Inglourious Basterds (2009)

inglourious-basterdsHace meses que no iba al cine. Estaba esperando alguna película que valiera la pena ver, y que al momento de pagar la entrada no me diera un remordimiento interno por el gasto que significaba -la condición económica no me ha favorecido este último tiempo. Pero sabía que algún día iba a llegar a Chile una de esas cintas que hay que ver sí o sí, de esas que valen cada peso que uno paga. Y el jueves llegó. Puede que Inglourious Basterds (Bastardos sin gloria) no sea la mejor película de Quentin Tarantino (en mi opinión ese honor lo tiene Pulp Fiction), pero eso no significa que sea una mala película, de hecho, creo que es muy buena, una de las mejores cintas que he visto en mucho tiempo.

La historia se centra en un grupo de soldados judíos, quienes liderados por el teniente Aldo “el Apache” Raine (Brad Pitt), llegan a Francia con el objetivo de matar nazis. Dejando docenas de alemanes en el camino, los rumores sobre este grupo (llamado “Bastardos sin gloria”) llegan a oídos del mismo Hitler, quien comienza a sentir la presión del bando de los aliados. A estos personajes se suma una joven francesa llamada Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent), quien es dueña del cine donde se proyectará una película del director alemán Jospeh Goebbels, y al cual asistirían los altos mandos del gobierno nazi. Los “Bastardos” ven en esta situación una opción perfecta para acabar con la guerra, pero la seguridad del evento está a cargo del coronel Hans Landa (Christoph Waltz), un astuto y despiadado “cazador de judíos”.

La cinta tiene todos los elementos que caracterizan a los trabajos de Tarantino: un excelente diálogo, personajes llamativos, violencia, música de culto, y por supuesto, humor negro. El director no busca con esta película hacer una clase de historia, ni tampoco entregar lecciones de moral. Lo que él quiere es una cosa: entretener (y lo logra perfectamente). Las dos horas y media que dura pasan volando entre las conversaciones de los personajes y los tiroteos. Como es habitual en sus cintas, Tarantino mezcla diversos estilos cinematográficos, alcanzando un resultado muy particular. En la primera escena, por ejemplo, se puede notar perfectamente la influencia de Sergio Leone, y del género western en general, con la música de Ennio Morricone completando el ambiente.

También hay referencias al cine exploitation de los años 60 y 70, reflejado en los textos que utiliza la cinta para identificar a algún personaje -uno de los momentos más graciosos de la película es cuando presentan al personaje de Hugo Stiglitz (llamado así en honor al actor mexicano) con unas gigantescas letras de color amarillo que salen de la nada. Tarantino además recurre a un narrador que aparece en un par de ocasiones para explicar algunos puntos y hacer las escenas más dinámicas. La mezcla de estos elementos hace que la cinta tenga un ritmo muy fluido, y que uno esté con una sonrisa en la cara durante las dos horas. La música también es un factor importante, y sirve para resaltar ciertos momentos tensos o dramáticos. Los estilos son variados, teniendo desde guitarras eléctricas hasta orquestas.

El punto fuerte de la película es definitivamente Christoph Waltz, quien interpreta al coronel Hans Landa. Su personaje se podría resumir con las siguientes palabras: frío, calculador, desalmado, y por qué no decirlo, cínico. Lo curioso es que a pesar de estas características, tiene algo que lo hace muy llamativo, y que no nos hace odiarlo del todo. Si no fuese por este genial villano, la cinta no habría sido tan exitosa ni habría recibido tan buenas respuestas por parte de la crítica. Creo que una de mis escenas favoritas es la primera, cuando Landa va a una granja francesa en busca de la familia judía que vivía hace algún tiempo en el sector. Es en esos primeros minutos que nos damos cuenta de la presión sicológica que logra el personaje con el simple hecho de su presencia, y cómo a través de una conversación va atrapando poco a poco a quien lo escucha.

El resto de los actores no destaca tanto como Waltz, pero cumple con su objetivo. Brad Pitt logra un buen resultado como el teniente Raine, expeliendo “americanismo” por montones -basta notar su acento cuando intenta hablar en italiano, por ejemplo. Su personaje actúa movido por la venganza, y muchas de sus acciones carecen de sutileza o planificación; Raine prefiere recurrir al instinto. Diane Kruger también cumple con su trabajo, interpretando a Bridget von Hammersmark, una actriz alemana que apoya al bando de los aliados. Más allá de su belleza, Kruger tiene un buen trabajo en la cinta, y no pasa desapercibida. Creo que el único punto bajo es Eli Roth. Si bien su personaje es uno de los más memorables, la actuación no logra convencer y sus intervenciones parecen fuera de lugar la mayoría de las veces.

Además de la historia de los “Bastardos” está la de Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent), una francesa que vo cómo su familia era asesinada por las órdenes de Hans Landa. Además de soportar a Landa como jefe de seguridad del evento que se realizará en su cine, Dreyfus es “hostigada” por un joven alemán llamado Fredrick Zoller (Daniel Brühl), héroe de guerra y protagonista de la cinta que será mostrada en el evento. A lo largo de la película la química entre ambos es nula, pero en las últimas escenas se produce un interesante giro en los sentimientos de la francesa. Además de esto, Mike Myers tiene un pequeño papel en la cinta, interpretando al general Ed Fenech. La escena donde aparece es prácticamente de relleno, y no aporta demasiado a la historia. Pero el sólo hecho de escucharlo provoca risa (no podía evitar pensar en el Dr. Evil cuando Myers hablaba).

Inglourious Basterds también tiene gore, y del bueno. Aunque se utiliza solo en un par de escenas, la calidad del gore es digna de mención. Puede que Eli Roth no sepa actuar, pero hay que admitir que es muy bueno matando nazis con un bat de béisbol. Es difícil no reaccionar ante la escena en que hace esto. Si bien la cámara está lejos de la acción, se nota perfectamente cuando el cráneo recibe los golpes.

En definitiva, Inglourious Basterds es una cinta que nos mantiene entretenidos durante todas las escenas. Sus diálogos, actuaciones, historia y música se combinan muy bien para crear un efecto característico de las películas de Tarantino. No es el mejor del trabajo del director, pero hay que verla sí o sí.

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Christoph Waltz en una escena de Inglourious Basterds.

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