Les Misérables (2012)

ImageQuiero partir aclarando que Tom Hooper no es santo de mi devoción. Creo que The King’s Speech es una película débil que pese a las buenas actuaciones de su elenco no merecía ganar el premio Óscar a la mejor película, y fue una enorme injusticia que Hooper le haya arrebatado el Óscar a mejor director a David Fincher, quien tenía todo el mérito de ganar por la gran The Social Network. Y también voy a adelantar que Les Misérables es una película muy irregular, que ni siquiera merece estar nominada a mejor película. Como esta apreciación puede parecer sesgada, voy a tratar de dar la mayor cantidad de argumentos para defender mi opinión.

Basada en un musical de los años 80, que a su vez está inspirado en la famosa novela de Victor Hugo, la película es protagonizada por Jean Valjean, un reo que luego de estar veinte años como prisionero por haber robado un pan, es puesto en libertad condicional. Esta “libertad” está sumamente limitada, ya que Valjean debe enfrentarse a los prejuicios de ser un exconvicto, lo que le da grandes dificultades para encontrar trabajo o refugio. Esto cambia cuando se encuentra con un sacerdote, quien lo acoge y cuida pese a que el propio Valjean intenta robar algunos objetos de su iglesia. La generosidad del sacerdote lo inspira a iniciar una nueva vida, ayudando a quienes lo necesiten. Así, infringiendo su libertad condicional se cambia el nombre e intenta partir de nuevo.

Sin embargo, la nueva vida de Valjean se ve constantemente amenazada por la presencia de un estricto policía llamado Javert. A pesar de que el delito de Valjean fue haber robado un pan para alimentar a su sobrino, Javert solo está interesado en hacer cumplir la ley, a cualquier costo. Abarcando varios años del siglo XIX, la historia de Valjean se verá complementada por la aparición de varios personajes, como una mujer llamada Fantine que hace todo lo posible por mantener a su hija Cosette, o un grupo de jóvenes revolucionarios que buscan crear un estallido social para derrocar al rey. La sociedad francesa en la que está ambientada la historia presenta una gran desigualdad entre sus clases socioeconómicas, y la injusticia se puede percibir en el aire.

Lamentablemente no he tenido la oportunidad de leer la novela de Victor Hugo ni de ver el musical que inspiró a la película, por lo que mis palabras se limitarán a analizar la cinta de Hooper. Al igual que el musical creado en los años 80, los diálogos de Les Misérables están casi en su totalidad cantados por los personajes. Aparte de algunas frases (que no deben superar la docena), los personajes de la película se comunican a través del canto, lo que es una técnica bastante curiosa, pero interesante al fin y al cabo. Por eso, más que parecerse a musicales que de vez en cuando tienen números musicales, como Grease o Singin in the Rain, Les Misérables está más cerca de una ópera. Y es acá donde surge uno de los principales problemas de la película. No todos los actores que participan en ella logra un nivel de canto aceptable.

No estoy diciendo que deban ser cantantes profesionales ni mucho menos. La temática y ambientación de la historia son bastante crudas, por lo que se entiende que el objetivo haya sido buscar cantantes poco convencionales, que reflejen la decadencia de la sociedad francesa de la época. Pero tampoco se puede negar que la labor de Russell Crowe como Javert deja mucho que desear. Su actuación en la película se ve desganada, casi por cumplir, y su canto no ayuda mucho. Más que cantar, pareciera que Crowe está hablando con ritmo. El desenlace de su personaje parece forzado, ya que su actuación no logra transmitir los dilemas que aquejan a Javert. Hugh Jackman, en cambio, hace una gran labor interpretando a Jan Valjean. El sufrimiento del personaje se ve reflejado en los ojos del actor, y sobre todo en su canto, lo que se entiende por su participación en algunos musicales durante la primera etapa de su carrera. Mientras la actuación de Crowe se ve monótona, la de Jackman demuestra que el actor australiano dio todo de sí en la película.

