The Heat (2013)

the-heat-posterEs difícil negar que formamos parte de una sociedad machista. Aunque se han logrado medidas de igualdad de género durante las últimas décadas, la mujer aún conserva una posición secundaria dentro de la sociedad, estando siempre un peldaño abajo del hombre. Uno de los medios donde podemos notar esto es en el cine, que no es solo un invento creado para pasar el rato, sino que también funciona como reflejo de los valores que priman en un determinado tiempo y lugar. Herramientas como el test de Bechdel nos permiten darnos cuenta que la gran mayoría de las películas estrenadas a lo largo del mundo poseen una escaza presencia de personajes femeninos, los cuales en el caso de estar incluidos en una cinta, casi siempre ocupan un lugar accesorio y dependientes de los personajes masculinos.

La situación llega a ser bastante clara en un género como la comedia, donde se ha llegado incluso a afirmar que las mujeres son menos graciosas que los hombres o incluso que no son graciosas en absoluto. Esta controversia cobró fuerza el año 2007 cuando el escritor Christopher Hitchens publicó un artículo titulado Why Women Aren’t Funny, donde explicaba que las mujeres eran menos cómicas que los hombres ya que tenían menos incentivos para serlo. Según él, los hombres tienden a ser más chistosos ya que es uno de las aspectos que atraen al género femenino, lo que no ocurre al revés (Hitchens parte su artículo enumerando las características que las mujeres encuentran atrayentes en un hombre y viceversa). Pero el problema con su argumento es que parte de una premisa cuantitativa (hay más comediantes hombres que comediantes mujeres) para llegar a una conclusión de tipo cualitativa (el humor de los hombres es mejor o más efectivo que el de las mujeres). Nadie puede negar que existen más comediantes hombres que mujeres, pero partir de esa base y llegar a la conclusión de que las mujeres (colectivamente, como género) no son chistosas, es torcer demasiado algo llamado lógica.

Sin mencionar que Hitchens omitió todos los obstáculos que deben enfrentar las mujeres que quieren dedicarse al humor: barreras de entrada, prejuicios, formar parte de una cultura que ve a las mujeres mayoritariamente como dueñas de casa y no como profesionales independientes. Quienes sostienen que las mujeres no son graciosas parten su análisis con una aprensión a comparar a los comediantes hombres y mujeres de forma equitativa, a través de criterios razonables. Si esa persona ve la rutina de un comediante hombre (digamos, Louis C.K.) y no la encuentra chistosa, lo más probable es que siga viendo rutinas de otros comediantes (Chris Rock, Robin Williams, Lewis Black, etc.) hasta que encuentre a aquel humorista que haga un estilo de comedia que le agrade más. Pero en el caso de las comediantes mujeres no se utiliza el mismo criterio, y esa persona en vez de buscar rutinas de otras comediantes caerá en la absurda conclusión de que “las mujeres no son graciosas”.

Pese a las falencias argumentativas, el artículo de Hitchens generó la polémica que buscaba, y surgieron aireados comentarios de uno y otro bando. Fue en medio de este debate que se estrenó la película Bridesmaids (2011), la cual fue escrita por Kristen Wiig y Annie Mumolo, y contaba con un reparto conformado en su mayoría por mujeres. La cinta fue un éxito en la taquilla y en la crítica especializada, demostrando que la controversia sobre el humor y las mujeres tiene más de prejuicio e ignorancia que de verdad. La dirección de la película estuvo a cargo de Paul Feig -uno de los creadores de la serie de televisión Freaks and Geeks– y dos años más tarde vuelve con una nueva cinta, titulada The Heat (Chicas armadas y peligrosas). El guion está escrito por Katie Dippold, quien debuta en el cine tras haber participado en series como Parks and Recreation y MADtv.

La película es protagonizada por Sarah Ashburn (Sandra Bullock), una eficaz pero arrogante detective del FBI que es enviada a Boston para detener a un misterioso narcotraficante llamado Larkin. En aquella ciudad conoce a Shannon Mullins (Melissa McCarthy), una deslenguada detective que se niega a que el FBI lleve el caso de Larkin, ya que no conocen a los traficantes y lugares de Boston tan bien como ella. Para no tener problemas con la policía de la ciudad, el jefe de Ashburn decide que las dos agentes deberán trabajar juntas, para así unir sus habilidades y atrapar a Larkin. Sin embargo, la tarea no será fácil, ya que las protagonistas tienen personalidades muy distintas y un gran sentido de competitividad.

The Heat no solo sigue el espíritu de Bridesmaids de demostrar que el prejuicio contra las mujeres en la comedia es falso, sino que incluso va más allá. La gran mayoría de películas cómicas protagonizadas por mujeres tocan temas que están relacionados con el estereotipo de lo “femenino”: sus protagonistas están preocupadas de su apariencia física, adoran salir de compras, buscan por todos los medios encontrar pareja, no son muy astutas, y no pueden valerse por sí mismas para resolver sus problemas. Puede que no todos estos elementos estén presentes en todas las películas, pero la atmósfera que las rodea está fuertemente inspirada en estos principios. Esta fórmula se enmarca dentro del género de los chick flicks, el cual está conformado por cintas como Legally Blonde (2001), The Princess Diaries (2001), Mean Girls (2004), 27 Dresses (2008) o Sex and the City (2008). No estoy diciendo que estas películas sean malas, de hecho hay algunas bastante buenas que siguen ese estilo, pero los elementos han sido tan repetidos que se agradece cuando una cinta sale de este esquema.

