Her (2013)

her-posterEn la paleta de colores de Her (Ella) existe una predominancia de tonos pasteles, es decir, colores que se caracterizan por ser suaves. Esto, sumado al diseño de la ropa que usan algunos personajes y al diseño interior de los edificios en los que habitan, le otorga un cierto aire sesentero o setentero a la cinta, la que además parece estar sumida dentro de un sueño. Pero en términos estrictamente cronológicos, la película está ambientada en un futuro cercano, en uno que podría tener lugar dentro de uno quince o veinte años más.

La historia está protagonizada por Theodore Twombly (Joaquin Phoenix), un hombre solitario que acaba de terminar su matrimonio con Catherine (Rooney Mara), la mujer que pensó era su media naranja. Theodore trabaja en una empresa que se dedica a escribir cartas por encargo, como si hubiesen sido redactadas por la persona que los contrató. Esta labor exige una gran capacidad de observación por parte de los escritores, quienes tienen que adoptar la forma de ser del cliente, para que las cartas sean creíbles. Dado que el protagonista es sensible y perceptivo, se destaca entre sus compañeros y logra escribir cartas realmente emotivas. Sin embargo, su talento para adoptar el lugar de otros no tiene la misma eficacia en la vida real, donde se muestra retraído ante la compañía de terceros.

Un día, Theodore decide probar un sistema operativo que acaba de salir al mercado, el cual es promocionado como el primer sistema que posee inteligencia artificial. Tras asignarle una voz femenina, el software se presenta ante el protagonista con el nombre de Samantha (Scarlett Johansson), y ayuda a Theodore en algunos aspectos de su trabajo y del día a día. Aunque parte viéndola solo como la voz de una computadora, el protagonista poco a poco descubre que hay algo más en ella, y se genera un vínculo emocional entre ambos. Pese a no tener un cuerpo, Samantha lo entiende y es una de las mujeres con la que ha congeniado más, pero surgen preguntas acerca de si es posible enamorarse y tener una relación con “alguien” como ella.

Si bien la premisa de la película genera confusión en un principio, el director y guionista Spike Jonze es capaz de desarrollarla con seriedad, sin que llegue a parecer ridícula. Esto se logra dándole a la cinta un aire más íntimo, tratando a la tecnología mostrada como algo que forma parte de la cotidianeidad de los personajes, y no como algo extravagante. Por lo tanto, se aleja de casos como S1m0ne (2002), la película de Andrew Niccol donde Al Pacino crea una actriz virtual (interpretada por Rachel Roberts) y se termina enamorando de ella. En aquella cinta, la idea de la mujer artificial es presentada como algo demasiado aparatoso, lo que le quita credibilidad. Es por eso que hay partes en que la historia termina rozando lo absurdo. Con un estilo como ese, es difícil que uno crea en la relación que se genera entre ambos personajes, ya que paradójicamente resulta artificial.

En Her no se cae en este error, ya que la tecnología que se muestra es más aterrizada. No cae en la exageración. Es por eso que uno puede determinar que se trata de un futuro cercano, ya que las innovaciones tecnológicas consisten en mejoras de lo que ya existe, las que forman parte de la vida diaria de los personajes. Por esto, el elemento de ciencia ficción presente en la película se asemeja más al que se ve en la serie británica Black Mirror, cuya idea es precisamente cómo sería nuestra sociedad dentro de algunos años más. En la cinta de Jonze el enfoque que se le da a la tecnología es natural, ya que los personajes la utilizan como una herramienta más de su día a día. Ya sea en el trabajo, en sus departamentos, o en la calle, los aparatos que se muestran son tan cotidianos como los teléfonos celulares o los computadores de hoy en día.

