Cloudy with a Chance of Meatballs 2 (2013)

cloudy-with-a-chance-of-meatballs-2-posterCuando se estrenó Cloudy with a Chance of Meatballs (2009) hace cuatro años ni siquiera me dieron ganas de bajarla de internet. Su premisa sonaba demasiado ridícula e infantil, y como el tiempo para ver películas es tan limitado y el número de cintas disponibles es abrumador, no quise perder mi tiempo con un producto que a priori parecía ser totalmente desechable. El tiempo pasó, y de vez en cuando encontraba algunos comentarios bastante generosos sobre esta película de animación, lo que me generó poco a poco unas ganas de ver qué es lo que me había perdido años atrás.

Si bien la premisa seguía siendo infantil y ridícula, lo primero que me sorprendió de la película es que está consciente de ello, y utiliza este aspecto como un elemento humorístico. El guion de la cinta está basado libremente en el libro homónimo escrito por Judi y Rob Barrett; y cuando digo “libremente” no estoy exagerando, ya que el único elemento de la trama que fue utilizado en la adaptación fue el hecho de que una lejana isla posee un clima muy particular, por el cual en vez de llover agua lo que cae del cielo es toda clase de comidas (desde helado a albóndigas, pasando por sopa y carne). Como esto no es muy creíble que digamos, los guionistas de la película decidieron modelar el mundo en el que está ambientada la historia a esta particular lógica, acercando sus personajes y su forma de actuar a extremos poco explorados en películas de animación contemporáneas.

En vez de que el clima de la isla existiera por razones inexplicables, en la película la razón de estas particulares lluvias dice relación con una máquina creada por el protagonista de la historia. Las consecuencias de este clima también fueron expandidas, agregando elementos como la avaricia y las ansias por ser aceptado en la sociedad. Los personajes también fueron creados desde cero, y la organización y características de la isla donde tiene lugar la historia fueron mejor definidas. Pero el cambio más grande, y lo que hace de Cloudy una muy buena película, es la gran preponderancia de un tipo de comedia frenético y exagerado. Mientras el libro consiste en un cuento infantil que se acerca más el género fantástico, la adaptación cinematográfica toma algunos elementos del humor salvaje de Tex Avery y Bob Clampett, así como del trabajo de Genndy Tartakovsky, para contar una historia llena de chistes y situaciones absurdas.

Una de las particularidades de la animación es que las posibilidades que entrega son infinitas. Pero aunque las películas y cortometrajes animados no están sujetos a las mismas limitaciones de los trabajos live action, esto no siempre se ve reflejado en la pantalla. Al observar las películas de animación contemporáneas, uno nota que hay un cierto temor a la libertad que entregan estas herramientas, por lo que casi siempre se siguen las reglas o convenciones del mundo real. Si bien es cierto que de vez en cuando se juega con las posibilidades de la animación, la mayoría de las veces se trata de momentos aislados dentro de un bosque de personajes y situaciones que apuntan a lo “normal”. Es cosa de ver el diseño de los personajes humanos en las películas animadas de Disney, los cuales han seguido a lo largo de la historia un modelo bastante rígido. Lo que se busca en tales casos es que los personajes animados se parezcan lo más posible a sus contrapartes “reales”, lo que de por sí no es algo negativo, pero con el pasar del tiempo se ha convertido en la regla general. La libertad creativa, por lo tanto, termina aprisionada.

Cloudy forma parte de aquellas películas de animación que reconocen las posibilidades que les entrega el medio, y no lo desaprovechan. En vez de apuntar a un diseño que imite a la realidad, la cinta opta por distorsionarla. Sus personajes poseen rasgos físicos bastante exagerados, como narices grandes o cuerpos cuyas proporciones varían enormemente de un personaje a otro. Sus movimientos también tienen sus propias reglas, por lo que priman las gesticulaciones aceleradas. Además, la resistencia de sus articulaciones y músculos les permite realizar hazañas físicas que serían imposibles para un ser humano normal. Hay otras cintas contemporáneas que también han optado por este estilo de animación, como Despicable Me (2010), Kung Fu Panda (2008) o The Emperor’s New Groove (2000), pero Cloudy es la que abraza con mayor fuerza la exageración y distorsión de la realidad. Es por eso que estaba tan motivado por el estreno de su segunda parte, Cloudy with a Chance of Meatballs 2 (Lluvia de hamburguesas 2: La venganza de las sobras).

La trama de esta secuela tiene lugar inmediatamente después de los acontecimientos narrados en la primera película. Tras desactivar su máquina que convertía el agua en comida, Flint Lockwood (Bill Hader) es visitado por un holograma de su ídolo de la infancia, Chester V (Will Forte), un famoso inventor y dueño de la poderosa corporación Live. Chester fue contratado por el gobierno para que limpiara los estragos causados por la invención de Flint, lo que obliga a los habitantes de la isla a mudarse momentáneamente al continente. Aunque Flint había planeado iniciar una nueva vida en compañía de sus amigos, sus planes cambian cuando Chester le ofrece un trabajo en su corporación. Maravillado por la idea de trabajar junto a su ídolo, Flint se une a la corporación.

