. Los pistoleros deberán sortear una gran cantidad de obstáculos para llegar al lugar, incluyendo la misma Guerra Civil Estadounidense. Como es habitual en este tipo de películas, el desenlace consiste en un enfrentamiento entre los protagonistas, con el fin de determinar quién se quedará con el botín.

Como es costumbre, Leone nos muestra en esta cinta a unos personajes muy interesantes, construyendo a partir de ellos las distintas situaciones que surgen en la película. El actor Lee Van Cleef había trabajado con anterioridad bajo la dirección de Sergio Leone en Per qualche dollaro in più (1965), pero su rol en esta película es muy distinto al que interpretó en aquella. Al igual que el personaje de Clint Eastwood, el de Lee Van Cleef no posee una historia previa definida,  siendo su principal motivación la codicia. Este aura de misterio es lo que caracteriza a ambos personajes, surgiendo ciertas similitudes entre los dos. Ambos son seres solitarios y ven a las demás personas como meras herramientas que utilizan para alcanzar algún fin. Pero la diferencia radica en cómo consiguen sus objetivos; mientras Angel Eyes está dispuesto a cualquier cosa con el fin de obtener algo, Blondie está sujeto a una especie de código moral, el cual le impide hacer ciertos actos.

Si bien Eastwood es el protagonista de la historia, es el personaje de Eli Wallach quien sin quererlo se convierte en la estrella del filme. Su personaje, Tuco, no puede ser más opuesto a los dos ya mencionados. Su picardía y arribismo hacen que destaque entre los demás personajes, contribuyendo con el elemento cómico de la cinta. Tuco se encuentra en una situación desfavorable en relación a Angel Eyes y Blondie, debido a su falta de astucia y habilidades con las armas. Es por sus intentos fallidos que el personaje se roba la atención del espectador, ya que de cierta manera nos vemos reflejados en su frustración.

La fotografía está a cargo de Tonino Delli Colli, quien trabajará junto a Leone en otras de sus grandes películas. Delli Colli sigue con la tendencia de las cintas anteriores y recurre tanto a tomas panorámicas como a primeros planos de los personajes, logrando una buena combinación entre ambos. La virtud de los filmes de Leone consiste en su capacidad para situar a quienes los ven en el lugar donde ocurren los hechos; un ejemplo de esto es la escena donde Blondie es conducido por el desierto. La música es nuevamente un factor central, y Ennio Morricone se encarga de componer una banda sonora inmortal. Basta con escuchar la canción de los créditos iniciales para darse cuenta de la influencia que su música ha tenido en la cultura popular. De todas las canciones, mi favorita es sin duda alguna “Il triello”, que suena en el enfrentamiento final de los tres personajes.

Uno de los aspectos que diferencia a Leone del resto -y que le ha generado varias críticas- es el ritmo que utiliza en sus películas. Es común que sus cintas duren más de dos horas, debido a la libertad que el director se daba para filmar ciertas escenas. Debo admitir que esto me incomodó la primera vez que vi la película, pero con el pasar del tiempo me fui acostumbrando a su estilo. Il buono, il brutto, il cattivo no es sólo un western, los temas que trata, como la codicia y la guerra, reflejan los aspectos más complejos del ser humano, y lo hace de una manera muy efectiva. La cinta ha sobrevivido al paso del tiempo, y ha logrado lo que muchas no han podido, convertirse en un clásico.

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