American Hustle (2013)

ImageAunque viene haciendo películas desde mediados de los años 90, la carrera de David O. Russell dio un giro el año 2010, gracias a The Fighter. De repente, este director que hacía cintas personales y pequeñas comenzó a llamar la atención de la crítica especializada y de premios como los Globos de Oro o los Óscar. Esto no necesariamente significó una mejora en la calidad de sus obras, sino que las historias que comienza a contar y la forma en que lo hace, pasaron a coincidir con los estándares y gustos de las personas encargadas de dar estos premios. Es cosa de ver su última película, American Hustle (Escándalo americano), y revisar el número de nominaciones que ha recibido, a pesar de ser una cinta que no tiene nada muy especial.

La historia está ambientada a finales de los años 70, y es protagonizada por Irving Rosenfeld (Christian Bale), un hombre que se dedica a estafar a la gente ofreciendo préstamos fraudulentos y vendiendo obras de arte falsificadas. Un día, Irving conoce y se enamora de una mujer llamada Sydney Prosser (Amy Adams), quien se convierte en su compañera de estafas, asumiendo la identidad de una aristócrata británica que le da credibilidad a su negocio de préstamos. Sin embargo, sus lucrativos negocios son interrumpidos por Richie DiMaso (Bradley Cooper), un agente del FBI que los arresta por sus crímenes.

DiMaso les ofrece una alternativa para no ir a la cárcel. Irving y Sydney lo deberán ayudar a atrapar a otros estafadores y delincuentes, proponiéndoles cometer algún crimen y grabando estas reuniones en audio o video. Aunque se muestra reacio al comienzo, Irving acepta con tal de no ir a la cárcel. Pero no todo será tan fácil, ya que la ambición de DiMaso los lleva a tratar de arrestar a políticos y a criminales de mayor calibre, incluido el alcalde de la ciudad de Camden, Carmine Polito (Jeremy Renner). Esto, sumado a la manipuladora e impredecible esposa de Irving, Rosalyn (Jennifer Lawrence), les creará más de algún problema a los protagonistas.

Aunque la cinta es presentada como una historia de intrigas y estafas, el guion de David O. Russell y Eric Singer no logra mantener el interés que busca generar. Una vez que se presenta el dilema de los protagonistas –trabajar para el FBI con el objetivo de atrapar a criminales y a políticos corruptos- la trama se estanca y las escenas avanzan a tropezones. El bloque intermedio de la película está lleno de momentos donde los personajes hablan y los actores sacan a relucir su talento, pero en términos de trama parece no avanzar demasiado. Además, el peligro al que se enfrentan los protagonistas no parece demasiado grave, por lo que el interés por saber lo que ocurrirá después es menor. No es sino hasta la aparición del personaje interpretado por Robert De Niro que aparece el riesgo al que se enfrentan Irving y Sydney, pero ya a esa altura estamos entrando al último tercio de la película.

Y no estamos ante una película como Burn After Reading (2008) o No Country for Old Men (2007), de los hermanos Coen, donde la trama de la cinta y las intrigas que la rodean son simplemente una fachada para otros elementos más importantes. En American Hustle se supone que el tema de las estafas es el núcleo de la película, ya que a diferencia de los filmes mencionados existe un desenlace que resuelve los enredos en los que están metidos los personajes. Es decir, no se trata de una decisión de los guionistas de jugar con la estructura del guion y alargar ciertas partes o modificar otras, sino que es simplemente falta de capacidad para crear una historia que logre cautivar al espectador.

Esto no es de extrañar, dado que Russell se ha caracterizado por hacer películas donde los pilares son los actores y no el guion. El resultado se vuelve a repetir en American Hustle, con las buenas interpretaciones de todo su reparto. En mayor o menor medida, todos los actores cumplen con su labor, destacando especialmente Jennifer Lawrence, Christian Bale y Amy Adams. La primera está a cargo del personaje más llamativo de la película, que consiste en una mujer que es inestable, manipuladora y egoísta. Lawrence logra transmitir todo esto, en una interpretación que le da libertad para exagerar de vez en cuando y que la hace sobresalir en escenas donde comparte pantalla con actores más experimentados. Bale y Adams, por su parte, tienen personajes más aterrizados, por lo que sus interpretaciones no son tan llamativas como las de Lawrence, pero no por esto carecen de mérito. Aunque las actuaciones son muy importantes en esta cinta, se llega al punto en que son los actores los que cargan sobre sus hombros con la película, en vez del guion o la dirección. Esto es problemático si se tiene en cuenta que American Hustle es una historia que se basa en enredos y maquinaciones, por lo que debería tener un guion mucho más pulido.

Aunque la cinta es categorizada como una comedia, el tono utilizado tampoco es uniforme. Es cierto que hay momentos cómicos, a cargo de actores como Louis C.K. o Michael Peña, pero son destellos de humor en una historia que se supone debe generar tensión.

Al ver la película uno puede notar influencias de otros directores, especialmente de Martin Scorsese. Los movimientos de cámara (los dolly in o acercamientos que se hace a algún actor, así como el seguimiento a través de un departamento con una steady cam) o el uso de montajes musicales con canciones pertenecientes a la época donde está ambientada la historia, hacen recordar a Goodfellas (1990). Pero a diferencia de aquella obra maestra, en American Hustle estos elementos no resultan tan naturales y se notan las costuras que los sostienen. Los montajes musicales, por ejemplo, más que dar realce a alguna escena o generar una atmósfera determinada, parecen simples rellenos en un guion que no es muy interesante por sí solo y que se le salió de las manos a Russell.

Si bien no es una mala película, American Hustle no logra cumplir con las expectativas que ha generado, especialmente con el enorme número de nominaciones recibidas durante estas semanas. Si no fuese por el trabajo de los actores, sería una cinta coja, que refleja la falta de capacidad de David O. Russell para contar historias más complejas que las que está acostumbrado.

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3 pensamientos en “American Hustle (2013)

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