Don Jon (2013)

ImageEl caso de los actores que se han convertido en directores no es algo nuevo. Ya en el cine mudo, comediantes como Buster Keaton o Charlie Chaplin comenzaron sus carreras en proyectos ajenos, pero poco a poco adquirieron un rol más activo en sus proyectos, llegando a convertirse en verdaderos autores de sus películas. De hecho, uno de los directores estadounidenses más importantes de la historia, Orson Welles, comenzó como actor de teatro y posteriormente asumió la tarea de director y guionista de sus cintas. En la actualidad la práctica no ha perdido fuerza, siendo el ejemplo más claro el de Ben Affleck, quien el año pasado fue premiado numerosas veces por su película Argo (2012).

Esta vez, el actor que se ha atrevido a dar el paso tras las cámaras es Joseph Gordon-Levitt, conocido por haber participado en cintas como Inception (2010), Looper (2012) o (500) Days of Summer (2009). En este sólido debut como director de largometrajes, Gordon-Levitt optó por una historia bastante llamativa, protagonizada por un hombre llamado Jon que es adicto al sexo y a la pornografía. Para este personaje, interpretado por el mismo director, las únicas cosas que le importan en la vida son su cuerpo, su casa, su automóvil, su familia, su iglesia, sus amigos, las mujeres y el porno. La historia no tarda en otorgarnos una imagen general del protagonista, quien puede ser definido como un verdadero pelmazo superficial y machista.

Su vida parece girar alrededor de la idea de conquistar mujeres y pasar una noche con cada una de ellas, sin crear lazos sentimentales entre ambos. Una vez que ha tenido sexo con alguien, Jon fija su mirada en alguna otra presa. Pero pese a su éxito con el género femenino, el protagonista no duda en reconocer que su verdadero placer es ver pornografía. Aunque tiene la posibilidad de estar con mujeres reales, él dice que hay ciertas cosas que éstas no están dispuestas a hacer como una verdadera estrella porno, lo que hace que obtenga una mayor satisfacción con los videos que ve a través de internet. Sin embargo, su forma de ver el mundo cambiará cuando conozca a una mujer llamada Barbara Sugarman (Scarlett Johansson), quien no es tan fácil de conseguir como el resto de sus conquistas, y con quien iniciará una relación más estable que las anteriores.

Con una premisa como esta, Don Jon parece tener elementos en común con la cinta Shame (2011), de Steve McQueen, que también muestra a un hombre adicto al sexo. Pero las similitudes entre ambas películas se terminan en este elemento, ya que el enfoque de ambas es muy distinto. Una de las diferencias entre ambas es la calidad de cada una, dado que mientras la cinta de Gordon-Levitt es la ópera prima del actor, la de McQueen es la obra de un cineasta de vasta trayectoria, lo que se nota en el resultado final. No solo se puede notar un mayor profesionalismo en el lenguaje cinematográfico utilizado en Shame (planos, iluminación, montaje), sino también en las actuaciones. Aunque Gordon-Levitt es un buen actor, su interpretación en Don Jon no alcanza los puntos más altos de su carrera (por ejemplo en 50/50 [2011]), por lo que no está a la misma altura de la actuación de Michael Fassbender, quien realiza una potente labor en la cinta de McQueen.

Pero donde más se diferencian ambas películas es en el tono. Shame es una historia cruda y fría, que sigue la vida de un hombre que se encuentra vacío, luchando contra una adicción que lo ha despojado de la chispa que alguna vez tuvo. Don Jon, en cambio, recurre a un estilo más animado para narrar la historia de su protagonista, otorgando unas buenas dosis de humor que son salpicadas por momentos más dramáticos. En la cinta de McQueen no existen momentos livianos como los mostrados en la película de Gordon-Levitt, ya que el personaje principal es consciente de su problema. En Don Jon el protagonista no descubre su adicción sino después de la mitad de la película, y aún así su problema no adquiere el mismo carácter trágico mostrado en la otra cinta.

Ante la ambigüedad y elegancia mostradas en la cinta de McQueen, Gordon-Levitt opta por un estilo más directo y –por así decirlo- vulgar. Esta diferencia se nota sobre todo en la estructura de las historias y la forma en que son resueltas. En Shame es más difícil identificar el armazón de la trama, sus etapas más importantes, ya que la cinta gira en torno al personaje principal más que en relación a la historia en sí. Además, su final no deja en claro si el protagonista se ha rehabilitado o no, dejando la decisión en manos del espectador. En Don Jon podemos identificar claramente el arco que transita el protagonista, pasando desde una cierta forma de pensar a otra distinta. La estructura utilizada en la película es una de las más básicas al momento de escribir una historia: se presenta al protagonista y el mundo en el que vive, se le presenta un problema o desafío, el protagonista logra superar dicho problema descubriendo algunos aspectos que desconocía y cambiando su forma de ver el mundo.

Estas diferencias de tono no significan necesariamente que una de las películas sea mejor que la otra. Es simplemente una elección que cada uno de los cineastas adoptó para examinar un problema similar. Es cierto que existe una diferencia de calidad entre una cinta y otra, pero no radica en el tono utilizado, sino que en la experiencia de cada uno de los directores. Teniendo en cuenta el hecho de que es el primer largometraje de Joseph Gordon-Levitt, se puede decir que Don Jon es un sólido comienzo, que presenta una historia y personajes llamativos, utilizando un estilo particular que denota un interés por parte del director de alcanzar una visión que lo caracterice del resto. El mensaje que la película intenta expresar queda bastante claro, y logra introducir unas críticas bastante punzantes a la religión y a la forma en que la sociedad es modelada por los medios de comunicación.

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Un pensamiento en “Don Jon (2013)

  1. Creo que el guión es demasiado básico, tratando de adornarlo, tratando de que sea otra cosa que realmente no es. No me malinterpretes, no la odié; me entretuve, sale un poco del molde de este tipo de películas, pero sólo un poco. Al final de la película se siente que no se le ocurrió como terminarla y fue una decisión apresurada; si le hubiera dedicado más tiempo quizás las cosas hubieran resultado diferentes.
    Está bien para ser su primera película, pero ahora hay que ver si eso es todo lo que tiene, o es sólo el comienzo de cosas mejores.
    Saludos.

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