Zero Dark Thirty (2012)

PrintOtra de las películas nominadas a los premios Óscar de este año es Zero Dark Thirty, la cinta de Kathryn Bigelow sobre la muerte de Osama bin Laden. Este tema, que en manos de directores de menor habilidad podría haber terminado en una película de acción simplona, fue convertido por la directora en un complejo trabajo sobre el papel de la CIA en la “guerra contra el terrorismo” y la forma en que los conflictos bélicos afectan psicológicamente a las personas. Con un gran trabajo de Jessica Chastain como la protagonista, la película no solo ha destacado por su calidad, sino también por una controversia ligada a la forma en que muestra la tortura.

Maya es una agente de la CIA que es transferida a Medio Oriente para ayudar a desbaratar las redes de al-Qaeda. La protagonista, acostumbrada a un trabajo de escritorio en Estados Unidos, se ve conmocionada al presenciar los métodos utilizados por sus compañeros para obtener información de los detenidos. No obstante, poco a poco irá a acostumbrándose a esta nueva forma de trabajo e irá adquiriendo mayores responsabilidades. Así, aunque parte presenciando sesiones de tortura e interrogatorios, Maya pasará a ser la interrogadora y a dirigir una de las investigaciones más importantes de su carrera. Al descubrir algunas pistas sobre un hombre apodado Abu Ahmed, la agente liga algunos de los antecedentes y concluye que el sujeto en cuestión podría estar trabajando para uno de los hombres más buscados del planeta: Osama bin Laden.

Sin embargo, los antecedentes no son lo suficientemente fuertes para descubrir el verdadero paradero de bin Laden, y el resto de sus compañeros no están totalmente seguros de que sus conclusiones sean las correctas. A pesar de esto, Maya continúa su trabajo, convencida de que va por el camino correcto. La historia rápidamente se convierte en una batalla de Maya contra la burocracia y la incertidumbre de sus compañeros, lo que hace que la mujer dedique todo su tiempo a la investigación. Su trabajo pasa a ser una obsesión, y sus motivaciones no solo dicen relación con el patriotismo romántico que Estados Unidos pretende vender a sus habitantes, sino también con la paranoia que siente al vivir en aquel lugar e incluso con un deseo de venganza.

La película se ha visto envuelta en una controversia, siendo tildada por algunas personas como pro-tortura. Es cierto que en varias de sus escenas se muestra cómo los prisioneros son torturados por estadounidenses, pero ¿cómo se parte de estas secuencias a afirmar que la película está a favor de la tortura? La primera escena de la película muestra el interrogatorio a un hombre que según la CIA ha financiado a al-Qaeda. La protagonista observa cómo uno de sus compañeros le hace preguntas al prisionero, lo golpea, lo ata de las manos y posteriormente lo asfixia con una toalla empapada sobre el rostro. Maya se muestra incómoda ante los métodos, pero intenta con todas sus fuerzas mantener la compostura. Los días pasan y la mujer comienza poco a poco a acostumbrarse a estos tratos, e incluso le dice al prisionero que puede librarse del sufrimiento si coopera con ellos. En escenas posteriores se muestra a la misma Maya llevando a cabo interrogaciones, en las cuales si bien no emplea métodos como el de la asfixia, si recurre a los golpes (no realizados por ella, sino por un subalterno).

Gran parte de la información que obtiene en su investigación proviene de prisioneros que han sido sometidos a tortura, por lo que se estaría demostrando su efectividad. Aunque Maya se ve beneficiada por la información obtenida a través de estos métodos, su personaje no llega a apoyar la tortura. De hecho, la película refleja el cambio gradual que se produjo en el trato a los prisioneros, debido a los abusos dados a conocer a través de los medios de comunicación y a la nueva forma de gobierno de Barack Obama. Ciertos personajes de la cinta incluso critican este cambio a un trato más cauto con los prisioneros, argumentando que sin los métodos antiguos es más difícil extraer información.

Puede que golpear o humillar a una persona sea más efectivo, según los agentes de la CIA, pero eso no significa que sea una conducta deseable. La tortura es considerada una de las conductas más graves dentro del derecho penal internacional, y es debido a su gravedad que no es posible justificarla. La CIA no puede comprender esto ya que es un organismo que actúa al margen de la ley, utilizando procedimientos que atentan contra garantías como el debido proceso y la presunción de inocencia. Es cosa de ver cómo influyó en el golpe militar que se produjo en nuestro país el año 1973. Al estar basada en hechos reales, la película hace un buen trabajo dando a conocer estos métodos y mostrando la opinión de los involucrados. Esto no puede llevarnos a concluir que Zero Dark Thirty justifique la tortura. La misma protagonista se ve contrariada por la aplicación de esos métodos, y en la escena final uno puede ver que su experiencia en Medio Oriente la ha transformado en alguien diferente, en alguien que no quiere ser.

La directora Kathryn Bigelow podría haber optado por la opción más sencilla de simplemente no mostrar aquellas secuencias de tortura, escondiendo una parte de la realidad. Pero decidió enfrentar este tema y dar a conocer que estas conductas han sido y son utilizadas en Medio Oriente. Bigelow se ha mostrado contraria a las guerras de Estados Unidos en aquellos territorios, lo que se puede observar en su anterior película, The Hurt Locker. En aquella cinta se muestran las consecuencias de la guerra en un soldado estadounidense que ha logrado tal habilidad en el campo de batalla que es incapaz de volver a tener una vida normal junto al resto de la sociedad. Lo que la directora ha mostrado en sus dos últimas películas es que los hechos vividos en un conflicto bélico son de tal magnitud que nunca abandonan al sujeto que los experimentó.

Bigelow además opta por algo poco común en el cine de Hollywood, que es hacer de su protagonista una mujer fuerte e independiente. Por lo general las mujeres son representadas por el cine estadounidense como personas histéricas que dependen de los hombres para poder cumplir sus objetivos. Maya, por el otro lado, es un personaje decidido que demuestra una inteligencia mayor a las de sus compañeros, e incluso refleja una forma de pensar distinta a los hombres que la rodean. Jessica Chastain hace un gran trabajo interpretando a Maya y mostrando el cambio psicológico que va experimentando el personaje a lo largo de la película. La contra-parte de Maya es Dan, interpretado por Jason Clarke, un agente de la CIA que representa el modo de actuar violento de la organización, basándose más en golpear que en pensar.

Aunque la duración de la película puede parecer excesiva (más de dos horas y media), durante gran parte de la trama se genera una tensión que aumenta considerablemente durante la secuencia de la redada a la casa donde está bin Laden. Bigelow logra un correcto equilibrio entre la intriga de la búsqueda y el desarrollo de sus personajes.

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