Uno de los grandes aciertos de The Heat es que se aleja de la fórmula del chick flick y opta por un género donde la presencia de mujeres en los roles principales es casi impensada. Se trata de las películas policiales, y específicamente de su variante conocida en inglés como buddy cop film. En estas cintas se muestra cómo dos policías de distintas personalidades deben trabajar juntos para resolver algún caso o atrapar a algún criminal. La relación entre los protagonistas parte con varios roces, debido a la forma en que cada uno de ellos trabaja, pero a lo largo de la película van conociéndose mejor y terminan aprendiendo uno del otro. Las películas que pertenecen al género van desde Lethal Weapon (1987) hasta 21 Jump Street (2012), pasando por cintas como Men in Black (1997) y Rush Hour (1998).

En la película, el personaje de Sandra Bullock es una detective muy aplicada, que conoce los procedimientos y reglas de memoria, intentando cumplirlos con gran precisión. Similar al protagonista de Hot Fuzz (2007), las extraordinarias habilidades del personaje de Sandra Bullock lo llevan a ser demasiado arrogante, por lo que se gana el  odio de sus compañeros policías. El personaje de Melissa McCarthy, por el contrario, es mucho más deslenguado y vulgar que el de Bullock, y en vez de aprender de libros lo hace de la calle. La relación entre las protagonistas parte de forma pésima, pero poco a poco van entendiéndose y formando una amistad. Aunque la estructura de la trama de The Heat es bastante convencional y apegada al género de las buddy cop films, su gran mérito es que se arriesga a innovar en el sexo de sus protagonistas, probando así que la eficacia de la película sigue siendo la misma pese al cambio realizado.

El mensaje que el director, la guionista y las protagonistas de la película quieren entregar es bastante claro: las mujeres no son inferiores a los hombres. Esto se puede notar en la forma como los personajes principales son tratados por sus contrapartes masculinas, recibiendo comentarios prejuiciosos que cuestionan sus habilidades como policías. La respuesta por parte de Ashburn y Mullins no se deja esperar, siendo bastante directa. En vez de seguir el estereotipo de la mujer sumisa, la cinta muestra a sus protagonistas como personajes fuertes que no se intimidan por las críticas. A lo largo de la película podemos ver cómo Ashburn y Collins cuestionan la masculinidad de los delincuentes con los que se encuentran e incluso la de sus superiores. Ya sea apuntando un arma al pene de un narcotraficante, gritando a viva voz que los testículos de su jefe son minúsculos, o rechazando los intentos de un pretendiente que las quiere conquistar, la cinta tiene varios momentos en los que Ashburn y Collins atacan la “hombría” de otros personajes. Mientras Bridesmaids criticaba de forma indirecta la controversia de las mujeres y el humor, The Heat responde vehementemente a esos ataques.

Irónicamente, es en el humor donde la cinta tiene algunas dificultades. La calidad de los chistes no es homogénea, por lo que hay ocasiones en los que sacan carcajadas, mientras que en otras escenas solo se produce una leve sonrisa. Esto, obviamente, no afecta en absoluto mi opinión sobre la habilidad de las mujeres para el humor, ya que este tipo de problemas se puede encontrar en cualquier comedia, independiente de que su guionista sea hombre o mujer. Además, algo que se agradece bastante es que el estilo de los chistes es variado: slapstick, momentos incómodos, vulgaridad, situaciones absurdas. Lo que vuelve a confirmar que es una estupidez limitar el humor femenino a una sola fórmula.

Aunque la irregular eficacia de los chistes es bastante notoria, lo que salva a The Heat de ser una película olvidable son sus personajes principales y la amistad que logran forjar. El guion de la cinta no solo es una compilación de chistes, sino que demuestra una gran preocupación por la forma en que la relación de Ashburn y Collins va cambiando a lo largo del metraje. La química entre Bullock y McCarthy es creíble, y durante los últimos minutos alcanzan momentos de gran emotividad. Es cierto que una comedia tiene que hacer reír, pero no es su único objetivo. Como toda película, las comedias deben ser capaces de lograr que uno se interese en sus personajes y pueda identificar sus motivaciones y personalidades. The Heat logra esto y más.

PD: Si bien los creadores de la película apuntan a cambiar la forma en que las mujeres son representadas en el cine, parece que los encargados de su distribución no captaron bien la idea. Si uno ve el póster es casi imposible reconocer a Melissa McCarthy por culpa del exceso de Photoshop en su cara. Parece que falta mucho tiempo para que se acabe con los cánones irreales de belleza.

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2 pensamientos en “The Heat (2013)

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