Paperman (2012)

ImageEs difícil que los cortometrajes animados reciban algo de atención antes de los premio Óscar. Por lo general son estos galardones los que trasladan, aunque sea momentáneamente, la atención del público hacia estos trabajos. Es por eso que iniciativas como las de Pixar, consistentes en recuperar la tradición de mostrar algún cortometraje antes de la proyección de sus películas son tan loables. Así también lo ha entendido Disney, que aprovechando la popularidad de sus largometrajes permite que un público más amplio pueda deleitarse con verdaderas joyas como Paperman.

El cortometraje, que es mostrado antes de la película Wreck-It Ralph, es protagonizado por un hombre que mientras espera el tren para ir a su trabajo conoce a una muchacha que lo deja flechado. Antes de poder hablar con ella, la muchacha ya se ha subido a un tren y sus caminos se separan, sin tener la oportunidad de revelar sus sentimientos. Cuando llega a su tedioso trabajo, el hombre descubre que en el edificio de enfrente está la muchacha que había visto minutos atrás e intenta llamar su atención. Como la distancia entre los edificios es muy grande, el único medio que tiene para llamar su atención son los documentos que tiene en el escritorio, los cuales dobla y transforma en aviones de papel.

Utilizando una innovadora técnica que mezcla animación tradicional y animación por computadora, el cortometraje logra transmitir con gran habilidad la historia de amor de su protagonista. Paperman demuestra que el tránsito desde la animación hecha a mano hacia la animación por computadora no significa un paso irreversible, y que es posible combinar ambas técnicas para sacar lo mejor de cada una. Por ejemplo, la belleza de los trazos a lápiz por un lado y la profundidad y perspectiva que se logra con los programas de computador por otro. A esto se suma una efectiva fotografía en blanco y negro, recurriendo a una pequeña pero muy importante dosis de color rojo.

Hablar de este cortometraje sin mencionar la música es un pecado. Dado que en Paperman no hay diálogos, la labor del compositor Christophe Beck es trascendental, y el resultado solo potencia la perfección de la historia. Si uno revisa el trabajo anterior de Beck se pueden ver títulos como The Hangover, Garfield, Cheaper by the Dozen, The Tuxedo o Bring It On, cuyas bandas sonoras si bien no son malas no destacan sobre el promedio. Es con Paperman que el compositor demuestra que puede crear música memorable, y que lo único que necesita es una historia que lo inspire. La música del cortometraje logra transmitir todas aquellas sensaciones que sus personajes no pueden expresar a través de palabras, y es tan buena que con solo escucharla uno puede recordar escenas específicas del filme.

Paperman tiene algunas similitudes con el cortometraje Signs (2008), que cuenta la historia de un hombre que se enamora de una mujer que trabaja en una oficina ubicada justo al frente de la suya, en el edificio que se encuentra cruzando la calle. La única forma de comunicación entre ambos es mostrándose unas hojas de papel, en las que escriben lo que quieren decir. Si bien la premisa es similar a la del cortometraje de Disney, la atmósfera de Paperman, sumada a su música, la hacen un trabajo único que trasciende a estas coincidencias más bien anecdóticas.

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3 pensamientos en “Paperman (2012)

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