All Is Lost (2013)

ImageAll Is Lost es una película bastante sencilla y directa. Basta mirar el tráiler y el póster para hacerse una idea cercana a lo que ofrece esta cinta. La historia está protagonizada por un hombre (interpretado por Robert Redford), que se encuentra navegando su yate a través del océano Índico. Un día, su embarcación se estrella contra un container que se encontraba flotando en el mar, lo que provoca un agujero en el barco. Con sus implementos electrónicos arruinados por el agua, el protagonista deberá arreglárselas para sobrevivir con las herramientas que posee a su alcance.

Esta es básicamente la trama de la película, una historia de sobrevivencia, donde la principal amenaza no son otros personajes sino que la naturaleza misma. All Is Lost estaría dentro de la categoría de películas como Gravity (2013), The Grey (2011) o Cast Away (2000). Pero además del conflicto que existe entre protagonista-naturaleza, estas cintas comparten un interés por mostrar los detalles técnicos de la situación en la que se encuentra el protagonista. Para que como espectadores nos interesemos en lo que está ocurriendo, no basta con saber la premisa de la película (astronauta está flotando en el espacio sin ayuda; hombre está en Alaska rodeado de lobos), sino que también tenemos que saber las opciones que tiene el personaje para sobrevivir y la forma en que lo hará.

De esta manera, gran parte de las escenas en la película muestran al protagonista haciendo cosas como reparar el agujero del barco, revisar sus implementos electrónicos, ver sus raciones de comida, etc. En All Is Lost casi no existen diálogos, dado que solo hay un personaje. En este sentido, la cinta presenta una gran similitud con Cast Away, otra cinta donde el protagonista está por su cuenta, tratando de sobrevivir en un lugar aislado. Estas escenas pueden llegar a molestar a algunas personas, que las pueden considerar “tiempo muerto”, ya que no hacen avanzar la trama, pero para mí son necesarias ya que le otorgan realismo a la historia. Salvo unas palabras narradas al comienzo de la película, nosotros acompañamos a Robert Redford en su solitario y callado viaje como simples testigos de lo que está ocurriendo.

Como estamos ante una historia que posee solo un personaje, la labor del actor protagonista es esencial, y Robert Redford cumple. Podría decirse que se trata de un one-man show. Como ya señalé, los diálogos son casi inexistentes en la cinta, por lo que la interpretación de Redford debe basarse en expresiones, en movimientos. No es un tipo de actuación que se ve todos los años, ya que se trata de un desafío muy complejo, pero la película funciona.

La cinta ni siquiera nos entrega datos acerca del personaje. De hecho, el protagonista no tiene asignado un nombre en los créditos. Esto permite que el espectador construya su propia historia, a partir de algunas pistas que vemos por aquí y por allá. Por ejemplo, sabemos que se trata de un hombre casado, debido a la argolla de matrimonio que lleva, y que tiene dinero, ya que no cualquier persona puede comprar un yate y llevarlo en un viaje al océano Índico. Por su edad, parece ser un hombre jubilado, que busca pasar los últimos años de su vida descansando, haciendo lo que antes no podía. También se trata de alguien que conoce cómo navegar, pero está demasiado acostumbrado a usar aparatos electrónicos. Respecto del resto de las cosas, no sabemos nada, así que la figura del protagonista debe ser completada por nosotros mismos.

Cuando me refiero a que la película es sencilla, no me refiero a que costó poco trabajo hacerla. Como está ambientada en alta mar, hay un esfuerzo por emular la ilusión de que lo que ocurre en pantalla es real, por lo que fue necesario utilizar algunos efectos especiales (digitales y prácticos) para lograrlo. No bastó con subir a Redford a un barco con una cámara y listo. La simpleza de la cinta radica en su tono, en una banda sonora que no es invasiva, en un montaje y unos planos que no son frenéticos como en una película de acción, sino que fueron pensados con detenimiento. El resultado final es de un minimalismo tal que no existen distracciones para el espectador, y nuestra atención está puesta en el protagonista y lo que él hace.

Y si bien estamos ante una historia sencilla, que posee un número limitado de elementos, esto no significa que esté exenta de interpretaciones o simbolismos. Estas obviamente variarán de espectador en espectador, dado que es una de las gracias de toda forma de arte. Al ver esta película, me llamó la atención lo calmado que se muestra el protagonista ante las cosas que le ocurren. Hay muy pocos momentos en los que se puede ver su miedo, y recién hacia el final se puede notar su desesperación. Pareciera que todas sus desgracias son recibidas con resignación, lo que nos podría permitir descubrir algo más acerca de su pasado o de su vida fuera de los sucesos mostrados en la cinta. Las situaciones límite sacan nuestro verdadero yo, y esta no parece ser la excepción.

Este es el segundo largometraje del director J.C. Chandor. Debo ser honesto y reconocer que no he visto su primera película, Margin Call (2011), pero revisando los reconocimientos que recibió y la calidad de esta película, se puede asegurar que es un cineasta que va bien encaminado. La premisa de All Is Lost era difícil de llevar a cabo, pero Chandor logró un resultado absorbente, que despojado de tramas complicadas y elementos de relleno nos entrega una historia íntima acerca de un hombre y el mar.

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2 pensamientos en “All Is Lost (2013)

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