Snowpiercer (2013)

ImageSi el 2006 fue considerado por algunos como el año de los directores mexicanos, podríamos decir que el 2013 fue el turno de los surcoreanos. En mayor o menor medida, los cineastas de aquel país asiático confirmaron el buen nivel que ha mantenido su cine, con el debut de algunos de ellos en el mercado angloparlante. Así, Park Chan-wook estrenó la película Stoker, Kim Jee-woon hizo lo propio con The Last Stand, y Bong Joon-ho nos trajo Snowpiercer. Con un reparto integrado por estrellas como Chris Evans, Tilda Swinton, Octavia Spencer y Jamie Bell, esta cinta de ciencia ficción constituye un sólido ejemplar del género y una oportunidad para que espectadores más casuales puedan adentrarse a la filmografía de este gran director.

Ambientada en el año 2031, la película nos muestra un planeta Tierra completamente cubierto de nieve. 17 años antes, y debido a la apremiante situación del calentamiento global, distintos países lanzaron un químico llamado CW7 a la atmósfera, con el objetivo de que la temperatura del planeta disminuyera y se mantuviera en niveles óptimos. Sin embargo, el procedimiento no funcionó como estaba planeado, lo que produjo que se extinguiera gran parte de la vida en la Tierra. Las únicas personas que lograron sobrevivir son las que se encuentran a bordo de un tren llamado Snowpiercer, construido por el misterioso Sr. Wilford, y que se encuentra en constante movimiento a través de un sistema de rieles que atraviesa todo el mundo.

El protagonista de la historia es Curtis Everett (Chris Evans), un hombre que vive en la sección de la cola del tren, un lugar donde están relegadas las personas más desamparadas. Los habitantes de estos vagones deben resistir condiciones inhumanas, siendo constantemente reprimidos por los agentes de seguridad de Wilford. Las diferencias que existen entre ellos y las clases más privilegiadas del tren son abismantes, lo que ha ido generando un sentimiento de descontento entre Curtis y sus compañeros. El plan del protagonista consiste en rebelarse en contra de Wilford y avanzar hasta apoderarse del motor del tren, lo que les permitirá negociar mejores condiciones de vida.

Con una premisa como esta, surgen algunas preguntas lógicas acerca de la viabilidad de la situación descrita. ¿Cómo es posible que un tren haya durado tanto tiempo funcionando sin interrupciones y sin ayuda del exterior? ¿De dónde se saca la comida y los recursos para mantener a las personas con vida? La película explica algunas de estas dudas de forma bastante creativa, explicando por ejemplo que la punta del tren se encarga de atravesar los bloques de hielo que encuentra en su camino (de ahí su nombre “Snowpiercer”), tomando esa nieve y hielo y transformándolos en agua para sus pasajeros. También se muestra que en algunos vagones existen ecosistemas controlados que permiten el cultivo o la crianza de animales para que sirvan de alimento. Pero todas estas dudas logísticas no tienen demasiada importancia si uno considera que la figura del tren no busca ser creíble, sino que constituye una metáfora para tocar otros temas.

Así como el tren que aparece en la película de Wong Kar-wai 2046 (2004), una máquina cuyo viaje sin destino sirve como reflejo de la vida de su protagonista, el tren de Snowpiercer no debe verse simplemente como un medio de transporte literal. Recordemos que estamos ante una cinta de ciencia ficción, género que ha sido utilizado durante mucho tiempo para tratar temas sociales y políticos que subyacen a la trama. No es difícil encontrar el mensaje que busca entregar la cinta de Bong Joon-ho, donde la desigualdad que se muestra entre los pasajeros del tren es una clara alusión a la estructura socioeconómica que genera un sistema como el capitalismo. La elección de este tema es conveniente, ya que la desigualdad social ha sido el tema de protesta de variados movimientos a lo largo del mundo. Tanto así que cintas de ciencia ficción contemporáneas como The Hunger Games (2012) y Elysium (2013) también la han explorado.

