Side Effects (2013)

ImagePor lo general las películas de Steven Soderbergh no llegan a la cartelera de forma ruidosa o espectacular. Salvo Ocean’s Eleven o Magic Mike, las cintas de este prolífico director optan por la sobriedad, pasando casi desapercibidas entre los grandes éxitos de taquilla. Esta tendencia vuelve a repetirse con Side Effects (Efectos colaterales), su nueva –y parece que última– película. Con un gran elenco compuesto por Rooney Mara, Jude Law, Catherine Zeta-Jones y Channing Tatum, Soderbergh logra crear un efectivo thriller psicológico.

Tras pasar algunos años en la cárcel por el delito de tráfico de influencias, Martin (Channing Tatum) vuelve a casa junto a su esposa Emily (Rooney Mara). La pareja había gozado durante algún tiempo de los beneficios económicos que les otorgó la especulación financiera, pero todo se perdió una vez que Martin fue arrestado. El hecho provocó una fuerte depresión en Emily, quien aún después de la liberación de su marido presenta algunos síntomas depresivos, incluyendo impulsos suicidas. Para poder tratar su enfermedad Emily acude a un psiquiatra llamado Jonathan Banks (Jude Law), quien le receta algunos medicamentos.

Sin embargo los medicamentos recetados parecen no tener efecto en el estado de ánimo de Emily. Ante esto, Jonathan contacta a la antigua psiquiatra de Emily, Victoria (Catherine Zeta-Jones), quien además de contarle algunos datos de la vida de la paciente le sugiere probar con un nuevo medicamento llamado Ablixa. El medicamento resulta bastante efectivo en el estado de ánimo de Emily, pero uno de sus efectos secundarios es el sonambulismo. Aunque Jonathan ve esto como una consecuencia tratable a través de otros medicamentos, es durante uno de estos estados de inconsciencia que su paciente mata accidentalmente a su marido.

Esta es la premisa de Side Effects, a partir de la cual el guion ramifica una serie de consecuencias. En primer lugar se trata el tema de la responsabilidad del psiquiatra, ya que fue quien le recetó el medicamento a Emily y le provocó sus estados de sonambulismo. Es un dilema que puede ser muy interesante para analizar a la luz de una posible responsabilidad penal del personaje. ¿Era previsible que algo así ocurriera con su paciente? ¿Podría llegar a plantearse la existencia de negligencia del psiquiatra? En un principio la película parece optar por este camino, al centrarse en el juicio del asesinato y en las preguntas que surgen en la prensa respecto a la culpabilidad que podría tener Jonathan o la empresa que creó el medicamento.

Pero con el pasar de los minutos la situación cambia y los elementos conspirativos de este thriller comienzan a obtener mayor fuerza. Con el fin de evitar un irreparable daño en su carrera como psiquiatra, Jonathan decide continuar investigando el caso de Emily, aún después que ella es internada en un centro psiquiátrico. Esta investigación lo lleva a descubrir que el caso de su paciente tiene más aristas que las que imaginaba, al formar parte de un plan al que se vio arrastrado sin saberlo.

A diferencia de Trance, donde el desarrollo de la trama y la revelación de los secretos parecían forzados y carecían de suficiente lógica, en Side Effects la historia se desenvuelve de forma bastante natural, sin recurrir a artificios poco creíbles o a confusas conspiraciones. La película posee un buen ritmo y el guion se encarga de captar la atención del espectador hasta el final. Todo esto complementado por una fotografía sobria y oscura, que está a cargo del propio Soderbergh.

La película además prescinde de la violencia física al momento de mostrar las confrontaciones entre los personajes. Lo que está en juego no es la vida de estas personas, sino que algo más preciado por ellas: su reputación y dinero. Debido a esto son más cautos en su comportamiento, llegando incluso a utilizar mecanismos institucionales (tribunales, policía) para lograr sus objetivos. Sobre todo hacia el final, Side Effects funciona como una partida de póker, donde los personajes deben evaluar las cartas que tienen y ver si pueden bluffear para engañar al resto. Es, en definitiva, un efectivo juego de intelectos.

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Un pensamiento en “Side Effects (2013)

  1. Muy buena apelícula. También hice el ejercicio de compararla con En Trance, y es por lejos mejor. Los giros sorprenden por su lógica, no por lo inverosímil de éstos. La historia y la puesta en escena tienen una sobriedad que hace sumergirte con facilidad en las distintas posibilidades de la película.

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