The Queen of Versailles (2012)

ImageAl momento de hacer un documental, el sentido de la oportunidad es de gran importancia. Estar en el lugar y momento indicados puede ser producto del esfuerzo de los documentalistas o puede que surja de una mera casualidad. En el caso de The Queen of Versailles la respuesta es una mezcla de ambas situaciones. La directora Lauren Greenfield comenzó a registrar la vida de la familia Siegel con un objetivo determinado, poder mostrar la extravagancia de estos millonarios y su plan de construir la casa más grande de Estados Unidos, pero por una de esas cosas de la vida pudo además captar la forma en que estas personas se enfrentaron a una de las crisis económicas más fuertes de los últimos tiempos.

En el documental se muestra la historia de los Siegel, una familia de multimillonarios estadounidenses que viven en Florida. El patriarca de la familia es David Siegel, un empresario ligado al negocio de las vacaciones de tiempo compartido, que según sus propias palabras consiste en vender la ilusión de ser millonarios a aquellas personas que no lo son. Pero al ver el documental uno rápidamente nota que el alma de la familia es su esposa, Jackie, una exmodelo que está en sus cuarenta y tantos. Jackie es la tercera esposa de David, y David el segundo marido de Jackie, y podría decirse que hay algo parecido al amor entre ambos (digo “parecido” porque al momento de casarse lo relevante claramente fue el dinero de él y la belleza de ella).

Los Siegel son de esas familias que pertenecen al famoso 1% de Estados Unidos, y es tanto el dinero que tienen que planean construir la casa más grandes del país, la cual tiene 30 baños, 10 cocinas, 2 canchas de básquetbol, una laguna, y su diseño está inspirado en el palacio de Versalles. Sin embargo, en medio del proceso de construcción, Estados Unidos es azotado por la crisis económica del año 2008 y la familia Siegel se ve especialmente afectada. Dado que su negocio consistía en vender un servicio caro a personas que no siempre podían pagar a tiempo, la recesión estadounidense provoca que la situación económica de la familia penda de un hilo. Por lo tanto, los dos últimos tercios del documental muestran cómo los Siegel se enfrentan a estas dificultades.

A pesar de ser superficiales y materialistas, los Siegel son representados de forma cercana en el documental, logrando que uno como espectador aguante el bombardeo de estupideces que salen de sus bocas e intentemos comprenderlos. Esto se debe principalmente a la ingenuidad de Jackie, que vive en un mundo donde no debe preocuparse de problemas económicos y su única labor es verse radiante para acompañar a su marido en actos públicos y reuniones sociales. La verdad es que en el documental no hay villanos ni héroes. Todos son, en uno u otro sentido, víctimas de un sistema que los convenció de gastar el dinero que no tienen para comprar aquello que no necesitan. La única cuota de cordura dentro de la familia es la sobrina de Jackie, que al provenir de un ambiente muy marginal puede darse cuenta de lo absurdo que es el comportamiento de su nuevo grupo familiar.

El desconcierto que provoca el excesivo consumismo de Jackie se acrecienta con los testimonios de dos de las empleadas de la casa, que dedican prácticamente todas las horas de sus días para cuidar a niños que no son suyos y para limpiar aquello que no han ensuciado. El documental refleja lo absurdo y frustrante de la situación a través de momentos muy poderosos, como aquella escena en que se muestra a una de las empleadas contando con gratitud y orgullo que Jackie le dio la enorme casa de muñecas de sus hijas para que pudiera dormir, o aquel momento en que Jackie realiza las compras de Navidad llevándose carros repletos de juguetes de una tienda. También hay escenas muy cómicas, como el de Jackie arrendando un automóvil y escuchando con asombro al encargado explicándole que el servicio no incluye chofer.

The Queen of Versailles lidia con las aspiraciones y las ilusiones, componentes esenciales del sueño americano. Aspiraciones que se ven representadas en el deseo de los Siegel de construir la casa más grande de Estados Unidos, tomando como base el palacio de Versalles en un nivel de chabacanería que llega a ser cómico, y también en la historia de vida de Jackie, que comienza en un humilde ambiente rural y que culmina con su matrimonio con un multimillonario mucho mayor que ella. E ilusiones, que sirven como la base del negocio de David, consistente en venderle a personas de clase media el sueño de ser millonarios durante un par de días, alojándose en lujosos hoteles donde se olvidan momentáneamente de sus problemas económicos. No es casual que las aspiraciones y las ilusiones hayan servido también para crear la crisis económica que surgió en 2008, teniendo por un lado el deseo de obtener mayores ganancias y por el otro el espejismo de los créditos y del dinero que realmente no poseemos.

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