Elysium (2013)

ImageLa ciencia ficción es un género bastante propicio para metáforas. Es cierto que algunas películas pertenecientes al género se contentan solo con entretener, y no hay nada de malo en ello, pero hay otras que ocupan los elementos de la ciencia ficción para entregar algunas reflexiones acerca de temas muy diversos. Como estas cintas se aventuran a presagiar ciertos adelantos tecnológicos que ocurrirán en el futuro, los guionistas y directores aprovechan de incluir algunos aspectos que existen en la actualidad, modelándolos al contexto de sus películas, o aprovechan esa tecnología para explorar ciertas preguntas que nos hemos hecho a lo largo de la humanidad.

Así, existen películas de ciencia ficción que intentan tocar temas como la identidad (Moon), la esencia que nos define como seres humanos (Blade Runner, Artificial Intelligence), los efectos de la sobrepoblación (Soylent Green), el origen de la humanidad (2001: A Space Odyssey), o el poder de las grandes corporaciones y sus consecuencias en el medio ambiente (WALL-E). El director sudafricano Neill Blomkamp comprendió la capacidad del género para entregar un mensaje, lo que quedó reflejado en su largometraje debut, District 9 (2009). En aquella cinta, el cineasta usó la llegada de una nave extraterrestre a la Tierra para tocar temas sociales como la discriminación, el hacinamiento y la avaricia empresarial. Cuatro años después, Blomkamp regresa con una nueva película de ciencia ficción, titulada Elysium, en la que nuevamente se vale de las posibilidades del medio para crear alegorías.

La historia está ambientada en el año 2154. El número de habitantes de la Tierra ha aumentado estrepitosamente, lo que ha obligado a las personas a vivir en ciudades devastadas por el hacinamiento y la contaminación. Pero la situación es distinta para aquellas personas que tienen mayores recursos económicos. La clase alta de la Tierra decidió abandonar el planeta y mudarse a una estación espacial llamada Elysium, donde cuentan con tecnología y comodidades muy superiores a las que existen en la Tierra. El vínculo de estas personas privilegiadas no está del todo eliminado con el planeta, ya que aprovechan su mano de obra barata para hacer funcionar sus fábricas y seguir enriqueciéndose.

El protagonista de la película es Max Da Costa (Matt Damon), un hombre que trabaja en una de las tantas fábricas que hay en la ciudad y sueña con poder ir algún día a Elysium. Max creció en un orfanato y pasó gran parte de su juventud cometiendo delitos para poder reunir el dinero suficiente para un pasaje a la estación especial. Su vida como delincuente es cosa del pasado, por lo que ahora pretende ahorrar a través de un trabajo honrado. Sin embargo, un día sufre un accidente laboral que lo expone a una gran cantidad de radiación, dejándole solo cinco días de vida. Desesperado por su situación, Max va junto a su amigo Julio (Diego Luna) a pedirle ayuda a Spider (Wagner Moura), un traficante y mafioso que vende pasajes a Elysium. Spider decide darle un pasaje a Max, con la condición de que participe en un robo de información que hará a un empresario de Elysium. Max acepta, y con el fin de que su enfermedad no sea un obstáculo, su cuerpo es unido a un exoesqueleto mecánico que le otorga una gran fuerza.

Los temas que aborda la cinta están influenciados de forma directa por la situación que está experimentando Estados Unidos en la actualidad. La enorme brecha que separa a los habitantes de la Tierra con los de Elysium es un reflejo de la desigualdad social existente en el país norteamericano, sobre todo por la acumulación de la riqueza de la nación en manos de unas pocas personas, lo que ha sido conocido como la pugna entre “el 1%” y “el 99%” de la población. Si bien está influido por la situación de Estados Unidos, este tema puede ser extrapolado a la mayoría de los países que basan su economía en un neoliberalismo salvaje, como Chile y el puñado de familias que controlan sus recursos.

En la película se le da una gran relevancia a la tecnología que posee Elysium para sanar enfermedades. Tecnología que no existe en la Tierra. Esta diferencia puede verse como una alusión al sistema de salud existente en Estados Unidos, donde los sectores con mayores recursos tienen mejor cobertura médica que las clases más desposeídas. ¿Es la película un comercial a favor del Obamacare? No lo sé, pero claramente aboga por un trato equitativo entre los miembros de la sociedad, sin que la posición social de una persona influya en la calidad del tratamiento médico que recibirá.

