Bernie (2011)

ImageJack Black me cae bien. Es cierto que algunas de las películas que elige se basan más en el cheque que va a recibir que en la calidad de la historia (Gulliver’s Travels, Year One, Shark Tale), pero una parte importante de su filmografía está compuesta por películas bastante decentes en el área de la comedia (The School of Rock, Nacho Libre, Tropic Thunder, Kung Fu Panda). De las buenas películas que ha protagonizado, The School of Rock es una de las mejores, y su director, Richard Linklater volvió a trabajar con Black en esta película de 2011 Bernie.

En Bernie, Jack Black interpreta al personaje que le da el nombre a la película, un hombre de unos treinta y tantos años que trabaja como empleado en una funeraria de Texas. Su tarea consiste básicamente en arreglar a los difuntos para hacerlos lo más presentables posibles. Si bien su tarea se limita a cosas como maquillar a los difuntos o cortar sus uñas, Bernie se toma muy en serio su trabajo y los habitantes del pueblo lo agradecen. Para Bernie su trabajo es de suma relevancia, ya que implica tratar con un tema tan delicado como lo es la muerte. Es por esto que además de los aspectos estéticos, se encarga de acompañar a los familiares y amigos del difunto, dándoles ánimo en el momento que pasan. Para decirlo de forma más clara, si los habitantes del pueblo tuvieran que escoger a la persona más bondadosa del lugar, lo más seguro es que Bernie ganaría, con una gran ventaja.

Pero la bondad de Bernie no es bien recibida por todos. De las viudas a las que ha debido consolar a lo largo de su carrera, solo una se ha mostrado reacia a sus muestras de afecto: Marjorie Nugent (Shirley MacLaine). Con una gran fortuna, Marjorie es el claro ejemplo de la anciana gruñona que se preocupa  más por sus pertenencias que por las personas que la rodean. Sin embargo, esto no detiene a Bernie, quien finalmente logra ablandarla, si bien levemente. Ambos entablan una amistad, para sorpresa de los habitantes del pueblo, lo que incluso genera algunos rumores sobre una relación amorosa entre Bernie y Marjorie. Bernie comienza a adquirir mayor relevancia dentro de los asuntos de Marjorie, llegando a tener el control de sus finanzas. Pero este nuevo poder adquisitivo viene acompañado de una menor libertad, debiendo estar sometido a las estrictas reglas de la mujer, las cuales llegan a alcanzar un nivel sofocante para el sociable empleado de la funeraria.

Un día en que las quejas y caprichos de Marjorie simplemente acaban con la paciencia de Bernie, el protagonista toma un rifle y la mata. El hecho es producto de un ataque de ira, sin haber existido premeditación ni nada parecido. Bernie no sabe qué hacer, por lo que esconde el cadáver en un freezer e intenta convencer a los habitantes del pueblo de que la mujer sigue viva. Esto no es particularmente difícil, tomando en cuenta que Marjorie no era muy sociable, y excusas como que estaba enferma y no podía ver a nadie no sorprendieron a casi nadie. A nadie salvo al contador de Marjorie y a Danny Buck (Matthew McConaughey), el fiscal estrella del pueblo texano. A partir de ahí la película comienza a lidiar con dilemas jurídicos bastante interesantes, como la culpabilidad que tendría Bernie por el crimen o el destino de los bienes de Marjorie luego de su muerte (la mayoría fueron repartidos por el protagonista entre los habitantes del pueblo). Debido a la personalidad de Bernie, y la ayuda que prestó a las personas que conocía, cuando se supo que asesinó a la mujer ninguno de los habitantes lo condenó, e incluso le restaron importancia al asunto. La tarea de Danny Buck consistirá en tratar de juzgar y condenar a Bernie a pesar de este apoyo popular.

La trama de la película está basada en una historia real que ocurrió en los años 90 en Texas. De hecho, el autor del artículo que acabo de enlazar, Skip Hollandsworth, escribió el guion de Bernie junto a Linklater. Los nombres de las personas involucradas no fueron cambiados, y la película optó por utilizar un curioso estilo que imita parcialmente a un documental, con entrevistas a los habitantes del pueblo donde ocurrió el verdadero crimen. Estas entrevistas no solo sirven para saber información acerca de lo ocurrido, sino que entregan además una importante cuota de humor a la película. Lo absurdo de la situación, y la forma en que estas personas lidiaron con el asesinato (exculpando a Bernie porque era demasiado bueno para ir a la cárcel), son uno de los grandes aspectos que Bernie logra transmitir.

Las actuaciones del trío protagonista son muy buenas. Black, MacLaine y McConaughey le entregan a sus personajes gran vitalidad y los hacen llamativos para el espectador. Jack Black, en particular, le da a Bernie una profundidad que lo aleja de la simple caricatura, riesgo al que podría haber caído una película como esta. Dejando de lado sus características exageraciones físicas, Black basa su interpretación en gestos más sutiles, en detalles que dan una idea de cómo es realmente el personaje protagonista. Por ejemplo, una de las preguntas que ronda entre los habitantes del pueblo es si Bernie era gay o no, lo que no solo se basa en la voz afeminada que utiliza el actor para interpretarlo sino también en algunas miradas y el contacto físico al que recurre con otros hombres. MacLaine, por su parte, también hace una gran labor como la fría señora Nugent, recurriendo principalmente a expresiones faciales (miradas de disgusto, de incomodidad o de genuina maldad) ya que el personaje no posee mayores líneas de diálogo. El trío se completa con McConaughey, que logra una muy buena labor como el fiscal que debe luchar contra el enorme cariño que tienen los habitantes del pueblo por el autor del asesinato que busca castigar.

La película no es solo comedia, y hacia sus minutos finales adquiere unos toques dramáticos bien logrados, sobre todo por la actuación de Jack Black. Bernie no es una caricatura, a pesar de lo fantástica que pueda parecer la situación en que se ve envuelto, por lo que uno como espectador realmente quiere saber si será condenado o no. Lo importante es que la cinta no cae en simplismos y entrega dos puntos de vista bastante diferentes entre si: la de Danny Buck, que cree que Bernie es un asesino despiadado, y la de los habitantes del pueblo, que creen que es un santo. La buena actuación de Jack Black lleva al espectador a concluir que ninguna de las posiciones mencionadas logra encasillar al protagonista, cuya complejidad moral escapa de maniqueísmos.

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