The Hobbit: The Desolation of Smaug (2013)

ImageEn 1937, el escritor británico J.R.R. Tolkien publicó la novela El hobbit, que no solo recibió buenos comentarios por parte de la crítica, sino que además se convirtió en un clásico de la literatura juvenil. Con el paso de los años, el autor fue modelando el mundo creado en aquella novela, alcanzando la cúspide en su obra más famosa, la trilogía de El señor de los anillos. Con un mayor número de personajes y una escala superior, la trilogía se encargó de narrar acontecimientos que tienen consecuencias continentales, abarcando la totalidad de la Tierra Media, el lugar en el que está ambientada la historia. Así, el paso desde El hobbit a El señor de los anillos es un avance casi natural, al expandir los límites del universo que había creado en la primera novela.

Sin embargo, este acrecentamiento no se replicó en las adaptaciones cinematográficas realizadas por el neozelandés Peter Jackson. Cuando el director asumió la tarea de traspasar a la pantalla grande la obra de Tolkien, la idea original era centrarse en la trilogía de El señor de los anillos, estrenando una película por cada uno de los libros. Dado que se trataba de un proyecto colosal, y debido a las dificultades que tuvo para financiarlo, Jackson no imaginaba que iba a tener la oportunidad de materializar otros trabajos del escritor británico. Pero el éxito económico de sus películas, así como el reconocimiento de la crítica especializada, le permitió trabajar nuevamente con la obra del autor, optando esta vez por adaptar El hobbit, la novela que dio origen a todo. Estamos, por lo tanto, ante un caso bastante particular, en el que la adaptación de ambos trabajos se hizo de forma no cronológica, haciendo de la trilogía basada en El hobbit una verdadera precuela de los hechos narrados en la  saga de El señor de los anillos.

Aunque esto no es un problema por sí mismo, la decisión de Jackson y los productores al momento de asumir la tarea no fue la adecuada para adaptar una historia como la de Bilbo y los enanos. El hobbit es una novela que fue escrita pensando en un público juvenil, que contiene además una historia de carácter autónoma, que se puede valer por sí misma. La opción más natural hubiese sido adaptarla en una película única, o a lo más en dos películas, pero no en tres, sobre todo si tenemos en cuenta la duración de cada una de ellas (más de dos horas y media). Como Jackson adaptó primero la trilogía de El señor de los anillos, al momento de trabajar con El hobbit optó por un tono similar al utilizado en esas películas, es decir, una atmósfera épica llena de batallas y personajes hablando acerca del peligro que corre el mundo en el que viven.

Como la novela no tiene todos los elementos para lograr este resultado, Jackson decidió incluir fragmentos de otros trabajos de Tolkien, incorporar personajes de la trilogía previa, agregar algunos personajes nuevos, y estirar lo más posible la aventura de Bilbo y los enanos. El error de esta decisión se notó en la primera cinta de la trilogía, The Hobbit: An Unexpected Journey (2012), donde existía una notoria diferencia de tono entre las escenas extraídas de El hobbit y las cuestiones más “serias” en las que se ve involucrado Gandalf. La aventura narrada en la novela se limita al viaje de Bilbo y un grupo de enanos hacia la Montaña Solitaria, para recuperarla de las garras de un dragón llamado Smaug. Si bien existe una batalla de proporciones hacia el final del libro, sus consecuencias no son ni remotamente similares a las que ocurrieron en El señor de los anillos. En el primer caso se trata de un territorio determinado, mientras que en el segundo es el futuro de la Tierra Media el que está en juego. Pese a esta relevante diferencia, en ambas adaptaciones cinematográficas la gravedad con que son tratadas es bastante parecida.

Si bien el problema persiste en la segunda película, The Hobbit: The Desolation of Smaug (El hobbit: La desolación de Smaug), hay algunos aspectos que permiten señalar que se trata de una cinta superior a la primera. La diferencia entre los hechos de la novela y los elementos externos no es tan notoria como en la película anterior, existiendo una mayor cohesión entre ambos. Mientras estaba en el cine no experimenté el mismo tedio que sentí durante la película anterior, en la que sobre todo hacia el final me estaba preguntando cuándo se terminaría. Aunque en esta también existen ciertos momentos aburridos, no son tantos como en el filme previo. Además, como los personajes ya fueron presentados en la primera cinta, en ésta hay algunos momentos en que son mejor desarrollados (especialmente los enanos).

