Pitch Perfect (2012)

ImageAunque no veo la serie, soy consciente de la enorme popularidad que tiene Glee en el mundo. Además de haber estrenado una película, la serie le ha otorgado una gran fuerza al canto a capela, haciéndolo popular entre los adolescentes. Basta con ver en Youtube la cantidad de versiones a capela de canciones famosas interpretadas por personas de diferentes países. Sin la existencia de Glee habría sido muy difícil que una película como Pitch Perfect se hubiese estrenado, ya que aprovecha esta fiebre que hay por las agrupaciones de jóvenes cantantes y crea a partir de ella una historia propia. Sin embargo, el resultado es una historia típica, que ha sido abordada en numerosas películas y que no entrega mayor aporte que el hecho de estar ambientada en el mundo de las competencias de canto. Es curioso que la cinta haya recibido tan buenos comentarios por parte de la crítica y el público.

Bellas es un grupo de canto a capela femenino, bastante empaquetado y tradicional (cantan siempre las mismas canciones), cuyas integrantes se visten de azafatas para las presentaciones. Sus rutinas no son muy llamativas y son siempre superadas por el grupo masculino de los Treblemakers, que recurre a canciones más actuales y a coreografías llamativas. En la final de un importante concurso de canto, la líder del grupo, Aubrey, vomita accidentalmente y su grupo es descalificado. Las Bellas sufren una reestructuración completa, dejando de lado la apariencia de sus integrantes y centrándose en el canto. Chloe y Aubrey son las únicas integrantes originales que continúan en la agrupación y se toman muy en serio esto del canto a capela.

Una de las nuevas integrantes es Beca, una joven que está en su primer año de universidad y que no tiene amigos. Beca sueña con ser una productora musical y pasa su tiempo libre haciendo mezclas de canciones. La joven entró a la universidad obligada por su padre, que es profesor, y quien la anima a inscribirse en algún grupo extracurricular para experimentar la vida universitaria. Gracias a su voz y a su gusto por la música, Beca rápidamente comienza a destacar en las Bellas, pero tiene algunos roces con la líder Aubrey, quien es reacia a aceptar cambios en el grupo y no mira con buenos ojos las innovaciones que Beca quiere implementar. A este panorama se suma Jesse, un joven de primer año que trabaja junto a Beca en la radio de la universidad y que acaba de entrar al grupo de los Treblemakers. Jesse se muestra claramente interesado por la joven, pero ella no está segura de lo que siente por él; sin mencionar la rivalidad que existe entre ambos grupos de canto.

Pitch Perfect es la típica historia del grupo de underdogs integrado por varios estereotipos, que al principio no logran entenderse pero que a la larga aprenden a aceptar sus diferencias y a complementarse para trabajar juntos. El grupo decide entrar a algún tipo de competición (deportiva, artística, musical), donde tienen como principal rival a un grupo muy superior pero que no tiene la humildad del grupo protagonista. Aunque hay una pelea entre medio, los integrantes del grupo de underdogs finalmente se reconcilian y deciden dar todo de sí en la competencia. Además, deciden aplicar métodos que no habían utilizado antes, aprovechando al máximo los talentos particulares de cada uno de sus miembros.

Las integrantes de las Bellas son básicamente estereotipos que ya se habían visto en películas anteriores: la mina gorda y chistosa, la mina tímida y medio psicópata, la mina hueca y femenina, la mina atractiva y sexualmente activa, la mina amachada, etc. En Pitch Perfect estos estereotipos son exagerados con un fin humorístico, pero el resultado no termina de convencer. Los personajes no pasan de ser meros acompañantes que de vez en cuando tiran alguna broma. La única relación interesante que hay entre Beca y una de las integrantes es la que tiene con Chloe, que ve en ella un gran potencial y que finalmente la convence de entrar al grupo. Aunque Chloe es una integrante antigua de las Bellas, vive sometida a la líder Aubrey, quien es muy controladora y no se interesa por escuchar opiniones distintas a la suya. Aunque estos dos elementos le entregaban algo de potencial al personaje, la película no lo aprovecha y termina siendo tan plano como los demás.

La historia de amor tampoco sale del marco de lo esperado, con un interés amoroso representado por Jesse, que si bien no es muy atractivo, intenta ganar el cariño de Beca a través del humor y la simpatía. Beca no está segura de aceptar o no a Jesse, debido a su propia inseguridad que le impide hacer nuevos amigos. En la película Jesse tiene una especie de “rival”, que es un joven que trabaja en la radio y que es mucho más atractivo que él. Aunque Beca muestra un cierto interés por el tipo de la radio, posteriormente se da cuenta que el interés no es mutuo. No es muy difícil deducir qué es lo que pasa al final de la película entre Beca y Jesse, porque es un desenlace bastante predecible.

El humor de la película se basa básicamente en dos puntos: exagerar la importancia que los personajes de la película le dan al canto a capela y exagerar los estereotipos de cada personaje. Potenciado por el éxito de la serie Glee, el canto a capela es visto por los personajes casi como un estilo de vida, y sus fanáticos son representados en la película como un grupo de freaks que no tienen nada mejor que hacer. Beca es el personaje más “normal” dentro de la película, y no comprende todo el fanatismo que hay detrás de esa actividad. A la larga descubre que todo se trata de pasarlo bien y que el canto a capela es una forma sana de pasar el rato y hacer amigos, pero subsiste en parte la visión de todo esto como un pasatiempo para personas con algún tipo de problema. En una escena de la película se muestra a un grupo de adultos que continúan cantando en el grupo que formaron en la universidad, pero lo que es una gran oportunidad para mostrar la decadencia de estos hombres solo queda en un anecdótico incidente en el que se ve envuelta la protagonista. El segundo grupo de tallas dice relación con exagerar los estereotipos de los protagonistas. Así, la integrante que es muy atractiva y sexualmente activa piensa todo el día en sexo y casi todo lo que hace está acompañado de doble sentido; la integrante tímida se manda algunos comentarios que básicamente la convierten en una psicópata; o la integrante gorda lanza comentarios desubicados y directos, porque se siente extremadamente segura con su cuerpo y su única forma de demostrarlo es a través de esas frases.

El humor de la película no es malo, pero por lo general solo logra sacar una risa leve, casi por cumplir. Lo que salva a Pitch Perfect de ser una mala película son los números musicales, que son entretenidos y tienen canciones pegajosas (hacen incluso que canciones de David Guetta o Miley Cyrus sean tolerables). Otro punto favorable es el ritmo de la película, que pese a durar casi dos horas es bastante ágil. Además, Anna Kendrick hace un buen trabajo como la protagonista, aunque es una lástima que luego de hacer películas como 50/50 o Scott Pilgrim vs The World terminara haciendo ésta.

La película fue dirigida por Jason Moore, en cuya filmografía solo hay capítulos de series de televisión como Dawson’s Creek y One Tree Hill; de esas típicas series de televisión sobre adolescentes donde los actores tienen cerca de treinta años. El guion está basado en la novela homónima de Mickey Rapkin. Si las canciones son de las pocas cosan que se pueden rescatar de la película, ¿cómo se puede escribir una novela donde ni siquiera esto está presente?

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