Pacific Rim (2013)

ImageRobots gigantes peleando contra monstruos gigantes. Solo un nerd que le tiene un gran cariño a esta clase de género podría transformar esa frase, a priori ridícula, en una película tan entretenida e impresionante como Pacific Rim (Titanes del Pacífico). El nerd en cuestión es Guillermo del Toro, el director responsable de cintas como El laberinto del fauno, Hellboy y Blade II, quien echando mano a una serie de elementos pertenecientes a la cultura popular japonesa creó una orgía de acción, tecnología y criaturas interdimensionales. Allí donde otros intentos de Hollywood por adaptar obras japonesas resultaron en fracaso –basta ver Godzilla (1998) o Dragon Ball Evolution (2009)-, el cineasta mexicano logró dar con la fórmula precisa para crear una superproducción de gran calidad.

Ambientada algunos años en el futuro, la película muestra cómo la Tierra es constantemente atacada por monstruos gigantescos (kaijus) provenientes del océano Pacífico. Las criaturas entran a nuestro planeta a través de una fisura interdimensional ubicada en las profundidades del mar, justo en la intersección de dos placas tectónicas. Dado que los aviones y tanques resultaron métodos poco efectivos para acabar con esta amenaza, los países del mundo unieron fuerzas y financiaron un programa dedicado a construir robots gigantes (jaegers) que lucharan contra los monstruos. Cada uno de estos robots es manejado por dos pilotos, quienes a través de una conexión a nivel neuronal logran trabajar de forma coordinada.

Si bien los jaegers controlan la amenaza durante algunos años, poco a poco el tamaño y características de los monstruos irán cambiando, lo que dificulta la tarea de defensa. Esto lleva a los líderes de los países a evaluar otras opciones más eficaces, como la construcción de muros de contención. Es así que ante el inminente cierre del programa, el mariscal Stacker Pentecost (Idris Elba) decide reunir a sus mejores pilotos y llevar a cabo una última misión. Entre estos pilotos se encuentra Raleigh Becket (Charlie Hunnam), quien tras la muerte de su hermano y copiloto no ha vuelto a manejar un robot. Para volver a adaptarse a su antiguo puesto Becket contará con la ayuda de Mako Mori (Rinko Kikuchi), una joven japonesa de gran inteligencia y habilidades de lucha.

No es difícil notar las influencias que le dieron forma a Pacific Rim, ya que la cinta está creada como homenaje a una serie de aspectos pertenecientes mayoritariamente a la cultura japonesa. El nombre con el que se identifica a las criaturas de la película, por ejemplo, es también el nombre de un popular género cinematográfico de aquel país. El kaiju se caracteriza por mostrar ciudades siendo atacadas por monstruos de gran tamaño, siendo Godzilla el espécimen más representativo del género. La otra mitad de la cinta está influenciada por aquellos animé y manga que incluyen dentro de sus tramas a enormes robots pilotados por personas en su interior, como Macross, Mazinger Z, Neon Genesis Evangelion o Gundam. Pero en vez de crear una adaptación directa de alguna de estas obras, Guillermo del Toro optó por tomas varios de sus elementos y crear una historia que tuviera sus propios personajes e historia, cuidando de reconocer y respetar el vínculo existente entre ambos trabajos. Del Toro no pretende apropiarse de estos aspectos, sino que acercarlos a un público que no está acostumbrado a verlos en el cine occidental.

Al ver la película uno se da cuenta de que fue hecha por personas que aman el género. Este amor y respeto se puede notar en elementos como el diseño de los trajes que usan los pilotos, los efectos especiales que dan vida a los monstruos o la forma en que los personajes principales son mostrados como seres complejos y no meras caricaturas. Y es precisamente este elemento el que crea un enorme abismo entre Pacific Rim y otras películas hollywoodenses como Battleship (2012) o Transformers (2007). Las historias de los personajes les otorgan la suficiente profundidad para que uno como espectador se interese en ellos y se preocupe cuando están en peligro. Que la película gire en torno a unos robots gigantes que pelean contra monstruos no significa que algo tan esencial como el desarrollo de los personajes sea obviado, ya que es uno de los elementos que la separa de un espectáculo descerebrado de efectos especiales. Del Toro tiene esto claro, y entre pelea y pelea logra incluir algunas escenas que muestran las relaciones entre los personajes y lo que están sintiendo. Eso si la película no está exenta de caricaturas, pero lo bueno es que están limitadas a los personajes que funcionan como recurso cómico, lo que es más comprensible.

Tal vez uno de los aspectos más débiles de la cinta es la actuación de Charlie Hunnam, quien no se encuentra a la altura de Idris Elba o Rinko Kikuchi. Esto es preocupante, ya que si bien los tres son los personajes principales de la película, es el personaje de Hunnam quien tiene un mayor protagonismo, siendo incluso el narrador durante los primeros minutos. No es que su actuación sea mala, pero se nota que no tiene el mismo nivel de sus compañeros. Elba, por ejemplo, tiene una presencia avasalladora que ya había mostrado en series como The Wire o Luther, mientras que Rinko Kikuchi es capaz de expresar lo que está sintiendo sin tener que decir una palabra. El desempeño de Hunnam es más bien regular y termina salvándose gracias al guion, que le da a su personaje una historia interesante que permite sentir empatía por él.

Donde no flaquea la película es en las escenas de acción, que forman la columna vertebral de Pacific Rim. A través de unos muy logrados efectos digitales la cinta logra crear unas peleas que dan cuenta de la enorme envergadura de sus luchadores. Desde un punto de vista técnico estas escenas no son nada fáciles de hacer, ya que la gran mayoría están ambientadas en la noche y tienen lugar en el mar. A pesar de estas dificultades el resultado es muy bueno, y en cada una de estas secuencias se van agregando elementos que mantienen la atención del espectador, evitando que se vuelvan monótonas. El gran complemento para la acción de la película es la banda sonora de Ramin Djawadi, que logra amplificar el aspecto épico de los enfrentamientos.

Un aspecto interesante de esta cinta es que si bien fue inspirada por elementos que tuvieron su auge en décadas pasadas, aún así se las ingenia para tocar temas actuales. Mientras criaturas de los años 50 como Godzilla, Mothra o Gamera fueron inspiradas por el temor a la guerra nuclear, los monstruos de Pacific Rim emergen del océano Pacífico producto de la acción negativa del ser humano sobre el medio ambiente. La moraleja de la película es que ante esta amenaza a la Tierra la única opción consiste en que las naciones del mundo cooperen entre sí y olviden sus diferencias. El hecho de que los jaegers deban ser pilotados por dos personas de forma coordinada refuerza este aspecto.

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3 pensamientos en “Pacific Rim (2013)

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