Mientras Flint intenta acomodarse a su nuevo trabajo, Chester le informa que la máquina no había sido desactivada del todo, y que ahora en vez de crear solo comida está dando vida a criaturas de gran peligrosidad, conocidas como “zoosobras”. Estas criaturas son mezclas de animales con comida, y según Chester podrían ser una gran amenaza para el planeta si logran nadar hacia los continentes. Es por eso que le pide ayuda a Flint para que regrese a la isla y desactive  su invención de una vez por todas. Flint acepta, y en su viaje será acompañado por su padre Tim (James Caan), su novia Sam (Anna Faris), su mono Steve (Neil Patrick Harris), y sus amigos Brent (Andy Samberg), Manny (Benjamin Bratt) y Earl (Terry Crews). Sin embargo, al llegar a la isla el grupo de personajes descubrirá que las verdaderas intenciones de Chester V no son del todo confiables.

Cuando salí del cine estuve pensando algunos minutos en algo bastante curioso. Si uno se fija bien, a grandes rasgos la trama de las películas de Cloudy tienen algunas similitudes con las dos primeras partes de la franquicia de Jurassic Park. En la primera de las películas una invención científica provoca algo que era impensable, y que rápidamente es visto por personas de poder como una posibilidad para obtener grandes sumas de dinero. Para lograr esto se convierte una isla entera en un destino turístico donde personas de todo el mundo viajarán para ser testigos de estas maravillas. Sin embargo, la avaricia hará que el proyecto se salga de control y amenace a los humanos que viven en la isla. Aunque los personajes logran escapar del lugar, en la segunda película regresan a la isla y descubren que está habitada por un gran número de criaturas asombrosas. Pero este hábitat se verá amenazado por las ansias de dinero de empresarios que ven en estas criaturas una oportunidad para lucrar de forma inmoral. Sea que estas similitudes hayan sido voluntarias o una simple coincidencia, es entretenido ver que películas aparentemente opuestas pueden llegar a compartir algunos elementos.

Y hablando de referencias, el personaje de Chester V tiene algunas similitudes con el fallecido Steve Jobs. Ambos son los rostros visibles de enormes empresas tecnológicas, ambos son idolatrados por sus numerosos fanáticos, y ambos hacen de sus presentaciones un verdadero espectáculo. Claro que estas similitudes también son utilizadas por la película para agregar una que otra crítica a Apple, como aquella escena en la que Chester presenta un nuevo producto: la barra energética 8.0, que pese a no tener diferencias apreciables con las versiones anteriores, es recibida con euforia por sus seguidores. Pero la crítica más interesante es la que se hace a la avaricia e individualismo del personaje. ¿Es un golpe dirigido específicamente a Jobs o simplemente una crítica al “hombre de negocios” como ente genérico?

Pasando al examen de la película en sí, puedo asegurar que Cloudy 2 conserva la energía y el humor que caracterizaron a su primera parte. La trama avanza de forma muy fluida gracias a la gran cantidad de chistes que hay en la cinta. Incluso cuando dos personajes hablan sobre algo bastante cotidiano, hay algo en la escena que logra hacer reír. Los movimientos de los personajes siguen tan estrambóticos como siempre, y las situaciones en las que se ven envueltos logran que uno se mantenga atento durante toda la película. Esto también es gracias a las criaturas que los personajes descubren cuando llegan a la isla, cuyos diseños son bastante ingeniosos (algo parecido a lo que ocurre en The Croods [2013]). Lamentablemente, dado que los nombres de estas criaturas son juegos de palabras que mezclan algún animal con algún tipo de comida, no todos estos chistes tienen el mismo efecto al ser doblados al español. No obstante, esta falencia no afecta demasiado al resultado final, ya que el humor de la película depende en su gran mayoría de chistes visuales y slapstick, por lo que es un detalle que se puede dejar pasar.

Aunque no se le puede exigir demasiado a la trama de una película como esta, uno termina notando el cambio de guionistas que hubo tras la primera cinta. La dirección y guion de la película anterior estuvieron a cargo de Phil Lord y Chris Miller, quienes posteriormente estrenaron la divertida 21 Jump Street (2012). Cloudy 2, por su parte, fue escrita por John Francis Daley, Jonathan Goldstein y Erica Rivinoja. Sin tener una trama mala, esta secuela no logra alcanzar los niveles de ingenio y creatividad de la primera parte. Y si bien existe un desarrollo de sus personajes, éste también está bastante limitado en comparación a la anterior película. Algo que me gustó bastante de la primera es la forma en que muestra al personaje de Sam, una meteoróloga que se ve obligada a hacerse la tonta y resaltar su aspecto físico en una sociedad donde su inteligencia no es tomada en cuenta. Las moralejas que se muestran en la secuela, como la importancia de la amistad o la condena de la avaricia, si bien son respetables, no tienen la misma fuerza que la carga emocional de la primera. Estas debilidades solo son compensadas con la gran energía de sus chistes, los cuales finalmente se transforman en el principal motor de la cinta.

Sin embargo, las falencias descritas no son suficientes para que la cinta caiga al nivel de, por ejemplo, la innecesaria Despicable Me 2 (2013). Creo que Cloudy 2 es una buena película que simplemente no estuvo al nivel de su antecesora, lo cual no impide reconocer que es una cinta muy entretenida y enérgica.

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