No es necesario que la película recurra a autos voladores o a tecnología más vistosa, ya que se opta por un aire más íntimo. Y es esta intimidad la que permite generar una conexión entre el espectador y el protagonista. La cinta se da el tiempo de mostrar a su personaje principal en sus actividades diarias, sin apurar las escenas ni tratar de acelerar la trama. De esta forma tenemos una idea de la personalidad de Theodore, de lo que ha vivido y de cómo se enfrenta a las dificultades que surgen en su vida. Esto también se logra gracias al muy buen trabajo de Joaquin Phoenix, quien pasa del formidable papel que realizó en The Master (2012), como un hombre violento y autodestructivo, a uno solitario y frágil en Her.

Y a diferencia de S1m0ne, donde el dilema de la humanidad de las personas virtuales es simplemente tratado de forma superficial, en Her estos aspectos constituyen el núcleo de la película. A lo largo de la cinta vemos las dudas del protagonista cuando se da cuenta que está enamorándose de un sistema operativo. Estas dudas surgen más que nada de la forma en que la sociedad vería algo como esto, ya que en su fuero interno Theodore reconoce que Samantha lo entiende y existe una conexión sentimental entre ambos. Aunque luego se entera que no es el único que tiene una relación con su sistema operativo, aún así recibe el prejuicio de algunas personas, que ven esto como un consuelo para la soledad que ha sufrido el último tiempo, y no como algo real.

Pero las preguntas no terminan con la situación que aqueja al protagonista, sino que abarcan a la misma Samantha. Aunque posee inteligencia artificial, lo que le permite pensar por sí sola e intuir cosas, ¿es realmente una persona? La diferencia más evidente con un ser humano es su falta de corporeidad, pero esto es un simple detalle, ya que lo esencial consiste en determinar si la mente de Samantha es asimilable a la de una persona “normal”. Este sistema operativo fue creado tratando de lograr una similitud con la forma en que funciona nuestro cerebro, por lo que con el tiempo es capaz de evolucionar a medida que adquiere mayores conocimientos y experiencias. Es decir, no se trata de un software que se limita a obedecer las órdenes del usuario, sino que posee una cierta autonomía. Las dudas apuntan más bien al tema de los sentimientos y las emociones. Está claro que Samantha puede formular frases y pensar por sí misma, pero ¿es capaz de sentir como una persona? En varias escenas Samantha hace referencia a algún tipo de sentimiento (miedo, preocupación, amor), pero no queda claro si es posible asimilar esto a los sentimientos que posee una persona de carne y hueso. Tal vez ha sido programada de esa forma, o quizás son emociones genuinas. La respuesta queda a juicio del espectador.

Además, debido a su gran capacidad intelectual, Samantha llega a cuestionarse su propia naturaleza, lo que da paso a algunos temas existenciales. Las primeras interrogantes dicen relación con si es una persona o no, pese a su falta de corporeidad. Pero luego se extienden a otros temas, dejando de lado las similitudes que un sistema operativo tiene con un humano y centrándose en las diferencias. Si no son realmente personas, ¿son simples máquinas o son algo más? Todos estos temas son sumamente interesantes, y demuestran que la película aprovecha muy bien el género de la ciencia ficción, que permite hacer este tipo de reflexiones.

Lo que más me gustó de la película es que desarrolla con igual cuidado los aspectos intelectuales de la premisa con los elementos de carácter sentimental. Es decir, no descuida la atención de su protagonista para explorar las interrogantes metafísicas acerca de la inteligencia artificial, sino que les otorga la misma importancia. Optar solo por los elementos más teóricos la habrían asimilado a una cinta como 2001: A Space Odyssey (1968) de Stanley Kubrick, pero Spike Jonze decidió seguir otro camino. No se trata de escoger un mejor o peor camino, ya que ambas cintas son formidables, sino que en el enfoque que se le da a las historias. Esto refuerza la denominada teoría del autor, ya que la figura del cineasta le otorga características propias a sus películas, diferenciándolas de cintas de otros directores. Her es un gran relato acerca de la soledad, las relaciones personales y la forma en que la tecnología influye en nuestras vidas, y es una película que en manos de alguien distinto a Spike Jonze no habría tenido el mismo resultado.

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7 pensamientos en “Her (2013)

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