In the Flesh

ImageNo se puede negar que los zombies están de moda. Durante los últimos años han sido los protagonistas de varias películas, series de televisión, videojuegos y cómics. A lo largo de su historia estas criaturas no habían gozado de tal nivel de exposición, ya que estaban confinadas casi exclusivamente al cine de terror de serie b, un género que es consumido por un tipo de público bastante específico. Hoy en día esas barreras han sido eliminadas, por lo que no es raro que personas que jamás vieron alguna película de Lucio Fulci o George A. Romero sean fanáticas de la serie de televisión The Walking Dead o hayan visto producciones hollywoodenses como Zombieland (2009). Por ningún motivo quiero convertir esto en una crítica a la masificación de los zombies en la cultura popular. No comparto esa absurda creencia de que ciertas obras pierden calidad al ser conocidas por un mayor número de personas.

Pero si me parece necesario aclarar que pese al gran número de producciones que usan a los zombies como elemento de su trama, son pocas las que logran salir de los lugares comunes y logran convertirse en verdaderos aportes. Si uno lo piensa bien, los elementos creados por George Romero en sus películas sobre muertos vivientes se han mantenido casi sin variaciones hasta el día de hoy. Por ejemplo, el argumento de que en un apocalipsis zombie la mayor amenaza no son los muertos, sino que los vivos, ya había sido fijada en Night of the Living Dead (1968). Y la “novedosa” idea de los zombies que corren había sido implementada en la película The Return of the Living Dead (1985), varios años antes que el remake de Dawn of the Dead (2004).

In the Flesh logra eludir estos lugares comunes y, al igual que Romero, utiliza a los zombies no como una simple amenaza que deben enfrentar los personajes principales, sino que como un medio a través del cual se pueden explorar temas más complejos. Esta serie británica fue creada por Dominic Mitchell y su primera temporada fue transmitida en marzo de este año por la BBC. A pesar de no tener el presupuesto ni el alcance mediático de The Walking Dead, la serie crea en sus tres episodios una historia mucho más profunda e interesante que la de Rick y compañía.

La historia está ambientada en el Reino Unido, durante los años posteriores a un suceso denominado “Amanecer” o “Resurrección” (“Rising”), en el cual los muertos volvieron a la vida como criaturas violentas y caníbales. Muchas personas perdieron la vida durante los sucesos, pero tras una ardua pelea la situación fue controlada. Mientras el ataque de los muertos vivientes fue contrarrestado por los militares y civiles, los científicos lograron encontrar una cura para el comportamiento de los zombies, la cual reactiva la actividad de sus cerebros y permite que puedan controlar sus impulsos. Gracias a esta cura, el gobierno británico decide sanar a los muertos vivientes –cuya condición es denominada Síndrome del Parcialmente Muerto, o Partially Deceased Syndrome (PDS), por las autoridades- y propender a su reinserción social.

El protagonista de la serie es Kieren Walker, un joven de 18 años que fue curado del PDS y que es enviado de vuelta a su hogar, en el pueblo de Roarton. Pero su vuelta a casa no es sencilla. Sus padres se muestran algo incómodos al reencontrarse con él, debiendo asimilar la idea de que su hijo está nuevamente con vida. Y su hermana se muestra hostil ante su presencia, ya que forma parte de la Human Volunteer Force (HVF), un grupo paramilitar que fue la principal defensa del pueblo contra los muertos vivientes. La presencia de la HVF en el pueblo es enorme, por lo que existe un gran prejuicio contra los curados del PDS.

Como se puede ver, el gran tema de la serie dice relación con la inclusión y la tolerancia. Kieren debe volver a un pueblo en el que no es bienvenido, ya que sigue siendo visto como la criatura que atacaba a los vivos por mero instinto. Es cierto que Kieren sigue estando muerto (solo su cerebro y aparato nervioso están en funcionamiento, y debe usar maquillaje y lentes de contacto para lograr una apariencia más normal), pero posee la capacidad de razonar y sus recuerdos siguen intactos. Las diferencias, por lo tanto, son meramente superficiales y no miran a la esencia, a lo que nos hace humanos. Así, In the Flesh puede ser fácilmente comparable a los tipos de discriminación arbitraria que existen en la sociedad actual; aquellas que miran a la raza de las personas, a su nacionalidad, a su religión o a su pensamiento político. Pero la serie mira sobre todo a la discriminación por razón de orientación sexual.

Haciendo referencia a aspectos como la cura de una determinada enfermedad, la presencia de un sacerdote que condena aquello que no comprende, y la necesidad de esconder una condición que no es considerada normal, In the Flesh logra convertirse en una poderosa metáfora sobre la homofobia existente en la sociedad contemporánea. Así como George Romero usó a sus zombies para hablar sobre el racismo o el consumismo, Dominic Mitchell usa a los suyos para representar a aquellas personas que se encuentran al margen de la sociedad y que muchas veces son denigradas por sus propias familias.

Como es costumbre en las series británicas, In the Flesh solo utiliza tres episodios para desarrollar su trama. La serie posee un número de personajes lo suficientemente interesantes y complejos para mantener la atención del espectador, haciendo que la hora de duración de cada capítulo se desenvuelva de forma fluida. Además de transmitir la amenaza a la que está expuesto Kieren y su familia, la serie va revelando de forma gradual algunos aspectos de la vida del protagonista que le van otorgando una mayor profundidad. Las interpretaciones de los actores son bastante buenas, salvo algunas excepciones, y logran transmitir muy bien las emociones que requiere cada escena.

Aunque el tercer episodio logra una especie de conclusión en la trama, todavía quedan algunos temas que solo fueron enunciados y que parecen bastante interesantes. Uno de ellos es la existencia de esta especie de “profeta zombie”, que busca transmitir a través de internet un mensaje de orgullo y superioridad entre los pacientes del PDS. Sería muy bueno que esta idea fuese explorada en futuras temporadas. In the Flesh es una muy buena serie que no solo es novedosa al estar ambientada con posterioridad a un apocalipsis zombie, sino que además vuelve a utilizar a estas criaturas como vehículo para explorar temas contingentes.

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