Goon (2011)

ImageActores como Seann William Scott no se caracterizan por su versatilidad en la pantalla. No estaría exagerando al decir que desde American Pie ha hecho siempre el mismo personaje cómico, inmaduro y caliente. En Goon, en cambio, opta por mostrarnos que tiene más de una sola emoción, llegando incluso a entregar algo de drama. Quizás no es un giro tan brusco como el de Jim Carrey en Eternal Sunshine of the Spotless Mind o el de Adam Sandler en Punch-Drunk Love, pero con esta película Seann William Scott tuvo la valentía de probar otras cosas, y el resultado es satisfactorio.

Doug trabaja como guardia de un pub en una ciudad de Massachusetts. Ya que no destaca por su inteligencia, Doug se basa en sus puños para mantener a raya a quienes van a beber al lugar. Tras una pelea en un partido de hockey, el protagonista es contactado por el entrenador de un equipo local, quien le propone ser su nuevo jugador. Doug apenas sabe patinar sobre hielo, pero acepta la oferta. Su tarea en el equipo no consiste en planear jugadas ni en anotar, sino que en defender a sus compañeros de los jugadores contrarios, debiendo recurrir incluso a los golpes. Mientras en deportes como el fútbol o el básquetbol las peleas son severamente castigadas, en el hockey son pan de cada día, y los involucrados solo reciben una suspensión de un par de minutos, siempre y cuando la pelea no pase a mayores y haya sido consentida entre ambos jugadores.

Similar a Homero Simpson en el capítulo donde se dedica al boxeo, Doug tiene una capacidad extraordinaria para recibir golpes, lo que lo transforma rápidamente en una estrella. Esto permite que sea transferido a un nuevo equipo, el que si bien no tiene una buena racha, podría mejorarla gracias a su adquisición. El protagonista comparte departamento con uno de sus nuevos compañeros, Xavier LaFlamme, quien hace algún tiempo presagiaba grandes éxitos, pero debido a un golpe que recibió en un partido perdió la confianza necesaria y cayó en la droga y los excesos. De aquí en adelante, Doug intentará salir adelante con su equipo y además conocerá a una joven llamada Eva, de quien se enamora pese a que ella tiene novio.

Las similitudes con el patriarca de Los Simpson no solo dicen relación con su capacidad para recibir golpes, sino también con la inteligencia y el afecto. Doug no llega a la estupidez del Homero de las temporadas actuales, sino que es más bien lento, como el personaje de los primeros episodios. Además, se caracteriza por tener un buen corazón, lo que obviamente genera una contradicción entre su verdadera personalidad y el personaje que los hinchas del equipo idolatran. Doug no se dedica al hockey para pelear, sino que para ayudar. El protagonista decide dedicarse al deporte cuando se da cuenta que tiene una habilidad que no conocía, la cual es útil para sus compañeros de equipo.

La película cae en estereotipos para representar a algunos de sus personajes secundarios. Como Pat (Jay Baruchel), el mejor amigo de Doug, quien es un joven flaco, eufórico y obsesionado con el sexo (en una parte de la película se bromea que podría tener síndrome de Tourette). Pero fuera de estos tipos de personajes que están solo para entregar una que otra risa, el resto de los personajes secundarios tienen algo más de profundidad. Es decir, no se cae en el exceso de Pitch Perfect, donde todos los personajes eran estereotipos excepto la pareja protagonista. En Goon, el interés romántico de Doug es Eva (Alison Pill), quien tiene un dilema entre escoger al jugador de hockey o a su actual novio. Otro personaje interesante es el de Xavier LaFlamme (Marc-André Grondin), cuya relación con el protagonista pasa de la indiferencia a la hostilidad, para finalmente llegar al entendimiento.

Pese a ser una comedia, la película tiene algunos momentos dramáticos que resultan bastante genuinos. La ya mencionada relación entre Doug y Eva es uno de ellos, pero quizás los más interesantes dicen relación con el rol que el protagonista tiene dentro de este deporte en el que participa. Los padres de Doug no se sienten cómodos con la elección de su hijo, y además de mencionar la idea de que busque alguna actividad más “respetable”, le dicen que su rol dentro de la cancha se limita a sangrar para que un grupo de hinchas lo aplaudan. El protagonista posteriormente conversa con Ross Rhea (Liev Schreiber), un jugador que está a punto de retirarse y con quien comparte el mismo rol dentro de la cancha (golpear y ser golpeado). Rhea le dice que si bien ambos son buenos en sus puestos, no pueden hacer nada más, y deben conformarse con ser unos brutos que están al servicio de los verdaderos jugadores de hockey.

Lo que destaca de Goon es el corazón que se demuestra por sus personajes y por el deporte en el que participan. Funciona bien mezclando comedia con drama y la actuación de Seann William Scott está a la altura de lo requerido. Sin ser una gran película, cumple con lo que se propone.

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