Star Trek Into Darkness (2013)

ImageNunca fui fan de Star Trek. Si pillaba la serie mientras hacía zapping (era The Next Generation, ya que recuerdo haber visto a Patrick Stewart) mi atención duraba solo algunos minutos, dado que sus largas conversaciones terminaban por aburrirme. Mi fanatismo siempre estuvo más del lado de Star Wars, ya que había más aventuras y los personajes eran mucho más llamativos para alguien de mi edad. Es por eso que cuando en 2009 se estrenó una película que buscaba revivir la franquicia mi reacción fue un gran “meh”. En ese tiempo yo era un adicto más de la serie Lost, y ni siquiera la presencia de J.J. Abrams me hizo ir a verla al cine. Gran error.

La película resultó ser una entretenida cinta de acción y aventura que lograba no solo satisfacer a los fanáticos de la serie original (los denominados trekkies), sino que también permitía que alguien ajeno al fandom pudiese disfrutarla. Esto no era nada fácil, ya que ambos grupos están compuestos por personas muy distintas. Pero la cinta salió airosa, logrando una fórmula que introducía a los recién llegados al universo de Star Trek y se encargaba de rendirle honores al material que utilizaba como base. Es por eso que estaba tan entusiasmado con el estreno de su secuela, Star Trek Into Darkness (Star Trek: en la oscuridad).

Tras los acontecimientos ocurridos en la primera película, el capitán James Kirk (Chris Pine) y la tripulación del USS Enterprise son asignados a nuevas misiones. Su rol consiste en explorar y estudiar los planetas del universo, cuidando de no interactuar con sus habitantes. Sin embargo, Kirk tiene dificultades para seguir las reglas, lo que provoca que sea reasignado a una nueva nave, lejos de su tripulación. Su primer oficial, Spock (Zachary Quinto), también es reasignado a otro grupo. Pero la separación de Kirk y Spock es solamente momentánea, ya que poco después una base de la Flota Estelar es atacada por un agente rebelde llamado John Harrison (Benedict Cumberbatch), quien pasa a convertirse en una gran amenaza para la organización. Tras un letal ataque en contra de varios capitanes, la Flota Estelar decide enviar a Kirk y su tripulación en busca de Harrison, quien está refugiado en Kronos, planeta de los Klingon.

Como la primera cinta ya se encargó de presentar a los personajes y el universo en el que viven, la tarea de la segunda parte consiste en desarrollar más estos elementos, ampliarlos. Uno de los grandes pilares de la película es la interacción que se da entre los personajes, y cómo éstos se relacionan entre sí. Sus diferentes personalidades y temperamentos permiten generar situaciones que le otorgan un mayor dinamismo a la historia. Las más de dos horas de duración de la cinta se notarían mucho más sin este tipo de interacciones, ya que lo único que quedaría sería la trama y los efectos especiales. Los guionistas tuvieron en cuenta esto y se encargaron de incluir momentos en los que uno puede sentir que estos personajes llevan tiempo trabajando juntos, por lo que conocen sus mañas e intereses. Como el número de personajes hace muy difícil que cada uno sea explorado en profundidad, las interacciones que se dan entre ellos van desde los dramas más complejos (la relación entre Spock y Uhura) hasta los momentos simplemente chistosos (las escenas de Scotty y Chekov).

Otro punto positivo en la película es el rol de Benedict Cumberbatch, quien logra una gran labor como el villano de la historia. A diferencia del villano más bien genérico de la primera cinta, el de esta película es realmente memorable, y no solo por las referencias a las películas clásicas de Star Trek. Cumberbatch transmite muy bien el aire amenazante que requiere el rol, sobre todo a través de su voz. Si bien en algunas escenas cae en una modulación demasiado exagerada, el tipo de película que es Star Trek Into Darkness –donde las sutilezas no son algo habitual- se lo permite.

Un caso distinto es el de la doctora Carol Marcus (Alice Eve), la nueva tripulante del Enterprise. Tras el estreno de la película surgió una controversia en torno a una escena en la que este personaje aparece solo en ropa interior, la cual fue tildada de sexista. Cuando vi la escena en el cine pude entender las críticas, ya que el momento es básicamente una excusa para mostrar a la actriz con poca ropa, y no aporta nada a la trama. Esta escena ha sido justificada diciendo que es Kirk quien siguiendo su carácter mujeriego espía al personaje mientras se cambia de ropa, pero esta explicación es poco convincente. La escena sigue pareciendo un débil pretexto para mostrar el cuerpo de Alice Eve. Incluso omitiendo dicha escena el personaje no resulta muy interesante.

Los personajes que aparecen en Star Trek, en su gran mayoría, se caracterizan por ser personas muy inteligentes y con grandes habilidades (Uhura es una experta en idiomas, Chekov tiene grandes conocimientos de mecánica y tecnología), quienes lograron entrar a la Flota Espacial tras una exigente selección. Si bien Carol Marcus es presentada como una brillante doctora experta en armas, durante la película solo se resalta su belleza y el hecho de que es hija de una persona importante. Es una lástima que uno de los dos personajes femeninos de la película sea definido por estos aspectos tan superficiales. No estoy negando la belleza de Alice Eve (que es muy linda), pero me hubiese gustado que su personaje hubiese tenido algo más de sustancia. Es decir, el director de la película es J.J. Abrams, no Michael Bay.

A pesar de este defecto, la película logra entretener y emocionar. En términos visuales la cinta sigue el estilo que Abrams había fijado en la primera parte, con los haces de luz que se pueden ver en las escenas ambientadas en el Enterprise o los planos holandeses (donde la cámara está inclinada hacia algún lado) que no tienen mucha razón de ser, pero que a fin de cuentas le otorgan a la película un estilo particular. La cinta además está llena de referencias a la serie original y a las películas clásicas de Star Trek, que incluso alguien como yo, tan ajeno a la franquicia, pudo identificar. ¿Es mejor que la película de 2009? No.  La cinta carece del ingenio que tenía el guion de la primera parte, con todo lo relacionado a viajes en el tiempo y universos paralelos, pero aún así es una buena secuela y un buen ejemplo de cómo se debe hacer un blockbuster.

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