Jurassic Park (1993)

ImageCreo que Jurassic Park fue una de mis primeras películas favoritas. Tenía unos siete u ocho años cuando la vi en VHS, y desde entonces quedé maravillado. Ya no me acuerdo cuántas veces la vi, pero llegué a aprenderme las escenas de memoria, incluso algunos diálogos. Me gustaba tanto que decidí ser paleontólogo porque estaba convencido de que algún día un millonario me invitaría a su isla llena de dinosaurios. El tiempo pasó, y el puesto de mi película favorita fue ocupado por otras cintas más “maduras” o “complejas”, y llegué a abandonar la idea de ser paleontólogo. Pero aún así la película siguió ocupando un lugar especial dentro de mi memoria. Es por eso que decidí escribir algo sobre esta cinta aprovechando su reestreno en 3D en conmemoración de su vigésimo aniversario.

Como fue una película tan importante para mí, revisarla de forma objetiva es imposible. No puedo suprimir o bloquear los recuerdos y sensaciones que me produjo la primera vez que la vi. Pero de todas formas esto no impide que pueda ser más exigente con ella, fijándome en elementos que pasé por alto hace más de quince años. ¿Cuál fue el resultado? La verdad es que la película se mantiene muy bien pese al tiempo que ha transcurrido y a los avances técnicos que ha experimentado el cine comercial desde entonces. Al fijarme en aspectos como la calidad de los efectos especiales, el guion o los tipos de planos que la componen, mi amor por esta cinta se vio reforzado.

La película muestra a una pareja de paleontólogos, Alan Grant (Sam Neill) y Ellie Sattler (Laura Dern), quienes son invitados por el multimillonario John Hammond (Richard Attenborough) a una isla donde ha construido una reserva biológica de gran envergadura. Los inversionistas del proyecto no están muy convencidos con la viabilidad del parque ni con las medidas de seguridad, por lo que Hammond decidió invitar a dos expertos en la materia para que den su opinión profesional. Una vez en la isla, Alan y Ellie descubren por qué Hammond los había contactado a ellos y no a otros profesionales: las atracciones de este parque biológico son dinosaurios que fueron clonados a partir de ADN que estuvo fosilizado durante millones de años.

En su recorrido por el parque los paleontólogos van acompañados por Ian Malcolm (Jeff Goldblum), un matemático experto en la teoría del caos; Donald Gennaro (Martin Ferrero), un abogado que representa a los inversionistas del proyecto; y Tim (Joseph Mazzello) y Lex Murphy (Ariana Richards), los nietos de Hammond. Pese a su entusiasmo inicial, Alan, Ellie e Ian no están muy convencidos de que un parque de estas características pueda funcionar sin inconvenientes. Las sospechas de los personajes se verán confirmadas cuando uno de los informáticos que trabajan para Hammond, Dennis Nedry (Wayne Knight), decide sabotear el sistema computarizado del parque para robar muestras de ADN de dinosaurio y poder venderlas a otros empresarios.

Aunque Steven Spielberg había logrado enormes éxitos con películas como E.T. (1982), Jaws (1975) o la trilogía de Indiana Jones, el director no se había enfrentado a un desafío técnico tan grande como el de Jurassic Park. Esta adaptación de la novela de Michael Crichton significaba una importante inversión en efectos especiales para poder dar vida a los dinosaurios que muestra la película. Reconociendo lo difícil que era el proyecto, Spielberg rechazó utilizar solo un tipo de técnica para crear a estas criaturas, optando por emplear lo mejor de los métodos existentes en aquella época. De esta forma, echó mano a dos técnicas que estaban bastante afianzadas, los animatronics (que recurre a aspectos mecánicos, similares a los robots) y el stop motion (en una variante llamada go motion, que lograba una mayor fluidez de la animación), sumadas a una que estaba comenzando a perfeccionarse: los efectos digitales o CGI. Los animatronics habían logrado un gran desarrollo durante los años 80, mientras que el CGI –sobre todo de manos de Industrial Light & Magic- había demostrado tras películas como Terminator 2 (1991) que su potencial era gigantesco. La combinación de efectos prácticos con digitales logró un resultado de excelente calidad, que incluso veinte años después sigue maravillando.

