12 Years a Slave (2013)

ImageHay personas que dicen que el cine es una forma de relajarse y olvidarse del mundo que los rodea. Ven a las películas como un simple pasatiempo, como una manera de eludir sus problemas, por lo que evitan acercarse a cintas que tocan temas complejos. Aunque esas personas tienen la libertad de ver lo que quieran, no es menos cierto que sus ideas son incorrectas, y que contradicen la esencia de lo que es el cine. Como todo medio artístico, el cine permite que las personas puedan transmitir ideas o emociones, las cuales emanan de la visión del autor (o autores), por lo que reflejan el contexto en el que han sido filmadas. Incluso las películas más comerciales poseen ciertos elementos implícitos que emanan de quienes hicieron la película.

Esta forma de ver el cine, como un medio de escapar de los problemas, es una actitud similar al de personas que llaman a dar vuelta la página, a olvidar las atrocidades que se han cometido a lo largo de la historia y mirar hacia el futuro. Pero esta forma de pensar tampoco puede ser válidamente sostenida, ya que para poder ir hacia adelante es necesario saber de dónde venimos. De lo contrario solo estaremos dando vueltas en círculos. Temas como la guerra, las dictaduras, el genocidio, la represión, no pueden ser excluidos del cine ya que nos permiten conocernos mejor como seres humanos y nos llaman a no repetir este tipo de actos. En 12 Years a Slave (12 años de esclavitud), la nueva película de Steve McQueen, se trata un tema tan cruel y complejo como la esclavitud, y se hace de forma cruda, sin intentar suavizar lo que significó esta práctica para millones de personas.

La película está ambientada a mediados del siglo XIX, en Estados Unidos. Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor) es un hombre afroamericano que vive en el estado de Nueva York junto a su esposa y sus dos hijos. Aunque la esclavitud sigue siendo legal en el país, Solomon y su familia forman parte de aquel grupo de afroamericanos que son libres, es decir, que no tienen amos y que poseen autonomía y bienes propios. La vida del protagonista parece ser apacible, gracias al cariño de su esposa e hijos y a que su trabajo como violinista le permite un buen pasar económico. Sin embargo, una noche Solomon es drogado por dos personas que lo venden a un traficante de esclavos. Aunque el protagonista intenta explicar su situación, sus opresores lo ignoran y lo llevan a Nueva Orleans para ser vendido junto a otras personas de raza negra. Durante el resto de la cinta vemos la experiencia de Solomon como esclavo, trabajando en plantaciones de algodón y azúcar, esperando por la oportunidad precisa para poder recuperar su libertad.

Como señala el mismo título, el calvario del protagonista se extendió por más de una década, ya que los medios que tenía para poder escapar eran nulos. Lo primero que intenta hacer es explicar su situación, pero esto solo le trae golpizas por parte de sus captores. Por lo tanto, se ve obligado a resistir este tormento en silencio, ya que tratar de razonar con alguien que lo ve como un simple objeto es imposible. Contraatacar tampoco parece ser una opción, dado que el resto de los esclavos que lo rodean están más asustados que él, y al ser criados en un ambiente donde la libertad no es una posibilidad, los hace incapaces de luchar por alcanzar ese objetivo. A miles de kilómetros de su hogar, sin medios de comunicación a su alcance, y sometido a la crueldad de sus esclavistas, Solomon decide no arriesgarse y esperar por el momento indicado para dar a conocer su situación a alguien de confianza.

El problema es que en el ambiente donde se encuentra no existe certeza sobre confiar o no en alguien. Respecto a los otros esclavos, la confianza es mínima, dado que cada uno está luchando por sobrevivir y arriesgarse por otra persona es impensable. Y respecto de los blancos, la confianza tampoco es posible, debido a la forma en que ven a las personas de raza negra, solo como unos animales destinados a trabajar y nada más. Debido a la arbitrariedad de los esclavistas y a los severos castigos que puede recibir, Solomon descubre que la mejor forma de sobrevivir es intentar pasar desapercibido. No exponerse demasiado.

En una de las plantaciones donde trabaja, el protagonista conoce a una esclava llamada Patsey (Lupita Nyong’o), quien destaca de entre los demás esclavos por su enorme productividad. Sin embargo, esto, que podría ser visto como algo bueno para ella, termina afectándola negativamente. El favoritismo que despierta en el amo Edwin Epps (Michael Fassbender) genera celos en su esposa, quien se desquita cruelmente con la esclava. Y el mismo favoritismo de Epps le impide a Patsey relacionarse demasiado con otros esclavos o con otros hombres de raza blanca, debido a la actitud dominante de su amo.

