Seven Psychopaths (2012)

ImageTras estrenar el largometraje In Bruges, Martin McDonagh se perfiló rápidamente como una de las grandes promesas del cine de habla inglesa. El director y guionista había tenido importantes éxitos en el mundo del teatro, pero esto no aseguraba por si solo que su paso al cine fuese igual o mejor. Afortunadamente su debut fue una gran película, divertida y con personajes muy interesantes. Es por eso que la noticia de un segundo largometraje entusiasmó tanto a quienes disfrutamos con In Bruges. Pero, ¿se cumplieron las expectativas? La verdad es que con Seven Psychopaths McDonagh logró confirmar los buenos comentarios que había recibido, creando una gran historia llena de humor negro.

Marty es un guionista irlandés que sufre de bloqueo creativo cuando intenta comenzar a escribir una nueva película. Lo único que tiene es el título, Seven Psychopaths, y la idea bastante vaga de que estará protagonizada por siete personajes. El protagonista recibe la ayuda de su amigo Billy, quien le cuenta algunas historias sobre psicópatas que le podrían servir como inspiración. Entre estos psicópatas se encuentra un asesino que se dedica a matar a mafiosos de la ciudad, dejando como marca personal una jota de diamantes junto a los cadáveres. A él se suma la leyenda de un cuáquero vengativo que persiguió durante años al asesino de su hija, y el encuentro con un misterioso hombre que asegura haber matado hace años a los asesinos en serie más escurridizos de la historia estadounidense.

Sin embargo, la tranquila vida de Marty correrá peligro cuando se ve envuelto en el particular negocio de Billy, quien se dedica a robar perros para posteriormente devolverlos a sus dueños y cobrar una recompensa. En su tarea es acompañado por un hombre llamado Hans, un devoto cristiano que tiene a su esposa en el hospital. El problema surge cuando Billy secuestra el perro de un temido mafioso llamado Charlie, quien intentará por todos los medios recuperar a su mascota. Por lo tanto, Marty deberá esconderse junto a Billy y Hans de los secuaces del mafioso, situación que incluso lo ayudará a avanzar en su guion.

Es cierto que McDonagh comparte un cierto aire con Quentin Tarantino, al mezclar la violencia con el humor e incluir largos diálogos entre sus personajes. Sin embargo, tratar al director irlandés de una mera copia sería caer en un grave error. Con su segundo largometraje, McDonagh ha comenzado a crear un estilo propio, en el cual se preocupa más por el desarrollo de los personajes que en la creatividad de los diálogos o en los guiños a otros directores y géneros. En Seven Psychopaths se nota un gran cariño por sus personajes principales, incluso por el villano interpretado por Woody Harrelson. Esta profundidad en los personajes de la película permite que durante gran parte del metraje se dediquen solo a conversar, con el objetivo de decidir cuáles serán sus pasos a seguir. Estas secuencias no se hacen para nada largas, ya que existe un verdadero interés por conocerlos en más detalle.

El guion además está lleno de un humor negro, que se basa en malentendidos y en decisiones que salen de lo predecible. Sin tener grandes giros, el guion se encarga de presentar situaciones  en las que el espectador no sabe qué es lo que sucederá, ya sea por la actitud de algún personaje o por simples hechos fortuitos. Pero aunque es posible catalogarla de comedia, Seven Psychopaths también presenta unas buenas dosis de drama, que surgen de las relaciones entre los personajes y la forma en cómo estos ven al mundo. Puede parecer difícil que en una película donde la trama gira en torno al secuestro de un ShihTzu se incluyan algunas reflexiones sobre la vida después de la muerte y lo trascendental, pero McDonagh se encarga de hacerlo de forma natural, sin forzar la situación.

A todo esto se suma una creativa forma de metalenguaje, en la cual los personajes de la película hacen referencia a ciertos elementos de la cinta que está escribiendo el personaje de Marty, comentarios que a su vez se pueden aplicar a la película de la que ellos mismos forman parte. Es decir, al momento de opinar acerca del rol de las mujeres en el guion de Marty, o en la forma en que debería ser tratado el clímax de la película, también se está haciendo referencia a la película que como espectadores estamos viendo. Este tipo de técnicas solo demuestra lo inteligente que es el guion de McDonagh, y la forma en que el cineasta irlandés logra tratar estos temas sin caer en lugares comunes.

Los actores tampoco se quedan atrás, y además de Colin Farrell -que había protagonizado la película anterior del director- están Sam Rockwell como Billy, Woody Harrelson como Charlie y Christopher Walken como Hans. La energía de Rockwell es uno de los elementos más destacables, ya que su personaje es quien lleva adelante la trama de la película y le otorga su particular tono cómico. Walken, por su parte, interpreta quizás al personaje más complejo de Seven Psychopaths, y lo hace con la maestría que de vez en cuando sale a relucir en su filmografía.

Al igual que In Bruges, Seven Psychopaths no busca ser un éxito de audiencias, sino que se conforma con formar parte de aquellas joyas cinematográficas que de repente aparecen. Esas joyas que no están al alcance de todos, pero que logran conquistar a quienes las encuentren.

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