Jurassic Park fue, por así decirlo, la última gran película donde ambos tipos de técnicas tuvieron una participación equilibrada. En la cinta los efectos prácticos y los digitales están utilizados de tal forma que solo actúan para sacar lo mejor de cada uno. Así, en los planos donde se muestra a los dinosaurios corriendo o saltando se empleó el CGI debido a la fluidez de la animación, mientras que en los primeros planos de las criaturas o en las escenas donde deben interactuar con elementos físicos se optó por los animatronics. Hoy en día existe una excesiva utilización de los efectos digitales en el cine, lo que a veces provoca una falta de realismo en el resultado, sobre todo cuando los actores deben interactuar con algo que es demasiado etéreo y carente de solidez. Este problema no se nota en Jurassic Park, donde la presencia de los dinosaurios es creíble. La escena donde Alan Grant se apoya en un Triceratops para sentir su respiración, por ejemplo, no habría logrado la misma magia si se hubiese utilizado CGI.

Otra de las diferencias con los actuales blockbusters es que en Jurassic Park no se cae en el error de emplear movimientos de cámara frenéticos ni un montaje que dificulta entender lo que está ocurriendo en la pantalla. Los planos de la película son bastante racionales y obedecen a la atmósfera que busca transmitir cada escena. No quiero ni imaginar cómo habría resultado la secuencia en la que el Tiranosaurio persigue al jeep si hubiese sido filmada hoy en día por otro director. Lo más probable es que tendría una cámara temblorosa y el número de planos sería el triple. Los elementos visuales de la película están además muy bien complementados con la banda sonora de John Williams, el fiel compañero de Spielberg. Como gran parte de sus composiciones, la música de Williams para Jurassic Park posee una energía que permite potenciar las emociones de las escenas, así como una melodía fácilmente reconocible, que hace que su trabajo forme parte esencial de la cultura popular.

La cinta no solo funciona como un gran exponente del cine de aventuras, sino que también aplica técnicas de películas de monstruos. Empleando algo que ya había hecho en Jaws, Spielberg no muestra al Tiranosaurio Rex sino hasta que llegamos a la mitad de la película, y los Velocirraptors son mostrados en todo su esplendor solo durante el último tercio. Antes de llegar a esos momentos, la película se limita a insinuar su presencia, construyendo de a poco una imagen mental en el espectador y una ansiedad que ayuda a crear tensión. Es cosa de revisar la primera escena de la cinta, donde lo único que se ve del Velocirraptor que está en la jaula es una silueta que se mueve a gran velocidad y un ojo que se muestra en un plano bastante oscuro. Otro ejemplo es la ya clásica escena en la que un vaso de agua sirve como aviso de que el Tiranosaurio se acerca. La peligrosidad de estos dinosaurios también se va instalando con los diálogos que dicen algunos de los personajes, como la tétrica explicación que realiza Alan Grant a un niño o la forma en que Robert Muldoon (Bob Peck) describe el comportamiento de estos depredadores.

¿Es una película perfecta? No. Pese al cariño que le tengo a Jurassic Park, debo reconocer que tiene algunas falencias. La actuación de los niños, por ejemplo, es muy exagerada a veces, y la personalidad de los villanos es bastante caricaturesca. Aunque este segundo problema se puede pasar por alto, ya que los sucesos de la película ocurren no tanto para criticar la avaricia del hombre, sino que para sostener que la naturaleza no siempre puede ser controlada o domesticada. Si uno es demasiado quisquilloso, podría incluso desconcentrarse con la lógica del final de la película. ¿Por dónde entró el Tiranosaurio? ¿Había una puerta suficientemente grande para que pudiera pasar? ¿Qué es lo que lo guió precisamente hasta ese lugar? Si bien son preguntas válidas, el tipo de película que busca ser Jurassic Park las transforma en preocupaciones de poca relevancia. Esta cinta busca, antes que nada, entretener, y lo hace de una forma espectacular. La dedicación con la que fue hecha se nota en el resultado final, sobre todo en su capacidad para maravillar y hacer creer que en el mundo del cine todo es posible.

PD: No mencioné la calidad del 3D ya que este tipo de tecnología no me llama mucho la atención. Como el reestreno de la película te “obliga” a verlo en 3D, el solo hecho de poder revivirla en pantalla grande es motivo suficiente para ir al cine.

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2 pensamientos en “Jurassic Park (1993)

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