Boogie Nights (1997)

boogienights-posterPaul Thomas Anderson logra en Boogie Nights un increíble equilibrio entre comedia y drama. Los elementos se van intercalando de una manera muy natural, y los minutos pasan volando una vez que comienza la película. Al saber que la historia gira en torno al mundo de la pornografía, lo primero que nos imaginamos es una comedia básica, sin más pretensiones que hacernos pasar un buen rato. Pero la película logra mucho más que eso, debido principalmente a las historias de sus personajes y a los actores que los interpretan. Boogie Nights se encuentra entre aquellas cintas que a pesar de su corta edad se han ganado un lugar especial en la industria cinematográfica.

La película es protagonizada por Eddie Adams (Mark Wahlberg), quien trabaja como mesero en un club nocturno de Los Ángeles. Allí conoce a Jack Horner (Burt Reynolds), un director de películas pornográficas, quien le ofrece actuar en ellas debido a su gran “talento”. Entre los demás actores que participan en las películas de Horner se encuentran Amber Waves (Julianne Moore), Rollergirl (Heather Graham), Buck Swope (Don Cheadle) y Reed Rothchild (John C. Reily). Adoptando el nombre “Dirk Diggler”, Eddie se convierte rápidamente en una celebridad de la industria pornográfica. Pero no todo será tan fácil, ya que la fama, envidia y drogas irán poco a poco dañando su carrera.

La cinta sigue la estructura lógica de este tipo de historias: un joven con un “talento especial” es descubierto por alguien que lo ayuda a entrar y desenvolverse en algún área determinada, logra rápidamente la fama y el reconocimiento, pero los humos se le suben a la cabeza y debido a otros problemas termina tocando fondo. No obstante, lo que hace realmente especial a Boogie Nights es su atmósfera y la manera en que la historia es contada. Desde la primera escena el director nos deja claro que esto tiene lugar en Los Ángeles durante finales de la década de los 70 (la ropa y la música es en este sentido fundamental). A lo largo de la película vemos pequeños guiños a elementos de dicha época, los cuales van formando este ambiente que caracteriza a la cinta; y es que no es lo mismo ver esta película sin los afros ni los pantalones pata-de-elefante.

El guión escrito por Anderson logra complementar la comedia y el drama de manera muy natural, intercalándolos. El sólo hecho de tocar temáticas de contenido sexual es difícil en una película que busca ser tomada en serio, ya que el menor desliz puede producir un resultado opuesto al que buscaba el director. Paul Thomas Anderson sabe transmitir a la audiencia el mensaje de cada escena, distinguiendo en ellas el ambiente en el que toman lugar. Pero esto no impide que elementos tan disímiles como la comedia y la violencia puedan mezclarse. Por ejemplo, en un momento de la película Dirk Diggler acompaña a dos amigos a la casa de un magnate para vender droga, pero las cosas se salen de control y todo termina en un enfrentamiento armado; el director logra que en ese momento de tensión las risas salgan casi naturalmente, a raíz de un simple gesto, o de lo absurdo de la situación.

Hay, además, algo bastante particular con los personajes. Si bien estos son presentados a través de meras caricaturas, lentamente van adoptando una personalidad mucho más seria y creíble, lo cual va acorde al tinte dramático de las escenas. De repente, aquel personaje que creíamos era sólo un extra, da a conocer algún hecho que le da mayor profundidad. Rollergirl, por ejemplo, es una joven que actúa en películas pornográficas y que se caracteriza por andar siempre en patines. Más tarde en la película vemos cómo el hecho de abandonar su colegio es un reflejo del gran salto que da en su vida, dejando la adolescencia de lado y pasando de lleno a la adultez. Esto, a mi parecer, es un tema muy importante dentro de la película, ya que el protagonista también lo experimenta. El dejar de lado a sus familias a una temprana edad cala hondo en estos personajes, quienes son mucho más vulnerables a las dificultades de la vida.

Dicho aspecto se puede notar en la relación de estos dos personajes con el interpretado por Julianne Moore. Tanto Dirk Diggler como Rollergirl la ven como una verdadera madre, y esta a su vez los trata como sus hijos. Ambos llenan un vacío de sus vidas con la figura del otro, actuando como compañeros de la misma miseria. Las relaciones pasan a ser, entonces, otro de los elementos centrales de Boogie Nights. La película da gran importancia al cariño y confianza que los personajes tienen con relación a otros; las alianzas, apadrinamientos, relaciones de amistad y amorosas, son frecuentes en la historia. Hay además otros temas, como el costo de la fama y la dificultad que esta significa para alguien que no está acostumbrado a ella.

Boogie Nights es una película dinámica que no se hace para nada larga, a pesar de durar cerca de dos horas y media. El talento de Paul Thomas Anderson consiste en lograr que quien vea la película se pueda sentir interesado por ella y por sus personajes, transportándolo a través de la historia de Dirk Diggler. Si bien no es su mejor trabajo, es una gran cinta que cumple con creces su cometido.

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Mark Wahlberg (izq) y John C. Reilly (centro) en una escena de Boogie Nights.

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2 pensamientos en “Boogie Nights (1997)

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