The Purge (2013)

the-purge-posterEn entradas anteriores he tocado el tema de sorprenderse con películas de las cuales uno no tenía expectativas; el placer de encontrar una cinta y dejarse llevar por su historia y personajes, pese a que nuestro conocimiento previo sobre ella era casi inexistente. Incluso se dan ocasiones en las que uno tiene bastantes prejuicios sobre alguna película, y el resultado final es mucho mejor de lo esperado. Pero ahora voy a hablar del caso contrario, de las decepciones, y The Purge sirve como un ejemplo perfecto para ilustrar el tema.

La película forma parte de esas cintas que parecen bastante prometedores a priori, pero que al ser vistas esfuman de inmediato el entusiasmo que uno tenía sobre ellas. En el caso de The Purge las expectativas no provenían del director-guionista de la película (James DeMonaco), quien tiene una filmografía poco llamativa; y tampoco de sus actores, quienes salvo un par de excepciones (Ethan Hawke y Lena Headey) no son muy conocidos. La fortaleza de la cinta es en realidad su premisa, ya que sirve como punto de partida para una serie de posibilidades bastante interesantes. Lamentablemente, la ejecución de esta premisa es muy irregular, y termina arruinando una idea que en otras manos podría haber sido mucho mejor.

La trama está ambientada en el año 2022, en un Estados Unidos donde el nivel de desempleo es de un minúsculo 1% y las tasas de criminalidad son prácticamente inexistentes. La razón de este panorama tan positivo radica en un suceso que se lleva a cabo una vez al año, en el cual todos los crímenes –incluyendo el asesinato- quedan despenalizados durante algunas horas. La medida, denominada “purga”, es vista por el gobierno estadounidense como una solución eficaz para disminuir el número de delitos que ocurrían en años anteriores. Al despenalizar todo tipo de conductas durante una noche al año, las personas gozan de una válvula de escape que les permite liberar toda la rabia que habían acumulado durante meses. Es tal el éxito de la medida que sus creadores han recibido el apelativo de “nuevos padres fundadores” (en referencia a los “padres fundadores” originales, como George Washington y Thomas Jefferson).

Los protagonistas de la película son los cuatro miembros de la familia Sandin: los padres James (Ethan Hawke) y Mary (Lena Headey), y sus hijos adolescentes Zoey (Adelaide Kane) y Charlie (Max Burkholder). El padre de la familia trabaja para una compañía que vende sistemas de seguridad específicamente creados para proteger las casas durante la noche de la purga. Cámaras de seguridad, puertas reforzadas, armas, todo lo necesario para que las familias puedan sobrevivir al acontecimiento. Como nadie quiere quedar desprotegido, el negocio es un éxito, lo que se puede notar en la situación económica de los Sandin, quienes viven en una lujosa casa ubicada dentro de un barrio bastante exclusivo. La vida de James parece estar en un punto óptimo, pero las cosas cambiarán cuando la noche de la purga su hijo deja entrar a un hombre (Edwin Hodge) que está siendo perseguido por un grupo de personas que lo quiere matar. Los perseguidores amenazan a James y a su familia con entrar y matarlos a todos a menos que les entreguen al hombre que acaban de refugiar.

Presentada de esta forma, la premisa de The Purge prometía una película que había que ver sí o sí. La situación de la familia protagonista servía como punto de partida para situaciones llenas de tensión y terror, al tener que defenderse del ataque de un grupo de personas que harán cualquier cosa por matarlos. Además, al estar ambientada en un futuro distópico, la historia servía para analizar temas valóricos de gran interés. ¿James debe entregar al hombre que estaba huyendo para poder salvar a su familia? ¿Es la purga un método justificable? ¿Cuáles son sus verdaderos efectos en la sociedad? Durante los primeros minutos de la película se entregan algunos puntos de vista bastante llamativos, los cuales dicen relación con algunas de estas preguntas. Se dice, por ejemplo, que pese a los logros de la purga, la medida termina perjudicando a aquellos miembros de la sociedad que son incapaces de defenderse, como los pobres o los enfermos. Los publicitados logros de la purga, por lo tanto, son solo una fachada que esconden un objetivo grotescamente utilitarista: deshacerse de aquellas personas que carecen de un potencial productivo, y que por lo tanto son solo una carga para la economía.

Sin embargo, la película es incapaz de ejecutar todas estas ideas de forma eficaz. Aunque deja los temas sobre el tapete, la cinta escoge un camino muy irregular, avanzando de forma tambaleante hacia los créditos finales. El padre de la familia es presentado como un importante y adinerado vendedor de sistemas de seguridad, lo que podría haber servido para tratar el tema de cómo los sectores desposeídos de la sociedad son los que más sufren con la purga, o quizás introducir una historia de venganza que tuvo como detonante el malfuncionamiento de un sistema de seguridad que vendió tiempo atrás. Pero ninguno de estos caminos es escogido. El principal hilo argumental de la película dice relación con un hecho súbito, que es que Charlie dejara entrar a la casa a una persona que estaba siendo perseguida. Es decir, la gran amenaza de la familia no dice relación con las consecuencias de lo moralmente reprochable del trabajo de James ni con el estatus privilegiado del que gozan, sino que con algo que ocurre casi accidentalmente.

Más adelante sí se tocan los temas relativos al trabajo de James y al dinero que ha ganado gracias a él, pero lo que ocurre carece de mucha coherencia y parece existir en el guion solo como una excusa para crear un vuelco en la trama. Y esto ni siquiera es un hecho aislado, ya que uno de los grandes defectos de la película es la falta de lógica en las acciones y motivaciones de sus personajes. En varias escenas me vi cuestionando las decisiones que algún miembro de la familia hacía o lo inexplicable de sus comportamientos. Ante el inminente ataque de un grupo de personas armadas, lo lógico sería que una familia normal se mantuviese unida, pero a lo largo de la película los personajes hacen justamente lo contrario. Esto ocurre sobre todo con Zoey, quien inexplicablemente rehúye de la compañía de sus padres pese a lo peligroso de la situación. De hecho, muchas de las escenas en la cinta consisten en algún miembro de la familia recorriendo la casa con una linterna, buscando infructuosamente a algún personaje. ¿Qué tan grande es esta casa? Por la forma en que la película la muestra, parece que es del porte del palacio de Versalles.

Las actuaciones tampoco son muy buenas. Pese a la experiencia de Ethan Hawke y Lena Headey, sus interpretaciones no distan mucho del nivel de los demás actores. El caso que más me llamó la atención fue el de Rhys Wakefield, quien interpreta al líder de los perseguidores. Su personaje tiene una personalidad bastante cortés, pese a que sus intenciones consisten en matar al hombre que está refugiado en la casa de los Sandin. Esta actitud relajada, casi juguetona, me hizo recordar la película Funny Games (1997; 2007), donde los psicópatas también tenían una actitud educada que contrastaba fuertemente con los crímenes que cometían. La diferencia es que la actuación de Wakefield carece de la naturalidad de los psicópatas de la cinta de Michael Haneke, por lo que todo parece fingido.

Si tuviese que describir The Purge con una sola palabra, la escogida sería “torpe”. Pese a tener una premisa llamativa que abría un abanico de posibilidades y temas a explorar, James DeMonaco opta por el camino más débil, lo que termina creando un resultado fallido, que no está a la altura de las expectativas.

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