Dragon Ball Z: La batalla de los dioses (2013)

la-batalla-de-los-dioses-posterCuando escribo sobre alguna película en mi blog casi siempre uso el título original de la cinta. Esto lo hago porque la traducción del título puede cambiar de país en país, y en menor medida porque las traducciones de los títulos al español dejan mucho que desear. Esta vez hice una excepción, porque el título en japonés de la película era demasiado largo y dudo que alguien llegara al blog buscando la película por ese nombre, pero principalmente porque se trata de una cinta basada en el animé que marcó a una generación, así que corresponde referirse a él por el título con el que todos lo conocimos.

Para los veinteañeros de Latinoamérica, Dragon Ball es la serie animada que más disfrutamos durante nuestra infancia. En Chile no existió ningún otro dibujo animado tan popular entre los años 1995 y 2005, superando incluso a Pokemon. Las aventuras de Gokú y sus amigos fueron vistas por millones de niños, y para muchos de ellos fue el primer animé que los llevó a adentrarse en la cultura japonesa. Este 2013, más de quince años después de su última película, la franquicia vuelve al cine con el estreno de Dragon Ball Z: La batalla de los dioses.

En la película se muestra a Bills, el dios de la destrucción, quien tras tener un sueño premonitorio con el llamado “dios super saiyajin”, decide visitar el planeta Tierra para descubrir quién es esa misteriosa deidad. A lo largo de su existencia Bills se enfrentado a numerosos rivales, pero ninguno parece estar a su altura, por lo que este dios podría ser un digno oponente. Sin embargo, ni Gokú ni ninguno de los personajes a quien interroga sabe si ese dios saiyajin es real o no. Debido a estas respuestas, la paciencia de Bills se agota, lo que hace peligrar la existencia de la Tierra. El poder del dios de la destrucción es tan grande que ni Gokú ni sus amigos parecen ser capaces de detenerlo.

Con la historia del animé ya finalizada hace varios años, el estreno de una película animada de Dragon Ball en la actualidad solo parece apuntar a la nostalgia de sus fanáticos. La batalla de los dioses está hecha con el fin de que sea disfrutada por todos aquellos que crecimos viendo la serie, como una forma de transportarnos a nuestra infancia gracias a estos personajes. La película está llena de referencias y guiños a momentos que vimos en el animé, llegando incluso a recuperar algunos personajes que aparecieron durante las primeras aventuras de Gokú. Esta cinta no busca crear nuevos fans de Dragon Ball, sino que despertar el fanatismo de sus antiguos seguidores. Por eso en el doblaje para Hispanoamérica se logró contar con la colaboración de actores como Mario Castañeda, René Garcia o Carlos Segundo, y no con los actores que trabajan en la versión Dragon Ball Z Kai.

Como el canon del animé ya se encuentra consolidado, es difícil que una película estrenada quince años después logre innovar en elementos que ya conocemos. Es por esto que en vez de recurrir a una trama que se aleje demasiado de la esencia de la serie, la cinta opta por un tono bastante distendido, que lo acerca más a los momentos cómicos de Dragon Ball que a las encarnizadas batallas de Gokú contra Freezer o Cell en Dragon Ball Z. Es cosa de ver cuál es el motivo que lleva a Bills a decidir destruir la Tierra. Es cierto que se muestran algunos aspectos nuevos en relación al animé, pero no llegan a ser tan relevantes como los que fueron introducidos en las películas anteriores (como las apariciones de Broly o la fusión de Gokú con Vegeta, por ejemplo).

Las personas que vean esta película sin haber sido fanáticos del animé obviamente no la disfrutarán como aquellos que crecieron junto a la serie. La batalla de los dioses no funciona como una película autónoma, ya que exige un conocimiento previo por parte de los espectadores. Casi todos sus chistes van dirigidos a personas que vieron la serie y conocen a los personajes. Y es precisamente por esto que llama tanto la atención que la cinta haya sido estrenada en cines. No estoy seguro de este dato, pero creo que es la única película animada de Dragon Ball que ha sido estrenada en cines chilenos. Esto demuestra que pese a  que es bastante selectiva con sus espectadores, ello no significa que solo un número reducido de personas irá a verla. El impacto que tuvo el animé en mi generación fue tan grande que lo más probable es que sea tan vista como cualquier blockbuster de Hollywood.

Es cierto, la película tiene varias falencias: La trama es muy simple, el ritmo de la historia es bastante irregular, y la calidad de la animación no es tan buena como la de otras películas contemporáneas (sobre todo las escenas donde se combina animación tradicional con animación digital). Pero a la mayoría de las personas que irá al cine no le importarán todos estos defectos, ya que sus razones para verla son otras. Esta no es una película que pueda ser evaluada como cualquier otra. Fui a ver La batalla de los dioses a la primera función de este jueves, a las 10:20 am. Pese a la hora, la sala tenía un número importante de personas, y en la atmósfera se sentía una alegría que se exteriorizaba a través de risas y expresiones de asombro cuando ocurría algo en la pantalla. Puede que la cinta se autocomplaciente, no se arriesgue y siga un camino demasiado predecible, pero lo que realmente importa es que sea capaz de renacer esa capacidad de fascinación que alguna vez tuvimos.

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