Frozen (2013)

ImageEn 1989, el estudio de animación de Disney tuvo un renacimiento gracias al estreno de The Little Mermaid. Tras dos décadas de películas más bien modestas, el estudio volvió a la gloria de antaño con cintas como The Beauty and the Beast (1991), The Lion King (1994) y Aladdin (1992). Sin embargo, este período no duró más de diez años, luego de los cuales la calidad y popularidad de las películas decayó nuevamente. No fue sino hasta el año 2010, con el estreno de Tangled, que se recuperó la magia perdida. Es muy pronto para determinar si estamos ante un segundo renacimiento, pero el estudio va bien encaminado.

Tras la entretenida Wreck-It Ralph (2012), Disney continúa su buena racha gracias a Frozen (Frozen: Una aventura congelada), una película basada de forma bastante general en el relato La reina de las nieves, de Hans Christian Andersen (autor de otros cuentos como La sirenita o El soldadito de plomo). La historia está protagonizada por dos hermanas, Elsa y Anna, quienes son las princesas del reino de Arendelle. Elsa posee un poder que le permite crear hielo y nieve, y lo utiliza para jugar junto a Anna. Aunque la relación entre ambas es buena, las cosas cambian cuando una noche Elsa daña accidentalmente a su hermana con sus poderes. Anna logra recuperarse gracias a la ayuda de unos trolls, pero los reyes deciden esconder los poderes de Elsa del resto de las personas, incluida de su hermana, a quien le han eliminado los recuerdos de las habilidades de Elsa.

Durante los años siguientes, Elsa vive recluida en su habitación, sin salir ni comunicarse con otras personas. Sus poderes crecen día a día, y le es más difícil controlarlos. Mientras tanto, Anna intenta relacionarse con su hermana, ignorando la lucha que debe realizar para esconder sus poderes. Dado que los reyes fallecieron en un naufragio, Elsa debe asumir el control del reino, ya que es la hermana mayor. Sin embargo, el día de la coronación sus poderes son descubiertos y el miedo se apodera de los habitantes de Arendelle. Sin saber qué hacer, la nueva reina huye hacia las montañas, dejando a su reino en un clima invernal permanente. Durante el resto de la película vemos cómo Anna tratará de encontrar a su hermana y convencerla de que sus poderes no la convierten en un monstruo, en una serie de aventuras junto a personajes que se unirán en su camino.

Cuando comencé a ver la película, surgieron varias preocupaciones que me hicieron dudar de la buena respuesta que ha tenido entre la crítica y el público. El problema más evidente fue la utilización del cliché Disney por excelencia, ya que Anna se enamora inmediatamente de un príncipe llamado Hans. El tema del amor a primera vista ha sido utilizado en películas del estudio como Cinderella (1950), Sleeping Beauty (1959) y The Little Mermaid. La fórmula es demasiado simplista y carente de lógica, al establecer que un sentimiento tan fuerte como el amor puede surgir entre personas que ni siquiera se conocen. En la década de los 90 la fórmula fue dejada de lado por el estudio, gracias a cintas como Beauty and the Beast y sobre todo Mulan (1998), donde se optaba por dejar que los personajes se conocieran y se fueran enamorando poco a poco.

Un avance como este es bastante importante, por lo que me molestó que Frozen cayera nuevamente en ese error. Afortunadamente el tema del amor a primera vista es simplemente un paso en falso, ya que más adelante se descarta y se opta por una solución mucho más interesante. Esto gracias a la incorporación de un personaje llamado Kristoff (Jonathan Groff), que es un vendedor de hielo que decide ayudar a Anna en su viaje. Al principio la relación entre ambos es distante, pero no tardan en descubrir algunos aspectos que los irán acercando entre sí. La forma en que se desarrolla la relación de estos personajes tiene similitudes con la película Tangled, donde Rapunzel y Flynn parten con el pie izquierdo, pero descubren que la primera impresión que tuvieron del otro era errada.