Basada en la visión marxista de la economía, donde la sociedad está divida en clases sociales, ocupando la cúspide de esta estructura la burguesía y la base el proletariado, la película se encarga de mostrar la indignante desigualdad que existe entre los pasajeros de la cola del tren y aquellos que viven en los vagones posteriores. Este medio de transporte, por lo tanto, funciona como representación de una pirámide social, así que mientras más adelante se esté, habrá mejores condiciones de vida. ¿Y quién vive en la punta de este tren? Su creador, el Sr. Wilford.

La situación que existe en el tren es mantenida a través de la fuerza, sometiendo a las clases más bajas a severas penas en caso de la menor insubordinación. Pero no todo se reduce al uso de la fuerza. La mantención de esta estructura también se justifica ideológicamente, a través de analogías naturalistas. Las clases más privilegiadas defienden este rígido sistema comparándolo con un ecosistema, donde el mínimo cambio puede producir modificaciones gigantescas. Es por eso que debe mantenerse un cierto orden, para que la vida dentro del tren funcione.

Pero esta analogía no puede ser replicada a las relaciones humanas, ya que no estamos ante una cadena alimenticia ni ante depredadores y presas. Las consecuencias negativas de este sistema afectan directamente a las clases más desposeídas, las que van acumulando un descontento que va a explotar de alguna manera. Como las clases altas no van a renunciar voluntariamente a sus privilegios, y no existe la posibilidad de movilidad social, la única consecuencia de todo esto es que sean los explotados quienes decidan de una vez por todas tomar la justicia en sus manos.

Como señalé anteriormente, otras películas que han tratado el tema de la desigualdad social en los últimos años incluyen a The Hunger Games y Elysium. Pero a diferencia del intento fallido de Neil Blomkamp, donde las ideas subyacentes eran mucho más interesantes que la trama y los personajes, en Snowpiercer se logra un buen equilibrio entre todos estos elementos. De esta manera, el guion nos entrega una historia interesante, que no alcanza puntos muertos, no es demasiado predecible y posee la capacidad de asombrar a medida que avanza. Por su parte, los personajes están bien definidos y uno comprende sus motivaciones. Uno de los personajes más interesantes es el de Namgoong Minsu (Song Kang-ho), un experto en seguridad que acepta ayudar al protagonista no por sus ideales, sino que a cambio de una droga llamada kronal. Visualmente, la película es un espectáculo, logrando sorprender con cada una de sus escenografías.

Hay algunas situaciones y personajes que son bastante extravagantes, como el interpretado por Tilda Swinton, que parece una versión caricaturizada de la autoritaria Margaret Thatcher, los cuales podrían distraer a algunos espectadores. Pero es algo que caracteriza al director, y si uno es capaz de aceptar la lógica con la que funciona el tren donde está ambientada la película, entonces estos personajes no van a ser ningún problema.

Uno de los elementos más interesantes de la película dice relación con la idea de circularidad, específicamente de que los procesos históricos no se suceden de forma lineal, sino que forman parte de un ciclo interminable. La idea está representada también por el recorrido del tren que da nombre a la cinta, que no tiene principio ni fin. Esta concepción de que los procesos históricos se repiten a lo largo de la historia no es nueva, pero la novedad es que Snowpiercer plantea una visión bastante sombría de la misma. Así, uno puede notar el choque de dos elementos contrapuestos, el de la predestinación y el libre albedrío. ¿Cuál de los dos triunfará al final? Hay que ver la película para descubrirlo.

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4 pensamientos en “Snowpiercer (2013)

  1. Esta película me gustó mucho, porque habla de un tema antiguo pero con un enfoque muy fresco. El guión y los personajes son sólidos, la ambientación es genial y hay pequeños detalles que hacen pensar que fue una cinta hecha con bastante cuidado.

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