The Secret Life of Walter Mitty (2013)

ImageLo primero que vemos es al protagonista escribiendo en una libreta que contiene el registro de varios gastos. La tarea es llevada de forma metódica, y se nota que el personaje no deja nada al azar. Mientras hace esto, podemos ver parte del departamento donde vive; un lugar gris y aburrido, que no presenta señales de vitalidad ni refleja los intereses que pueda tener el protagonista. El hombre se llama Walter Mitty (Ben Stiller), y trabaja como encargado de los negativos de fotografías en la revista Life.

El lema de la revista es “ver el mundo, afrontar peligros, traspasar muros, acercarse, para encontrarse el uno al otro y sentir”, pero Walter vive de una forma totalmente opuesta. Nunca ha viajado fuera del país, no tiene pasatiempos ni intereses más allá de su trabajo, y sus habilidades sociales son deficientes. Debido a esto, el protagonista pasa gran parte del tiempo soñando despierto, mientras el mundo a su alrededor sigue avanzando. Esto le ha impedido acercarse a hablar con Cheryl Melhoff (Kristen Wiig), una compañera de trabajo de quien está enamorado. La trama de la película comienza con la noticia de la venta de la revista, y el posterior cierre de su edición en papel. Esto significará un gran número de despidos y el final de un proyecto que había durado décadas.

Pero el principal problema para Walter surge cuando no puede encontrar la fotografía que irá en la última portada. La foto es obra de Sean O’Connell (Sean Penn), un talentoso y a la vez elusivo fotógrafo que se caracteriza por su compromiso para obtener imágenes de gran calidad. Sin tener certeza acerca del paradero de Sean, salvo unas pistas vagas, Walter decide viajar a Groenlandia para seguir su rastro y obtener la fotografía que falta. Esta será la gran oportunidad del protagonista para salir de su burbuja y experimentar las emociones que no había sentido durante años, escapando de las fantasías de su mente y sumergiéndose en el mundo real.

Cuando salió el tráiler de esta película, no fueron pocos los que se entusiasmaron con ella. La historia era muy interesante, los elementos visuales eran llamativos y Ben Stiller había probado que era un director con talento. Sin embargo, el resultado no está a la altura de las expectativas, ya que se trata de una película que cae justo al medio. No es totalmente mala ni muy buena, es simplemente regular.

El principal problema de la cinta es que no logra crear un vínculo genuino entre el espectador y el protagonista. Si bien es capaz de presentarlo como personaje y mostrarnos cómo es su vida, Walter Mitty no es lo suficientemente desarrollado como persona. Esto es preocupante, ya que pese a las similitudes que comparto con el protagonista, nunca llegué a identificarme realmente con él, como sí me pasó con, por ejemplo, The Way Way Back (2013). Al igual que Walter Mitty, yo también fantaseo en mi día a día, imaginando una vida que es más interesante que la que tengo, lo que muchas veces me distrae de las posibilidades que poseo en el mundo real y me impide efectivamente mejorarla.

La película no logra crear esta conexión ya que al igual que su protagonista está demasiado preocupada de los elementos fantásticos que se olvida de lo realmente importante: las emociones y relaciones humanas. Durante el primer tercio de la historia, antes de que el protagonista viaje a Groenlandia, la mayor parte del metraje ha sido ocupado por las situaciones que Walter imagina dentro de su cabeza, más que en la forma en que él se relaciona con las personas que lo rodean. Esto no es malo per se, ya que el punto de la película es precisamente que su protagonista depende demasiado de sus fantasías y se olvida del mundo real. Además, a través de sus fantasías uno puede llegar a extraer ciertas pistas acerca de la personalidad de Walter y sus aspiraciones. El gran problema es que la escala de estos ensueños es tan grande, que esas pistas quedan sepultadas por efectos digitales y situaciones absurdas.

Películas como Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004), The Fall (2006) o Stranger Than Fiction (2006) logran un buen equilibrio entre fantasía y mundo real. Aquellas cintas entienden que los elementos fantásticos de la historia deben estar al servicio de los personajes. En The Secret Life of Walter Mitty estos elementos parecen tener vida propia, y distraen al espectador del viaje interno que está realizando el protagonista, de los cambios que está experimentando como persona.

Tampoco existe un desarrollo satisfactorio de los personajes secundarios. El interés amoroso de Walter tiene pocas apariciones en la película donde podemos ver su personalidad, y la principal razón por la que el protagonista está enamorado de ella parece ser su belleza. La cinta no es capaz de aprovechar a una actriz tan talentosa como Kristen Wiig, que estoy seguro le podría haber dado algo más de sustancia a un personaje que termina siendo bastante plano. Pero lo peor viene con el nuevo jefe de Walter, interpretado por Adam Scott. El personaje es mostrado simplemente como una caricatura, como un pelmazo que solo podría existir en las fantasías de Walter, no como una persona real.

Todos estos problemas llegan a anular las virtudes de la película, como su historia, el mensaje que busca transmitir, la fotografía, y la banda sonora. Así, The Secret Life of Walter Mitty queda a medio camino de ser una comedia, de ser un drama, de ser una aventura épica de autodescubrimiento, y de ser una muy buena película.

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