Otro de los temas que se puede reconocer en la película es el guiño que hace a la relación existente entre Estados Unidos y México. El protagonista vive en la ciudad de Los Ángeles, la cual es representada de forma miserable, con edificios destruidos y una gran presencia de barrios pobres. En vez de la versión utilizada en Blade Runner, donde las luces de neón y calles estrechas le otorgaban un aspecto asiático y cyberpunk, Elysium muestra una ciudad de Los Ángeles que se asemeja más a una favela brasileña o a un barrio marginal del norte de México. De hecho, el personaje de Matt Damon vive en una zona con gran presencia de latinos. Las referencias al país azteca se hacen más evidentes si uno se fija en cómo los habitantes de la Tierra hacen lo que sea por viajar a Elysium, donde esperan encontrar una mejor calidad de vida. Los terrícolas se aventuran en peligrosos viajes, pagando grandes cantidades para que una nave los interne de forma clandestina en la estación espacial, como ocurre con los inmigrantes ilegales que intentan traspasar la frontera sur de Estados Unidos.

A pesar de todos estos temas que la película logra abordar, hay algo en ella que no termina de convencer. Un aspecto que me incomodó bastante fue lo caricaturizado de sus villanos, quienes carecen de toda profundidad y cuyo único objetivo es ser blancos fáciles de las críticas que arroja la cinta. No hay problema en que la película haya querido atacar a los sectores más adinerados de la sociedad, pero abría agradecido algo más de sutileza. El jefe del protagonista, por ejemplo, se molesta con uno de sus subalternos porque le dirigió la palabra sin haberse tapado la boca, lo que hizo que su aliento/respiración le llegara directamente a la cara. En la misma escena, y sin que haya transcurrido siquiera un minuto desde el comentario anterior, el jefe le pregunta a su subalterno si la enfermedad del personaje de Matt Damon hará que su piel se caiga, ya que no quiere cambiar la sábana de la camilla. Un personaje como éste, cuyo único rasgo característico es una avaricia exagerada, es digno de una película para niños pequeños.

El problema no es un caso aislado, ya que la principal villana de la película (interpretada por Jodie Foster), es una mujer que busca proteger los privilegios de los habitantes de Elysium a cualquier costo. Incluso a través de un golpe de Estado. El personaje considera que los actuales líderes de Elysium son incompetentes y demasiado suaves con las medidas que adoptan, por lo que decide asumir el mando de la estación especial por su propia cuenta. La villana cuenta con la ayuda de un personaje tan vacío como ella, un violento mercenario llamado Kruger (Sharlto Copley), que se transformará en la principal amenaza para el protagonista y sus amigos.

Aunque Elysium apunta a grandes temas sociales, su ejecución fallida le impide despegar del todo. El guion es muy básico, y el personaje protagonista es incapaz de generar una conexión genuina con el espectador, salvo hacia el final. Uno puede reconocer las motivaciones de Max, las razones que lo llevan a hacer todo lo que hace en la película, pero eso no es suficiente. Es cosa de compararlo con el protagonista de District 9, quien además de poseer motivaciones claras (conseguir una cura para la enfermedad que está sufriendo y escapar de las autoridades), tenía una personalidad definida y momentos en los que uno podía ver cómo lo afectaba emocionalmente la situación. En Elysium no hay un desarrollo semejante del personaje de Matt Damon, ya que los únicos intentos por otorgarle algo de humanidad consisten en mostrar unos flashbacks de su infancia filmados a contraluz para que tuvieran un aire medio celestial.

En términos visuales también se nota una irregularidad. En relación a la dirección de arte y los efectos especiales no hay mucho que decir, porque es un trabajo bien realizado. Es interesante ver cómo el aspecto de la tecnología cambia en la Tierra y en Elysium. Las armas y vehículos de la Tierra se ven más toscos y sucios, mientras que la tecnología de Elysium es higiénica, blanca. El problema surge con la fotografía y el montaje de la película, sobre todo en las escenas de acción. La película fue filmada con cámara al hombro, sin trípode, por lo que la imagen es temblorosa. Aunque esta decisión fue acertada en District 9, ya que la cinta tenía algunos elementos que imitaban un aspecto de documental, no tiene el mismo efecto en esta película. Si sumamos esto a un montaje frenético en las escenas de acción, el resultado es un grupo de secuencias difíciles de seguir, donde además se abusa bastante de la cámara lenta.

Como recién es la segunda película de Blomkamp, es difícil decir si Elysium es un traspié o si District 9 fue un golpe de suerte. Habrá que esperar para conocer el verdadero nivel de este director.

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2 pensamientos en “Elysium (2013)

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