Pero quienes sostienen la película son en realidad las actrices. Aunque Anne Hathaway solo aparece unos veinte minutos en la película, su rol como Fantine destaca mucho más que algunos actores que tuvieron más tiempo en pantalla. Su actuación y canto transmiten muy bien el dolor que atraviesa el personaje, y están cargados de una enorme energía. No es de extrañar que su interpretación haya sido tan premiada durante las últimas semanas. Otra actriz que destaca en la película es Samantha Barks, quien interpreta a Éponine, una joven de clase baja que sufre por el amor no correspondido del aristócrata revolucionario  Marius. El talento de Barks no es una mera coincidencia, ya que la actriz había participado con anterioridad en el musical haciendo el mismo rol. La fuerza de su interpretación alcanza su máxima expresión en la canción “On My Own”, que fue una de mis favoritas en toda la película. Aunque el trabajo de Amanda Seyfried como Cosette no llega al nivel de Hathaway o Barks, también destaca como uno de los puntos fuertes de esta adaptación cinematográfica.

El resto de los actores (Eddie Redmayne, Aaron Tveit, Daniel Huttlestone), si bien no hacen un mal trabajo, solo llegan al nivel de lo aceptable. El aura de tristeza y desolación que atraviesa a la película se ve en ocasiones interrumpida por la aparición de Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter, que en sus papeles le dan la cuota de humor a la cinta. Los actores interpretan a dos aprovechadores que intentan por todos los medios engañar a las demás personas para obtener dinero. La secuencia en la que ambos personajes son presentados está muy bien hecha, y la actuación de ambos le otorga una gran energía. En esta secuencia se ve cómo los personajes -que administran una hospedería- van robándole poco a poco las pertenencias a los huéspedes que se alojan en el lugar.

A pesar de esto, la película tiene varios puntos negativos. El primero y más importante dice relación con la idea de adaptar una obra como Los miserables en una película. Alfred Hitchcok ya lo había explicado años atrás, cuando respondió por qué jamás adaptaría una novela tan perfecta como Crimen y castigo. Según él, las grandes obras de la literatura mundial no pueden ser adaptadas a la pantalla haciendo cambios relevantes a su estructura o trama, ya que en ellas cada palabra importa. Esto no importa en otro tipo de novelas, donde lo importante radica en su idea central, mientras que los otros elementos pueden ser modificados según sea necesario. Una adaptación cinematográfica fiel de Crimen y castigo, según Hitchcock, debería durar entre seis a diez horas. Si esto ocurre con una novela donde la historia se desarrolla en un espacio de meses, ¿cuántas horas requiere una buena adaptación de una novela que está ambientada en varios años? No se cómo actuará el factor tiempo en el musical Les Misérables, pero en la película se nota que las dos horas y media de duración no son suficientes para contar la historia. Las escenas de la cinta parecieran estar apretadas unas contra otras, sin haber espacio para pausas o silencios. Puede que una novela como la de Victor Hugo requiera una mini serie para ser adaptada, y no solo una película.

En términos visuales la película tampoco cumple. La fotografía es errática, ya que se intercala entre planos realizados con grúas, planos fijos, travellings y la tan utilizada cámara en mano. El cambio entre diversos tipos de planos depende de lo que el director quiera mostrar, ya que cada uno de ellos cumple una determinada función. Este es uno de los pilares del lenguaje cinematográfico. Sin embargo, en Les Misérables los cambios no parecen obedecer a una idea preconcebida, y el resultado es simplemente confuso. Un ejemplo de esto es la considerable presencia del llamado “plano holandés”, que consiste en inclinar un poco la cámara para que el horizonte se vea en diagonal. Esto, que sirve para mostrar inestabilidad o dinamismo, se utiliza en la película en planos donde realmente no es necesario. A esto se suman varios problemas de encuadre en las secuencias donde se opta por la cámara en mano, abusando bastante de los primeros planos.

Tom Hooper no tiene un estilo definido. Es simplemente un director que está bajo las órdenes del estudio de turno, cumpliendo las condiciones que los ejecutivos le imponen. No es posible ver una de sus películas y decir “sí, este es un trabajo de Hooper”, ya que su labor puede ser realizada por cualquier otro director medianamente competente. Por lo tanto, y pese a algunas buenas actuaciones, Les Misérables termina siendo una película muy irregular que no logra convencer. Su nominación a la categoría de mejor película en los premios Óscar es desproporcionada, y solo logra quitarle un puesto a otras cintas de mayor mérito.

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2 pensamientos en “Les Misérables (2012)

  1. Pingback: Into the Woods (2014) | sin sentido

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