Mud (2012)

ImageAl escribir sobre Jagten mencioné el placer de ver una película sin saber mucho sobre ella. El placer de sorprenderse con una cinta que transforma tu ausencia de expectativas en una experiencia que te hace recordar por qué el cine es tan cautivante. Esto es lo que me pasó con Mud, la tercera película del director estadounidense Jeff Nichols. Ambientada en Arkansas, el estado donde el director fue criado, la película no solo logra transmitir la vida que se respira en los pueblos perdidos del sur de Estados Unidos, sino que se encarga de crear una buena historia acerca del fuerte vínculo que a veces une al amor con el sufrimiento.

Ellis (Tye Sheridan) es un niño de catorce años que vive junto a sus padres en una casa a las orillas del río Misisipi. La situación sentimental de sus padres no es buena, y las probabilidades de que se separen son muy altas. Un día Ellis decide ir junto a su amigo Neckbone (Jacob Lofland) a una isla desierta, donde una inundación provocó que una embarcación quedara varada arriba de un árbol. Sin embargo, al llegar los niños descubren que en la isla se encuentra viviendo un hombre llamado Mud (Matthew McConaughey), quien dice estar esperando a alguien. Si bien su apariencia es algo sospechosa, Ellis decide ayudar a Mud luego que éste le explica que piensa reunirse con su novia Juniper (Reese Witherspoon), de quien está muy enamorado.

Debido a la crisis que vive el matrimonio de sus padres, Ellis ve en la historia de Mud una pequeña luz de esperanza para el concepto que él tiene del amor. El niño ve en este sentimiento una virtud digna de admiración, por lo que decide ayudar a su nuevo amigo a reencontrarse con su novia. La separación de los padres siempre es algo difícil de vivir, ya que uno como hijo está acostumbrado a la idea de que se mantendrán unidos para siempre. La confusión e inseguridad que experimenta Ellis lo llevan a aferrarse a la historia de Mud y Juniper. La impotencia que siente ante el quiebre de sus padres solo puede ser apaciguada restaurando la relación de estas dos personas que acaba de conocer. Pero la tarea no será sencilla, ya que Ellis pronto descubre que Mud se encuentra en una situación mucho más compleja de lo que imaginaba. Tanto así que llegará a cuestionarse si lo que él le contó era realmente cierto.

La historia narrada en la película es de aquellas denominadas coming of age en inglés, es decir, muestra cómo el personaje principal vive ciertas experiencias que lo llevan a cruzar el umbral de la niñez a la adultez. La idea o sentimiento que sirve como hilo conductor en la trama dice relación con el amor, que es visto por Ellis como una idea de suma importancia, algo por lo que vale la pena luchar. Sin embargo, a lo largo de la película el niño se debe enfrentar a decepciones y a golpes que la realidad le asesta de forma directa. En la cinta el protagonista se ve envuelto en varias peleas físicas, pero los golpes más dolorosos son los que recibe de aquellas situaciones que lo hacen pensar que el amor tal vez no es tan bello como pensaba. Los personajes con los que Ellis interactúa son seres incompletos o heridos, que cojean por la vida debido a crisis matrimoniales, a la viudez, a la orfandad, a un falso amor o simplemente a una relación que está destinada al fracaso. Si bien todo esto puede parecer muy pesimista, la película termina con una cuota de esperanza, dando a entender que el amor a veces puede estar acompañado de sufrimiento, pero esto no debe impedir que nos volvamos a levantar.

Mención especial merecen también las actuaciones en la película. Siguiendo con el buen nivel que ha demostrado en cintas como Magic Mike (2012) o Killer Joe (2011), Matthew McConaughey le otorga a su personaje toda la fuerza y misterio que requería. Quién iba a pensar que el mismo actor que participó en comedias románticas como How to Lose a Guy in 10 Days (2003) iba a lucirse como lo ha hecho en sus recientes roles. Los demás actores también hacen un muy buen trabajo, sobre todo Tye Sheridan, quien interpreta a Ellis. Debido a la poca experiencia que tienen, los actores infantiles pueden caer en interpretaciones exageradas o poco convincentes, pero Sheridan logra transmitir muy bien las emociones que vive su personaje, lo que es bastante sorprendente si uno considera que es recién su segunda película (y la primera que protagoniza).

De vez en cuando encuentro en internet algunos artículos pesimistas que hablan del mal momento que vive el cine de Estados Unidos, recordando con nostalgia su época dorada y las grandes películas que se estrenaban antaño. Si bien es cierto que el cine comercial de aquel país se encuentra fatigado por fórmulas repetidas, caer en estos lamentos es una solución bastante facilista. Las buenas películas siguen estrenándose, y directores como Nichols demuestran que la esperanza no se debe perder. Lo que hay que hacer es simplemente buscar con más detenimiento.

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2 pensamientos en “Mud (2012)

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