Fruitvale Station (2013)

ImageLo primero que vemos es un video grabado por la cámara de un celular. En él se muestra a un grupo de jóvenes afroamericanos sentados en el andén de una estación de metro, quienes están siendo detenidos por unos policías. Los jóvenes le preguntan a los policías por qué los van a arrestar, pero los oficiales no responden. La situación es tensa, pero no tardará en salirse de control. Cuando uno de los detenidos insiste con las preguntas, los policías lo acuestan violentamente sobre el suelo y le ponen unas esposas. Es en este momento que ocurre lo inexplicable: uno de los policías saca su pistola y dispara al joven en la espalda, ante la sorpresa de todos los presentes.

Un comienzo como este es de una fuerza increíble. Lo crudo de la situación permite que el espectador esté interesado por lo que ocurre después, ya que se va a explicar qué es lo que llevó a dicho acto. Pero lo más potente de esta primera escena es que se trata de un hecho real. Lo que vemos no son actores, y la persona que estaba grabando lo ocurrido no es un camarógrafo profesional. El joven que es disparado se llamaba Oscar Grant, y la escena tuvo lugar en una estación de metro ubicada en California, en la noche de año nuevo.

Esa es la base que utilizó el director Ryan Coogler para hacer su primer largometraje, Fruitvale Station. Con un presupuesto pequeño, una historia poco optimista y un reparto conformado en su gran mayoría por actores negros, la película parecía no estar destinada a un éxito económico. Pero todo cambió tras su paso por el festival de Sundance de 2013, donde fue una de las cintas ganadoras. Este reconocimiento hizo que la atención de la crítica y de los espectadores se posara sobre esta modesta película, y que se convirtiera así en una de las sorpresas del año pasado.

La historia está ambientada en el mismo día en que ocurrió el fatídico hecho mostrado al comienzo de la película. A lo largo de los casi noventa minutos que dura la cinta, seguimos a Oscar (Michael B. Jordan) durante sus últimas horas de vida. Así, descubrimos que tiene una novia llamada Sophina (Melonie Diaz), con quien tuvo a Tatiana (Ariana Neal), su hija. La vida del protagonista no ha sido sencilla, ya que estuvo en la cárcel debido al tráfico de drogas, y hace un par de semanas perdió su trabajo en un supermercado de la ciudad. Pese a sus dificultades económicas, Oscar ha decidido dejar el tráfico y centrarse en su familia, dedicándose a realizar trabajos lícitos. Pero no todo será sencillo, ya que su pasado, así como su apariencia, terminarán por determinar su destino.

Ante una historia tan trágica como esta, existe el riesgo de ensalzar demasiado la figura del protagonista. La película parte mostrando su injusta muerte a manos de la policía, por lo que no sería difícil presentar a Oscar como un santo durante el resto de la cinta. Pero Coogler no cae en este error y opta por retratar al protagonista como un ser humano, con sus virtudes y defectos. Se muestra que no es demasiado responsable en relación a su trabajo, o que ha participado en acciones ilícitas para obtener dinero de forma fácil, pero también se le muestra como un padre que está preocupado por su hija, y como una persona que ha decidido rehacer su vida. Una historia compleja como la de Fruitvale Station no puede ser tratada de forma simplista. La realidad no se divide en aspectos blancos y negros, es mucho más tenue que eso.

Y la referencia a estos colores no es casual, ya que uno de los temas centrales en la película es el elemento racial. La vida de Oscar estuvo limitada en gran parte por el color de su piel. En una sociedad como la estadounidense, donde las diferencias entre blancos y negros se mantienen pese a que la ley los considera iguales, un hombre como el protagonista de la cinta no cuenta con un abanico demasiado amplio de oportunidades. Esto, sumado a una desconfianza constante hacia la arbitrariedad policial, hace que los afroamericanos desarrollen sus vidas sin la estabilidad ni certeza del resto de las personas. Es cierto que Oscar no está exento totalmente de libre albedrío, pero llevar a cabo sus decisiones no siempre dependerá de su sola voluntad.

Aunque Oscar decidió cambiar su vida, hay obstáculos que iban a hacer de su camino algo difícil de seguir. Uno de ellos es su pasado, que fue precisamente el factor determinante para su detención y posterior muerte. El hecho de haber pertenecido a una pandilla en su juventud, es un elemento que en el mundo de Oscar lo seguirá hasta su muerte. El pasado como obstáculo para cambiar el futuro. Las reinvenciones o segundas oportunidades no son fáciles de alcanzar si debemos cargar con nuestras vidas pasadas como una verdadera cruz.

El papel de Oscar fue interpretado por el actor Michael B. Jordan, quien había actuado años atrás en la serie The Wire, donde también se exploraban temas como la delincuencia, la falta de oportunidades y los aspectos raciales. Jordan le otorga una gran credibilidad al protagonista, y comprende muy bien el enfoque que el director le quiso dar al personaje. Aunque no justifica sus faltas, logra transmitir un deseo por cambiar y por ser mejor persona. Jordan comparte pantalla con la actriz Octavia Spencer, que interpreta  a la madre de Oscar. Su rol es el de una madre que lucha entre el amor que siente por su hijo y el reproche hacia las faltas que ha cometido. Spencer, que se hizo conocida por su papel en The Help (2011), demuestra su talento como actriz con una potente interpretación, sobre todo hacia el final de la cinta.

El video que registró la muerte de Oscar se masificó gracias a las redes sociales, permitiendo que la injusticia del acto fuese conocida y repudiada por la sociedad. Pero la popularidad en internet es efímera, ya que los fenómenos mediáticos no tardan en ser reemplazados por un nuevo hecho. Es por eso que una cinta como Fruitvale Station es tan importante, ya que asegura la permanencia de este hecho y permite que sea conocido por otras personas. Muertes como la de Trayvon Martin, en febrero de 2012, nos recuerdan que este tipo de casos siguen ocurriendo, y que no se trata de situaciones aisladas, sino que de algo mucho más profundo.

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