Una de las dudas en relación a esta película era la incorporación de un personaje nuevo, la elfa Tauriel interpretada por Evangeline Lilly. Las preguntas no se referían al personaje en sí, sino que al triángulo amoroso que conforma con Legolas y el enano Kili. Ni siquiera la propia actriz estaba segura de incorporar esta subtrama a la película, dado que en la serie Lost también participó de una dinámica parecida, pero los productores insistieron. ¿Cuál fue el resultado? Un elemento bastante innecesario que es poco creíble debido al escaso tiempo que los personajes comparten en pantalla. La idea original era incluir a Tauriel como un personaje fuerte y hábil al momento de pelear, pero el machismo la terminó incluyendo en una relación sentimental ya que en Hollywood no creen que un personaje femenino pueda vivir sin una pareja.

Con tantas cosas que ocurren durante la película, a uno casi se le olvida que el título es El hobbit. En comparación a la cinta anterior, el rol de Bilbo está bastante disminuido. El personaje tiene menos protagonismo durante los primeros tres cuartos de la película, ya que la atención se encuentra puesta sobre los elfos, los enanos, los humanos, los orcos y Gandalf. Esto se nota incluso en el afiche de la película, en el que el personaje está relegado  un segundo plano. Además, mientras en la primera película Bilbo experimenta una evolución desde un personaje tímido y miedoso a uno que adquiere más valentía, en esta cinta se mantiene casi igual durante las dos horas y media. Hay una escena muy interesante en que se insinúa el poder que el anillo va adquiriendo sobre el protagonista, sugiriendo un destino similar al que sufrió Gollum, pero no alcanza a durar más de 15 segundos. Pero aunque el guion no le entrega demasiado para trabajar, es el propio Martin Freeman quien saca a flote al personaje. Su talento para la actuación y la comedia lo hacen ideal para el rol del hobbit, por lo que es difícil imaginar a Bilbo en manos de otra persona.

Es recién en el último cuarto de la película que el protagonista recupera su importancia, cuando debe entrar a la guarida del temido Smaug. Pero incluso en esta parte el rol de Bilbo es secundario, ya que es el dragón quien impulsa las escenas. Los artistas de Weta Digital ya habían demostrado en la trilogía anterior su talento para  crear personajes digitales que lucieran y se movieran de forma realista, algo que vuelven a probar con Smaug. Se nota que la atención de los efectos especiales se centró en el dragón, el cual tiene un tamaño enorme en comparación al resto de los personajes. La voz de la criatura está a cargo de Benedict Cumberbatch, una elección adecuada debido a su voz grave y a la energía con la que dice sus diálogos. El diseño de sonido le agrega una mayor profundidad a la voz del actor, incluyendo además un interesante efecto que hace que suene como si el interior de su cuerpo estuviese lleno de fuego a punto de salir.

Sumando y restando, The Desolation of Smaug es mejor que An Unexpected Journey. La historia parece tener mayor cohesión, tiene menos momentos aburridos, y la duración no se nota demasiado. Sin embargo, esto no quita que la decisión de adaptar El hobbit a través de tres películas siga pareciendo un despropósito. Grandilocuencia no es necesariamente un sinónimo de buena calidad. Creo que la mejor forma de resumir lo que siento por esta nueva trilogía es a través de una opinión que Jay Bauman hizo en el sitio web RedLetterMedia: Con El señor de los anillos uno quería seguir viendo este mundo que nos presentaron las películas, lo que explica la buena acogida que tuvieron las versiones extendidas de las cintas de Jackson. Pero esto no ocurre con la nueva trilogía, donde lo mejor habría sido quitar escenas en vez de agregar.

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Un pensamiento en “The Hobbit: The Desolation of Smaug (2013)

  1. Tenía altas espectativas con esta película, ya que todos mencionaban lo superior que era a la anterior cinta.
    Admito que la película se pasa volando, tiene excelentes escenas de acción siendo el punto álgido la escena de los barriles. El triángulo amoroso es un despropósito tremendo, no sólo por lo innecesario, si no por como fue llevado a cabo; no creo que nadie haya sentido creíble todo el asunto.
    El diálogo entre Bilbo y Gollum me pareció mucho más épico que con Smaug en la segunda cinta; no sé de quien culpa es esa ya que nunca leí el libro xd.
    Como dije anteriormente, es entretenida, pasa rápido, pero no me parece más que una transición entre lo que nos presentaron en la primera cinta y el desenlace que vamos a tener que esperar un puto año para ver.
    Saludines.

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