La vie d’Adèle (2013)

ImageEl año pasado, una de las películas más comentadas y premiadas fue La vie d’Adèle (La vida de Adèle), dirigida por el cineasta franco-tunecino Abdellatif Kechiche, y ganadora de la Palma de Oro en el festival de Cannes de 2013. La cinta se vio envuelta en algunas controversias como el límite de edad que le otorgaron en Estados Unidos, debido a las escenas de desnudos que contiene, o el hecho de no haber sido nominada por Francia como candidata a los premios Óscar que se celebraron en marzo pasado. Pero ese tipo de polémicas tienen sus propias explicaciones y la verdad no me interesa adentrar en ellas. Lo importante es saber si el entusiasmo que la película levantó durante el año pasado estaba justificado o no.

La protagonista de la historia es Adèle (Adèle Exarchopoulos), una joven que va en el liceo y que es insegura y algo tímida. Aunque tiene un círculo de amigas, la protagonista casi siempre ocupa un segundo plano en las conversaciones, sin explayarse demasiado y limitándose a observar. Su inseguridad le impide además tener pareja, ya que pese a ser físicamente atractiva, no se anima a tomar la iniciativa. La cosa cambia cuando conoce a Thomas, un compañero de liceo con quien comienza a tener una relación sentimental. Sin embargo, la experiencia la deja insatisfecha y sin saber cuál es su problema.

Es así como empieza la búsqueda de una identidad sexual por parte de la protagonista, la cual está inspirada en la fugaz visión de una joven de cabello azul que caminaba por la calle. Adèle logra encontrarla días después, al entrar a un bar lésbico. La joven se llama Emma (Léa Seydoux), es estudiante de bellas artes, y es mayor que la protagonista por unos cuantos años. Emma vive abiertamente su homosexualidad, a diferencia de la protagonista, que recién está comenzando. Pese a sus personalidades diferentes, ambas congenian bien e inician una relación amorosa, la cual no estará exenta de problemas.

Filmada principalmente a través de primeros planos, La vie d’Adèle busca que las emociones de sus personajes sirvan como eje conductor de la película. Como indica su título, acompañamos a la protagonista durante parte de su vida, en un viaje de autodescubrimiento y madurez. Adèle es una joven insegura que no está satisfecha con la heterosexualidad que su familia y amigas consideran normal, por lo que decide explorar otras cosas. El recuerdo de la primera vez que vio a Emma en la calle la convence que no podrá alcanzar la realización emocional y sexual a través de un hombre, sino que necesita de otra mujer.

Pero la protagonista no podrá dar este paso con facilidad, ya que los prejuicios y el miedo que siente por la opinión de los demás impide que asuma su verdadera sexualidad. Cuando llega al bar donde se encuentra Emma, Adèle justifica su presencia diciendo que entró por mera casualidad, y que no sabía de qué se trataba. Cuando sus amigas descubren que anduvo en discotecas gays, la protagonista se deshace en explicaciones nerviosas. Aunque Adèle no tarda en descubrir su condición sexual, su verdadero obstáculo viene al momento de reconocerlo frente a terceros. Para su familia, amigas y posteriormente compañeros de trabajo, su relación con Emma se limita a la amistad.

La personalidad de Adèle contrasta bastante con la de Emma, que asume su sexualidad con confianza. Así, mientras las amigas de la protagonista tienen sospechas acerca de su homosexualidad, no surgen dudas cuando se trata de Emma, cuya apariencia y comportamiento la llevan a ser tildada despectivamente de “marimacho”. La cinta explica esta diferencia entre Adèle y Emma mostrándonos a sus respectivas familias y el ambiente en el que fueron criadas. La familia de Emma es liberal y acepta sin problemas su orientación sexual, ante el asombro de la protagonista. En el hogar de Adèle, en cambio, la visión de sus padres es más conservadora, y sin siquiera preguntarla a Emma asumen que tiene un novio varón.

En la película también se le da importancia a los lugares físicos como componente importante de la vida de cada persona. Los momentos vividos en algún lugar le otorgan un significado especial, transformando así una simple banca en un parque en un lugar de encuentro e intimidad. Algo similar a lo que ocurría en (500) Days of Summer (2009) con la banca del mirador, o en Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004) con la playa de Montauk.

Esta importancia del lugar también es utilizada para reflejar la doble vida que debe llevar Adèle. Fuera de la habitación, adopta una máscara que impide que otras personas la puedan conocer como realmente es. Debido a esto, la película demuestra un gran interés por las escenas de sexo entre la protagonista y su pareja. Es en estos momentos que Adèle se muestra sin tapujos, desnuda (literal y figuradamente). Es en esas escenas que puede ser totalmente sincera consigo misma, sin necesidad de esconder quién es. Pero si se le puede hacer una crítica a estas escenas, es que se nota que el director se centra demasiado en lo erótico más que en lo sentimental. La historia entre Adèle y Emma no es meramente sexual, es una historia de amor, así que habría sido muy interesante ver cuál habría sido el resultado de estas escenas si hubiesen sido dirigidas por una mujer, y específicamente por una lesbiana, que comprenda a cabalidad lo que viven aquellos personajes.

Fuera de esta queja, La vie d’Adèle es una muy buena historia de amor y de autodescubrimiento. Con sus tres horas de duración, se da el tiempo de mostrarnos a sus personajes, lo que sienten y quieren, y cómo se relacionan entre sí. La protagonista es compleja, y en un par de ocasiones sus decisiones no nos parecerán las correctas, pero la cinta se encarga de mostrarla como una persona con virtudes y defectos, con bastante sinceridad.

Al igual que la novela gráfica en la que está basada, la película hace destacar el uso de tonos azules en su paleta de colores. El azul no solo se encuentra en el cabello de Emma, sino también en ropa, objetos como puertas, y otros detalles. La presencia de este tono no es exagerada ni demasiado notoria, pero sirve para otorgarle un cierto aire melancólico a la historia. En inglés, la palabra “blue” es utilizada tanto para identificar al color como al sentimiento de tristeza, lo que coincide con la forma en que la trama de la película se desarrolla y llega a su desenlace.

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2 pensamientos en “La vie d’Adèle (2013)

  1. Yo igual la busqué y vi por todo el ruido que estaba generando. Es una buena historia, bien contada, pero nada del otro mundo.
    Es como la vida misma, quizás por eso generó tanta identificación con la gente.
    Tengo pendiente la novela gráfica. Leí por ahí que la autora no estaba muy feliz con la película.

    Saludos.

  2. Pingback: Ah-ga-ssi (2016) – sin sentido

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