ParaNorman (2012)

ImageVi Return to Oz en la tele, cuando estaba como en cuarto básico, mientras hacía un trabajo de artes plásticas. Era septiembre y el trabajo consistía en “pintar” una bandera chilena con papel de volantín; había que tomar un pedazo de papel, arrugarlo en una pelotita chica y pegarlo sobre la hoja donde estaba dibujada la bandera. Lo que recuerdo de la película no es la trama, ni siquiera los personajes principales, sino que unos villanos que en vez de manos y pies tenían ruedas. Se llamaban Wheelers en la versión en inglés, y me acuerdo que estaba muerto de miedo en las escenas en que aparecían. Había algo en la forma en que se movían que me asustaba, y creo que ese miedo se quedó en mi subconsciente todo este tiempo.

El miedo es una parte esencial de la infancia, no podemos pretender que un niño crezca en una especie de burbuja, sin el placer de un buen susto. No estoy hablando de un miedo que llegue a traumar a alguien, sino que de un miedo que libere adrenalina, que produzca una sensación de euforia y posteriormente de diversión. Sí, las películas para niños deben ser amigables y fáciles de seguir, pero así como tienen humor y aventura, un poco de terror no les haría mal. Este terror obviamente no se puede comparar al susto que provoca uno de esos videos de internet donde repente aparece una cara gritando; el terror debe surgir de la situación en la que se encuentren los personajes de la película, personajes que aprendimos a conocer y que nos importan.

ParaNorman es una película que se toma muy en serio esta idea y en ocasiones el terror es tan predominante que está a punto de escapar de la clasificación “para todo espectador”. La cinta es protagonizada por Norman, un niño fanático de las películas de terror (particularmente de los zombies), quien posee la habilidad de hablar con los muertos. Ya sea en su propia casa o camino a la escuela, Norman ve a las personas y animales que alguna vez vivieron en el pueblo, pudiendo interactuar con ellos. Sin embargo, su habilidad lo ha aislado del mundo de los vivos, recibiendo burlas de sus compañeros e incluso de su familia. Además de Neil, un niño de la escuela que busca insistentemente su amistad, Norman no tiene a nadie con quien hablar. A nadie más que los muertos.

La vida de Norman cambia cuando su tío le dice que debido a su habilidad ha sido escogido como la persona encargada de impedir que su pueblo sufra la maldición de una bruja que murió hace siglos. Sin embargo, Norman es interrumpido y no logra leer el libro que detiene a la maldición, lo que provoca que los cadáveres de las personas que juzgaron y ejecutaron a la bruja vuelvan a la vida. Sin saber qué hacer, y ante la amenaza de los zombies, el niño deberá buscar alguna forma de detenerlos y acabar con la maldición.

La película toca uno de los temas principales del género del terror: el temor a lo desconocido. Pero esto no se limita a los zombies que persiguen a los personajes, sino que alcanza al propio protagonista de la película. La singular habilidad de Norman lo ha aislado del resto de los habitantes del pueblo, quienes al no comprender lo que le sucede creen que está loco o que es una amenaza para ellos. Es ese mismo prejuicio el que llevó a los habitantes del pueblo a enjuiciar y matar a la supuesta bruja, quien posteriormente se descubre no era muy distinta a Norman. La película logra transmitir de buena manera un mensaje de no discriminación, de dejar de lado aquellos elementos que nos puedan parecer extraños y centrarnos en nuestras características comunes.

Además, ParaNorman refleja el amor y dedicación de las personas involucradas en el proyecto. Las pequeñas referencias al cine de terror se hacen notar, y cualquiera que disfrute con el género reconocerá el trabajo invertido por los responsables de la película. Pero más allá de los guiños a trabajos como Halloween o al cine de George Romero, la verdadera prueba de este amor por el cine de terror se nota en el tono de la cinta, que en algunas escenas deja de ser una “película para niños” y pone en verdaderos aprietos a los personajes. La escena en que Norman debe arrebatarle un libro al cadáver de su tío mezcla muy bien la comedia y el terror.

Otra de sus grandes virtudes es la animación, que estuvo a cargo de Laika, un estudio estadounidense especializado en la animación cuadro por cuadro. ParaNorman es su segundo largometraje, luego de Coraline, otra gran película que logra introducir elementos de terror a una cinta de animación. A pesar de haber hecho sólo dos largometrajes, Laika se está posicionando como uno de los mejores estudios de animación en la actualidad. El nivel de detalle logrado por sus películas, así como su diseño de personajes y nivel de animación, hace que sus trabajos sean un verdadero espectáculo.

Lo interesante es que los animadores de Laika no solo ocupan la animación cuadro por cuadro para hacer su trabajo. También aprovechan el potencial de las nuevas tecnologías. Las caras de sus personajes, por ejemplo, son modeladas en computadores y posteriormente materializadas con una impresora 3d.

La animación cuadro por cuadro está muy ligada a un sentimiento, o más bien una pregunta: “¿cómo lo hicieron?”. El proceso que se utiliza para dar vida a los personajes es de tal precisión y dedicación que es común volver a ver las películas y captar ciertos detalles que no habíamos notado la primera vez. Laika, en ParaNorman y Coraline, ha recurrido a un interesante método de animación denominado “animación por reemplazo“. La técnica es utilizada para animar las caras de los personajes, y consiste en dividir los rostros en dos partes, una superior (ojos, cejas) y una inferior (nariz, boca). Cada una de estas partes representa diversos gestos, por lo que los animadores deberán reemplazar una o ambas de estas partes del rostro dependiendo de la expresión que deba hacer el personaje.

Y no sólo la animación es increíble, sino también el diseño de los personajes. Por lo general, en las películas de animación la tendencia es hacer que los personajes sean lo más parecidos a una persona, lo que se puede notar en casi la totalidad de los trabajos de Disney, donde el realismo es el objetivo a alcanzar. Los animadores de Laika no han caído en esta tendencia, y comprendiendo las libertades que les entrega el medio en el que trabajan, han optado por diseñar a sus personajes con mayor imaginación. De esta manera han exagerado sus rasgos físicos, entregándoles características reconocibles y duraderas. La imagen de los personajes es una extensión de sus personalidades, lo que los aleja de un look genérico y poco llamativo.

Además, el nivel de detalle logrado por los responsables de ParaNorman es increíble. La creación de las maquetas, la confección de la ropa, todo está dirigido a lograr que esta historia cobre vida. Al ver la película me fijé en ciertos aspectos que quizá no tienen mayor relevancia, pero que demuestran la dedicación invertida en el proyecto: las orejas de Norman están hechas de tal manera que al estar a contra luz se nota que son translúcidas, como si fuesen verdaderas orejas hechas de cartílago. Otro detalle interesante es la cara de los zombies, que a diferencia de los otros personajes no son rígidas, sino que flexibles.

En definitiva, ParaNorman es una gran película de animación que no teme tocar temas complejos como la muerte o el respeto a la diversidad, tratando a sus espectadores (niños y adultos) como personas inteligentes, capaces de entender el trasfondo de la historia y sacar sus conclusiones.

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2 pensamientos en “ParaNorman (2012)

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