La película no duda al momento de mostrar la crueldad e injusticia de la esclavitud, con momentos de enorme carga emocional, como la escena en que una mujer esclava es separada de sus hijos al ser vendida, o los constantes abusos físicos a los que son sometidos el protagonista y sus compañeros. 12 Years a Slave es una película que no es fácil de ver, ya que muestra un tema de enorme complejidad. Suavizar estos momentos significaría alterar la realidad, mentirle al público, algo que el director Steve McQueen no quiere hacer. Siendo él mismo de raza negra, McQueen entiende la carga que conlleva tratar un tema como la esclavitud, y decide mostrar ese oscuro período en la historia de Estados Unidos como lo que fue: una situación injusta que nunca debió ocurrir. La cinta realiza una gran labor al transmitir lo que sufrió el protagonista en esos doce años que permaneció como esclavo, creando una constante angustia en el espectador. Esto se debe en gran medida a las buenas actuaciones de su reparto, especialmente de Chiwetel Ejiofor, de Michael Fassbender y de Lupita Nyong’o.

Uno de los aspectos que me llamó la atención es la forma en que la cinta contrasta dos formas muy distintas de ver la religión. Por un lado, se muestra la religiosidad de los esclavistas, quienes utilizan a la Biblia como justificación para sus actos y están convencidos de que no hay nada reprochable en esto. De hecho se ven a ellos mismos como encargados de evangelizar a sus esclavos, con el fin de educarlos. Por otro lado, está la forma en que los esclavos ven la religión, de una manera menos formal que los blancos, a través de cantos u oraciones creadas por ellos mismos. Dios es para los esclavos su último punto de apoyo. Tras haber perdido su libertad y familia, la única esperanza que les queda es la misericordia de Dios. La relación entre el protagonista y la religión es resuelta a través de una escena sencilla, pero de gran poder gracias a la actuación de Ejiofor y a la canción “Roll, Jordan, Roll” que canta junto a otros esclavos.

En términos técnicos, la cinta es formidable. Steve McQueen demuestra que pese a tener solo tres largometrajes a su haber, forma parte de un selecto grupo integrado por los mejores cineastas contemporáneos. Cada uno de los planos de esta película demuestra haber sido planeado con cuidado, intentando aprovechar al máximo las posibilidades del lenguaje cinematográfico y emplearlo en esta extraordinaria historia. La fotografía a cargo de Sean Bobbitt es de una enorme calidad, con unos encuadres de gran belleza, pese al tema tan crudo que narra la película. En 12 Years a Slave no hay pasos en falso ni soluciones descuidadas, todo está sumamente calculado y se nota.

Lo único que me distrajo fue la banda sonora, que estuvo a cargo de Hans Zimmer. Pese a su vasta trayectoria y los muy buenos trabajos que ha hecho a lo largo de su carrera, hay algo que no convence de su labor en esta cinta. Zimmer, por ejemplo, llega a reciclar parte de la canción “Time” de la película Inception (2010), lo que se nota bastante ya que apenas cambia algunos detalles. Además, en algunas partes recurre a los característicos estruendos que empleó en las películas de Christopher Nolan, pese a que la historia y tono de 12 Years a Slave son muy distintos a los de la trilogía de Batman. El trabajo de Zimmer parece descuidado, poco prolijo, y no le hace justicia a una película de esta calidad. Pero pese a esto, no afecta demasiado el resultado final.

12 Years a Slave no solo debe ser vista por el tema que trata, sino por la forma en que transmite su mensaje. McQueen ha logrado crear una película enorme, que aprovecha las posibilidades que le entrega el lenguaje cinematográfico para contar una historia que no deja indiferente a nadie. En manos de otro director, la película podría haber perdido toda su potencia para dar paso a la cursilería y a un relato plano, insípido.

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5 pensamientos en “12 Years a Slave (2013)

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  3. No pudo convencerme esta película, creo que está dirigido de manera magistral, la fotografía es hermosa pero no logró transmitirme mucho.
    No es que sea inensible y que el tema no lo conozca, pero Lupita ganó el Oscar y yo recuerdo un par de segundos de su actuación.
    La vi con más personas que tampoco logró cautivar, nunca sabré porque sucedió, pero así fue.
    Una serie que siempre recuerdo y me marcó fue Roots. A lo mejor fue eso.

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