The Wolverine (2013)

Image¿Cuál es el personaje que viene primero a nuestras mentes cuando pensamos en los X-Men? Puede que algunos nombren a Magneto, a Tormenta, a Bestia, a Gambit, al Profesor X o a Cíclope, pero la gran mayoría dirá que el primer personaje que recordaron fue Wolverine. Debido a su carácter de anti-héroe solitario y a su personalidad violenta, este mutante no solo se ha convertido en el personaje más conocido de los X-Men, sino también en uno de los personajes más populares del cómic estadounidense. Es por eso que en la primera película de los X-Men, dirigida por Bryan Singer, Wolverine tuvo un papel fundamental, ya que es a través de él que nosotros como espectadores fuimos introducidos al mundo de los mutantes. Este protagonismo continuó en las siguientes películas de la saga, llegando incluso a tener una (fallida) cinta en solitario que mostraba sus orígenes.

A un año del estreno de X-Men: Days of Future Past -tal vez el proyecto cinematográfico más ambicioso de este grupo de superhéroes- 20th Century Fox vuelve a recurrir al popular personaje para preparar el terreno de su nueva apuesta. Este “aperitivo” se titula The Wolverine (o Wolverine inmortal, como fue traducido en español), y en él se ve cómo Logan (Hugh Jackman) ha optado por aislarse del resto de la sociedad para vivir como ermitaño en el bosque. Atormentado por constantes pesadillas que le recuerdan la muerte de Jean Grey, Logan abandonó el apodo de “Wolverine” y su antigua vida como justiciero. Debido a su capacidad regenerativa, el personaje está condenado a vivir junto a estos recuerdos durante toda la eternidad, siendo incapaz de reunirse con su amada.

Un día Logan es visitado por una misteriosa japonesa, Yukio (Rila Fukushima), quien trabaja para un empresario llamado Tashida (Haruhiko Yamanouchi). El empresario había servido como soldado durante la Segunda Guerra Mundial y pudo sobrevivir al bombardeo a Nagasaki gracias a la ayuda del mutante. Tashida, quien ahora está al borde de la muerte, le dice a Logan que es capaz de ayudarlo a volverse mortal, traspasando su habilidad para regenerarse hacia su propio cuerpo. Esto gracias a los avances tecnológicos de su enorme compañía y a la ayuda de una científica llamada Dra. Green (Svetlana Khodchenkova). Sin embargo, antes de que Logan decidiera someterse o no al procedimiento, el empresario muere. A partir de este momento el mutante descubre que ya no es capaz de sanar como antes, y se verá envuelto en una serie de enfrentamientos con yakuzas y ninjas, quienes intentan secuestrar a Mariko (Tao Okamoto), nieta de Tashida.

Aunque me esforcé por explicar la sinopsis de la forma más clara posible, el guion mismo no me lo permitió. La principal falencia de The Wolverine es que opta por una trama demasiado confusa para explicar algo que no requería de tantas complicaciones. Todo este enredo de conspiraciones solo sirve para distraer al público de lo que realmente importa en una película como esta: los personajes y las escenas de acción. Wolverine es un personaje muy potente, no necesita de este tipo de elementos para resultar interesante. La sola premisa de trasladarlo a un país como Japón, despojarlo de su capacidad regenerativa y enfrentarlo a los yakuzas bastaba para crear una historia llamativa. Esta idea se refuerza si tenemos en cuenta el talento de Hugh Jackman, que fue capaz de apropiarse del personaje así como Robert Downey Jr lo logró con Tony Stark.

La mejor forma de disfrutar de esta película es dejando de lado las complicaciones de la trama y centrándose en los personajes de Wolverine, Yukio y Mariko. Todas las escenas donde se muestra a un Logan malherido que viaja por Japón intentando proteger a la nieta del empresario logran despejar, al menos de forma momentánea, los problemas del guion, ya que optan por centrarse en algo más interesante como el desarrollo de los personajes. Es durante estos momentos de calma que la cinta alcanza algunos de sus niveles más altos.

Pero no solo de conversaciones vive el hombre. The Wolverine también logra entretener con unas buenas secuencias de acción. De hecho la película parte con una muy buena escena donde se muestra cómo Logan salva a Tashida durante el bombardeo a Nagasaki. Desde el sonido de las sirenas que advierten el acercamiento del avión estadounidense, hasta el momento en el que se muestra a Logan tras recibir el impacto de la bomba, la escena funciona como una gran introducción para la cinta. Otra escena de acción memorable es el enfrentamiento entre Logan y un grupo de yakuzas a bordo de un tren bala. Los frenéticos momentos en que la pelea tiene lugar en el exterior del tren recuerdan a la escena de Spider-Man 2 donde el arácnido se enfrenta al doctor Octopus arriba de un tren en Nueva York.

A pesar de estos aspectos positivos, The Wolverine termina siendo solo una película entretenida. No más que eso. Ni siquiera los villanos están a la altura de un personaje como Logan. Al salir del cine lo que más me llamó la atención fue la escena que aparece durante los créditos, que reafirmó que la película no tiene mucho mérito como producto autónomo, y funciona mayoritariamente gracias a su vínculo con la siguiente película de los mutantes. La forma en que veo a esta cinta es asimilándola a un trampolín del que se salta a una piscina. La piscina, en este caso, es X-Men: Days of Future Past, y tendremos que esperar hasta el próximo año para ver si el salto que dimos termina en una piscina vacía o con agua.

Anuncios

2 pensamientos en “The Wolverine (2013)

  1. Pingback: X-Men: Days of Future Past (2014) | sin sentido

  2. Pingback: Logan (2017) – sin sentido

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s