The Master (2012)

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The Master, la nueva película de Paul Thomas Anderson, presenta más preguntas que respuestas. Es una enigmática historia que exige del espectador un rol más activo que simplemente sentarse y ver lo que ocurre en la pantalla. La película está hecha para permanecer en la mente de quien la ha visto, para que uno se dedique a analizar sus elementos y logre ver aquello que se encuentra bajo la superficie. La inquietante atmósfera de la cinta sirve como escenario ideal para mostrar la compleja relación que existe entre un exmarino y el líder de un culto inspirado en la figura de L. Ron Hubbard, fundador de la cienciología.

La Segunda Guerra Mundial ha terminado, y el marino estadounidense Freddie Quell debe regresar a su país para continuar con su vida. El problema es que Freddie no puede volver a tener una vida normal, sobre todo después de presenciar las atrocidades que vio en el campo de batalla. Además de tener un trastorno psicológico, el hombre sufre una adicción al alcohol y posee un carácter agresivo, lo que le impide encajar en la sociedad estadounidense o relacionarse con otras personas. Para poder satisfacer su vicio elabora bebidas alcohólicas caseras con lo que tenga a mano, incluyendo productos químicos tóxicos. Además, su actitud autodestructiva  le impide mantener un solo trabajo, debiendo dedicarse a diversas tareas de forma esporádica.

Pareciera que la vida de Freddie se encuentra en un callejón sin salida, hasta que conoce a Lancaster Dodd, un autodenominado “escritor, doctor, físico nuclear y filósofo teórico”. Dodd es el líder de un nuevo movimiento filosófico llamado La Causa, que sostiene que los seres humanos son seres espirituales que no están al mismo nivel que los animales, sino que en un peldaño superior, y que como seres espirituales somos capaces de registrar y recordar aquellas cosas que hicimos en nuestras vidas pasadas. Dodd ve en Freddie algo que su familia no logra comprender, por lo que decide ayudarlo y tratarlo como su protegido.

¿Qués es lo que despierta en Dodd este interés por Freddie? Su familia -sobre todo su esposa Peggy- no logra entender cómo este extraño hombre, que claramente sufre de alcoholismo y parece no estar en sus cabales, inspira a Dodd, por lo que ven esta nueva relación con desconfianza. De hecho, el mismo Freddie se muestra extrañado ante el interés de Dodd, y al comienzo no le presta mayor atención a sus teorías y enseñanzas. La verdad es que Dodd parece verse a si mismo reflejado en el exmarino, cuyos vicios y violencia son exteriorizaciones de aquello que el mismo Dodd sufre, pero que ha logrado controlar con el tiempo. El líder de La Causa ve en Freddie un desafío para sus propias teorías, un conejillo de indias que se muestra ideal para probar lo que hasta ahora solo había aplicado en algunas personas. El sentimiento que Freddie genera en Dodd es una mezcla entre fascinación y repulsión.

Aunque la relación parece comenzar de forma positiva, poco a poco las personalidades de ambos personajes irán chocando entre sí. A lo largo de la película se va mostrando que las enseñanzas de Dodd, pese a tener una apariencia compleja, no son más que charlatanería, la cual depende más del carisma de Dodd que de sus evidencias. La crítica que The Master hace a la cienciología es palpable; se menciona, por ejemplo, que Dodd comete algunas irregularidades con los fondos que sus adherentes le facilitan, o que sus teorías se contradicen entre sí y que carecen de sustento científico. Críticas que si uno lo piensa bien podrían aplicarse a cualquier religión. Dodd comprende muy bien que el secreto de toda religión popular, además del carisma de sus líderes, consiste en la credulidad y vulnerabilidad de sus seguidores. Es por esto que la figura de Freddie es tan importante, ya que encarna los rasgos esenciales del creyente ideal. Dodd aprovecha su sufrimiento para poder manipularlo y hacerlo más dependiente de sus enseñanzas.

La actuación de Joaquin Phoenix como Freddie Quell es fenomenal. Tanto así que logra eclipsar al gran Philip Seymour Hoffman, lo que no es nada de fácil. La interpretación de Phoenix es tan buena que simplemente viendo su postura o su expresión uno puede notar los trastornos que afectan a su personaje. Su cara mezcla perfectamente un aire amenazante con la fragilidad de aquella persona que ha sufrido a lo largo de su vida. Su omnipresente expresión de disgusto, la risa nerviosa que surge cuando está incómodo, el tono de voz que utiliza cuando quiere evitar aquellos temas de los que no quiere hablar, todo ello da lugar a una actuación de enorme calidad por parte de Phoenix. Philip Seymour Hoffman, si bien pierde protagonismo ante la energía que irradia el personaje de su compañero, de todas formas logra una interpretación formidable, dando vida al carismático Lancaster Dodd. Pero si bien Dodd y Freddie tienen el mayor número de minutos en pantalla, tampoco se puede dejar de lado el rol de Peggy, esposa del líder de La Causa. Interpretada por Amy Adams, Peggy es un personaje que aparenta la imagen de una esposa fiel y servil, pero que en realidad tiene más poder que el mismo Dodd. A pesar de que su marido es quien recibe la mayor atención por parte de los adherentes y detractores del movimiento, la influencia que tiene sobre él la convierten en la verdadera líder de La Causa. Una figura que controla desde las sombras los hilos de la organización.

Gran parte de la atmósfera presente en la película es producto de la música compuesta por Johny Greenwood, miembro del grupo Radiohead que había trabajado con Paul Thomas Anderson en su anterior cinta, There Will Be Blood. La música de Greenwood refleja el desequilibrio mental de Freddie y su aire amenazante, acentuando también el aislamiento del personaje con el resto de la sociedad. Además, los sonidos ásperos de la banda sonora se complementan de gran manera con la elegante fotografía de Mihai Malaimare. Aunque el trabajo de Malaimare es muy bueno, no alcanza la maestría de Robert Elswit, el director de fotografía que había trabajado con Paul Thomas Anderson en todos sus largometrajes anteriores.

Puede que a algunas personas les extrañe lo “anticlimático” del final, pero la verdad es que éste se encuentra acorde con el resto de la cinta. Lo que se pretende demostrar en The Master es la soledad y fragilidad de Freddie Quell, quien parece ajeno al aire de éxito y prosperidad que emanaba la sociedad estadounidense tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Freddie forma parte de aquellos daños colaterales que Estados Unidos asumió al momento de embarcarse en prácticas que lo transformaron en la potencia mundial que fue durante el siglo XX.

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5 pensamientos en “The Master (2012)

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