El “Cine Nacional”

Tenía una butacas muy antiguas, y como no estaban ubicadas de manera escalonada, podías tener la mala suerte de que alguien mucho más grande se sentara adelante tuyo. También decían que había ratones, y que a veces se sentía cómo pasaban al lado de los pies. Pero esas cosas eran meros detalles cuando uno era más chico y estaba viendo una buena película. No recuerdo cuál fue la primera cinta que vi allí, creo que El libro de la selva, o alguna otra de Disney, de las que proyectaban el fin de semana. Pero sí me acuerdo cuando fui a ver Harry Potter y la piedra filosofal, o Star Wars: La amenaza fantasma. También me acuerdo que la pantalla estaba en un escenario, lo que me hacía pensar que en cualquier momento los personajes iban a salir a escena, como en las obras de teatro.

Cuando pasaba por calle Sucre me gustaba ver los carteles pintados a mano que usaban para promocionar algún estreno. Eran muy grandes, y muchos de los actores no se parecían al dibujo, pero llamaban la atención de todos los que caminaban por allí. Creo que en el hall tenían un proyector antiguo de adorno, y rollos de celuloide, o puede que simplemente lo haya imaginado. Siempre que íbamos a ver alguna película era algo emocionante, algo nuevo. Entrar a la sala nunca era igual a la vez anterior, porque la gente que estaba tampoco era la misma. Los sábados en la mañana, por ejemplo, se escuchaban las risas y conversaciones de los niños, lo cual le daba un ambiente distinto al de las películas “para grandes”.

Cuando inauguraron las salas de cine en el Antofagasta Shopping, las cosas cambiaron. El “Cine Nacional” siguió funcionando, pero ya no iba tanta gente, y la mayoría de sus películas se estrenaban con algunas semanas de retraso. En las nuevas salas los asientos eran más cómodos, el sonido era mejor, y la imagen no tenía tantas imperfecciones. Pero eran frías. La gente sólo iba a ver una película, y apenas aparecían los créditos, se iban. El cine pasó a ser una mera distracción, y no una forma de entretención. El “Cine Nacional” fue cerrado, y Antofagasta veía cómo uno de sus lugares emblemáticos dejaba de existir. Junto a él se fue una manera de entender al cine, no como un simple negocio, sino que como un servicio a la comunidad y una forma de cautivar la imaginación de los niños.

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Un pensamiento en “El “Cine Nacional”

  1. Si recuerdo ese cine era awesome, aunque nunca recuerdo bien que peliculas vi en cine y cuales en VHS, pero me acuerdo que vi Monsters Inc., Shrek, Jimmy Neutron, y Pokémon 2000. Tal vez vi otras mas pero no recuerdo bien, y sí, había un proyector anitguo, lástima que murió, pero también tuvimos la culpa, nos dejamos llevar por algo nuevo y sin ratas, pero no hay alma en el cine ahora. Aunque igual yo era mas recurrente en el cine Gran Vía, ahi vi el Rey León y quedó la zorra todos llorando (me incluyo) esa experiencia la comparo como cuando fui a ver Up, me emocioné, reí y lloré. Ahora sólo hay una tienda de libros evangelicos (malditos evangelicos, LOL)

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