Amour (2012)

ImageDe las películas de Michael Haneke solo he visto tres: Benny’s Video(1992), Caché (2005) y The White Ribbon (2009). Aunque cada una cuenta historias distintas, todas transmiten la angustia de que algo terrible va a pasar, de que existe un peligro que amenaza constantemente a los personajes.  Amour, la nueva película del director, que fue premiada con la Palma de Oro en el último Festival de Cine de Cannes, pareciera distinguirse de estos trabajos anteriores, ya que su título hace referencia a un sentimiento un tanto extraño para la filmografía de Haneke: el amor. Sin embargo, la angustia sigue allí, y el peligro sigue asechando a los personajes, solo que esta vez el peligro no proviene de otras personas, sino que de algo incorpóreo, eterno, como lo es la muerte.

Anne y Georges son dos ancianos que viven en París y que llevan casados varios años. Aunque no se menciona el número de años, uno puede inferir que corresponde a gran parte de sus vidas, ya que tienen una relación que no se basa tanto en las palabras, sino en pequeños gestos y rutinas que ambos comprenden y que son producto de una larga convivencia. Un día, mientras toman desayuno, Anne se queda inmóvil en su asiento, mirando al vacío. Georges en un principio cree que su esposa está jugando con él, pero cuando ya no responde a sus gestos se preocupa e intenta vestirse para pedir ayuda. Es en aquel momento que Anne recobra el sentido sin recordar nada de ese par de minutos en los que estuvo mirando al vacío. Aunque Georges le sugiere visitar a un médico, ella se niega y actúa como si no hubiera ocurrido nada.

En la siguiente escena, Georges le cuenta a su hija que Anne será sometida a una operación para poder evitar mayores complicaciones. Una operación que según los doctores no constituye un peligro para la paciente, pero que finalmente se escapa de sus manos y termina dejando a Anne con la mitad de su cuerpo paralizado. Debiendo transportarse en una silla de ruedas, Anne tendrá que habituarse a esta nueva situación, al igual que su marido, quien de forma estoica se dedica a cuidarla. La salud de Anne va empeorando, tanto física como mentalmente, pero a pesar de las dificultades Georges sigue estando a su lado. Las reacciones de las demás personas ante la situación de Anne son de desesperanza; se nota en los ojos de su hija y en los de su exestudiante de piano, al ver cómo la mujer que conocieron se va marchitando poco a poco. Georges, en cambio, posee una compostura y una paciencia admirables, que si bien no son perfectas, asombran ante lo que está viviendo.

Cansada de la situación a la que está sometida, Anne intenta poner fin a esa vida que no es vida. Pero Georges no permite esto, y se esfuerza por mantenerla junto a él, creyendo que puede al menos frenar este proceso de deterioro. Tanto nosotros como él nos vamos dando cuenta que no hay vuelta a atrás, y que el estado de Anne solo irá empeorando. Georges es testigo de cómo la mujer de la que se enamoró, a quien admiraba, va perdiendo la chispa y se convierte en una cáscara vacía. A pesar de la ayuda que le ofrecen sus seres cercanos, él permanece siempre al lado de su esposa, cuidándola. El apego que tiene a ella se puede comparar con un proceso de duelo anticipado, a ese periodo de tiempo que requieren las personas para reponerse luego de la muerte de algún ser querido, pero que en el caso de Georges ocurre durante el periodo previo. Aunque Anne está decidida a terminar con su sufrimiento, su marido se niega a dejarla partir.

Amour es una película muy triste, que toca el tema del amor desde su vertiente más compleja: la pérdida del ser amado. En esta película la pérdida se produce al final de un largo camino que recorrieron sus personajes, lo cual lo hace especialmente duro para Georges. ¿Cómo enfrentar el adiós de alguien que te conoce como nadie? ¿De alguien a quien has amado más que a nadie en el mundo? Haneke, utilizando una dirección muy sobria y correcta, nos posiciona como testigos del proceso que deben enfrentar los protagonistas. Con una predominancia de planos generales, el director no pretende imponer una visión determinada sobre los dilemas presentados, sino que se limita a mostrarlos. Pero esto no se debe confundir con frialdad. Su dirección no es mecánica, es justa, está limitada a aquellos planos y movimientos de cámara precisos, sin parafernalia innecesaria. Al ver la película uno nota que cada escena y cada plano fue estudiado en detalle antes de ser ejecutado.

Algo que destaca de forma inmediata en la película son las actuaciones, que resultan naturales y muy reales. Los papeles principales son interpretados por Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva, dos actores franceses muy conocidos por películas como Un homme et une femme (1966) y Hiroshima, mon amour (1959). Haneke aprovecha el talento de estos actores y recurriendo a algunos planos bastante largos saca a relucir la capacidad que tienen. Riva logra transmitir de forma magistral el lento transitar de su personaje en dirección a la muerte. La fragilidad que logra es increíble, y se complementa perfectamente con la dedicación que invierte el personaje de Trintignant en su cuidado. La actriz Isabelle Huppert interpreta a Eva, la hija del matrimonio de ancianos, logrando una muy buena labor demostrando la impotencia y frustración que su personaje siente al enfrentarse a la enfermedad de su madre.

La película transcurre casi exclusivamente en un solo escenario, el departamento de Anne y Georges. Del tipo de decoración y los objetos que tienen (muchos libros, algunas pinturas, un piano, ausencia de televisor) uno logra inferir el estrato social al que pertenecen y sus intereses. Las únicas escenas que transcurren en el exterior del departamento tienen lugar al principio de la película, antes de que Georges se de cuenta de la enfermedad de su esposa. La pareja va al teatro a ver el concierto de piano de Alexandre, un exestudiante de Anne. Una vez que empiezan sus problemas de salud, ambos se refugian en el departamento, donde Georges casi nunca contesta el teléfono y solo recibe a aquellas visitas que le hayan avisado con anterioridad. Esta estricta selección de las personas que pueden ingresar al departamento es un reflejo de su forma de lidiar con el problema de su esposa, asumiendo casi la totalidad de sus cuidados y limitándose a entregar la información justa y necesaria a quienes preguntan por ella.

No es fácil ver una película como ésta. Enfrentarse a este tipo de sentimientos no es algo que uno haga todos los días (salvo que uno esté en la situación de los personajes), ni algo que uno quisiera vivir todos los días. El ritmo pausado de la película permite que el espectador se adentre más aún en los temas que la cinta intenta tocar, pero puede que para algunos sea un poco “aburrida”. Leyendo algunos comentarios en internet, una persona escribió sobre Amour: “me alegro de haberla visto – y espero no volver a verla”. Es decir, corresponde a aquellas películas que si bien son muy buenas, son tan poderosas que uno termina exhausto después de verlas; es difícil que uno quiera repetir esa experiencia. De lo que si estoy seguro es que Amour no dejará indiferente a nadie, y sus ideas seguirán rondando en la mente de quien la vea incluso durante días.

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3 pensamientos en “Amour (2012)

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