El aspecto más interesante (y positivo) de la película es que no se centra demasiado en el amor de pareja como la gran mayoría de las películas sobre princesas de Disney. La relación entre Anna y Kristoff tiene un rol secundario, ya que el núcleo de la cinta es el vínculo que existe entre Anna y Elsa. Que el principal tema de una película protagonizada por mujeres sea la relación que existe entre dos hermanas es algo que no se ve todos los días, sobre todo si consideramos el escaso número de cintas que aprueban el test de Bechdel. Si bien no se llega al nivel de Mulan, donde se desafían los roles de género y algunas convenciones machistas de la sociedad donde vive la protagonista, la decisión de gravitar la historia de Frozen en torno al vínculo de Elsa y Anna es un buen ejemplo de que se puede contar una historia interesante sin tener que seguir las repetidas fórmulas del cine hollywoodense.

Y en relación a este punto, otra de las innovaciones de la película es que el rol del villano tampoco tiene la trascendencia de otras cintas del estudio. Disney se ha caracterizado por historias donde los villanos son uno de los pilares que sostienen al relato, llegando a convertirse en verdaderos íconos de la cultura popular. Úrsula, Scar, Maléfica, Cruella de Vil, Hades, Jafar, todos ellos son los impulsores de lo que ocurre en sus respectivas películas. Son parte tan esencial de esas historias, que si llegan a ser eliminados la cinta no sería la misma. Esto no ocurre en Frozen, donde el par de villanos que aparecen en la película tienen un rol bastante limitado. Sin ellos, la estructura de la historia no cambia demasiado, ya que como dije anteriormente se centra en la relación de Elsa y Anna.

En vez de elegir el camino predecible de la lucha entre el bien y el mal, con una clara distinción entre héroes y villanos, el verdadero conflicto mostrado en Frozen es mucho más complejo que esa fórmula. En la historia narrada lo relevante no son nociones como “maldad” o “envidia”, sino que “miedo” o “rechazo”. Que Arendelle haya quedado cubierto de nieve no es obra de un villano que se está vengando del reino, sino que de una joven que está asustada por algo que no puede controlar y que intenta esconder para no ser rechazada por el resto de la sociedad. El mensaje de la película es la aceptación, y los poderes de Elsa pueden ser reemplazados por otras situaciones que son generalmente discriminadas, como la orientación sexual. Esto se puede ver en la actitud de sus padres, quienes optan por esconder sus poderes y mantenerlos en secreto. Es el miedo por la reacción del resto de las personas lo que finalmente provoca el exilio de Elsa, y solo cuando acepta con orgullo su condición se siente realmente feliz. Aunque las canciones en Frozen no son realmente memorables, todo se compensa con la muy buena “Let it go”, que Elsa canta después de huir del reino (¿Una canción sobre salir del armario/clóset?).

Hay algunos problemas en la película, como el diseño de los personajes que no resalta demasiado, cayendo más bien en lo genérico. O los paisajes nevados que a veces resultan monótonos. También el personaje de Olaf (Josh Gad), un muñeco de nieve que reconozco pudo haber sido mucho peor, pero que de todas formas no terminó de convencerme. O que se recurra de forma muy poco sutil al cliché de “el poder del amor”. Si bien estos elementos no impiden que se trate de una buena película que prueba el gran momento de los estudios Disney, ni dañan sus virtudes mencionadas anteriormente, si deja a Frozen debajo de otras cintas mejores como Tangled o Wreck-It Ralph.

PD: Se supone que Kristoff fue adoptado por un grupo de trolls cuando era niño, y él mismo lo cuenta como si fuese lo más normal del mundo. Pero, ¿no se supone que tenía una familia al momento de ser adoptado? ¿Un niño de esa edad aceptó vivir con unas criaturas desconocidas como si nada? ¿Lo habrá buscado su verdadera familia cuando no volvió a su casa? Este aspecto de la historia es bastante tétrico si uno lo piensa bien.

PD2: Se grabó una versión de la canción “Let it go” cantada por Demi Lovato, con el objetivo de promocionar la película aprovechando la popularidad de la cantante. Pero la interpretación que aparece en la cinta, realizada por Idina Menzel, es mucho mejor gracias a la potencia que le otorga la actriz.

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4 pensamientos en “Frozen (2013)

  1. Me gusto mucho tu manera de ver la pelicula. Yo tambien creo que estuvo muy buena esta pelicula. Realmente Disney tuvo un gran cambio con esta pelicula C:

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