Noah (2014)

ImageEn el principio no había nada. Entonces dios creó el cielo, la tierra, la vegetación, los animales y el mundo en el que vivimos. Pero su creación no estaba completa, por lo que hizo al hombre a su imagen y semejanza y le dio una compañera, la mujer. Las cosas parecían ir bien en este nuevo mundo, pero la tentación y el pecado alcanzaron al hombre, y Adán y Eva fueron expulsados del paraíso. Sus descendientes se multiplicaron y poblaron la Tierra, creando civilizaciones con la ayuda de los gigantes de piedra. ¿Gigantes de piedra? ¿Ah?

La gente que vaya a ver la película Noah (Noé) descubrirá en los primeros cinco minutos que no se trata de una adaptación convencional de la biblia. Aunque es cuestionable que los hechos narrados en aquel libro puedan ser considerados “verídicos”, aún así se trata de algo que es defendido vehementemente por algunas personas, las que podrían encontrar que esta cinta cae en la categoría de herejía. Es tal la controversia generada por la película, que llegó a ser prohibida en países como Indonesia, Malasia y Pakistán. En nuestro país no creo que llegue al nivel de indignación que provocó The Last Temptation of Christ (1988), que tras su prohibición dio origen a un juicio ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pero probablemente los abuelos que vayan al cine esperando una cinta como The Ten Commandments (1956) van a salir muy confundidos.

Ahora, y si bien la aparición de estos gigantes de piedra llega a ser muy sorpresiva, no es del todo descabellada. Si uno lee el libro del Génesis, puede notar que en el capítulo 6 versículo 4 se hace referencia a unos “gigantes” que habitaban la Tierra, por lo que no está tan alejada del texto. Además, en la película se entrega una explicación bastante ingeniosa acerca de la naturaleza de estas criaturas, las que en realidad son ángeles caídos que fueron castigados por dios al intentar ayudar a los humanos. Así, el punto más conflictivo –e interesante- de la película no sería la presencia de estos personajes, sino que la forma en que es representado el protagonista, Noé.

En términos generales, la película sigue de forma fiel el relato que se encuentra en la biblia y que uno ya habrá escuchado más de alguna vez cuando niño. Adán y Eva tuvieron tres hijos, Caín, Abel y Set. Tras la muerte de Abel, los descendientes de Caín y Abel se multiplicaron y poblaron el planeta. Estos descendientes eran bastante diferentes entre sí, siendo los hijos de Caín personas violentas y egoístas, mientras que los de Set tenían una mayor conexión con la naturaleza y respetaban la vida. Noé (Russell Crowe) es uno de los descendientes de Set, y vive junto a su esposa Naama (Jennifer Connelly), y sus tres hijos, Sem (Douglas Booth), Cam (Logan Lerman) y Jafet (Leo McHugh Carroll).

Una noche, Noé tiene una visión de un cataclismo que eliminará la vida de la faz del planeta. Sin estar totalmente seguro acerca de su significado, el protagonista viaja junto a su familia al hogar de su abuelo Matusalén (Anthony Hopkins), y en el camino encuentran a una niña huérfana, Ila (Emma Watson), a quien adoptan. Matusalén ayuda a Noé a comprender el mensaje recibido de dios, quien ha decidido eliminar a las personas impuras y salvar solo a los justos, para lo cual Noé deberá construir un arca donde sobrevivirán los animales de la Tierra. Sin embargo, la tarea de Noé no solo atraerá la ayuda de los gigantes de piedra, sino también la amenaza de los hijos de Caín, liderados por Tubalcaín (Ray Winstone), que intentarán entrar a la fuerza al arca.

No se puede negar que estamos ante una película ambiciosa. La escala de los hechos narrados, y la decisión de presentar algunos elementos que se alejan del texto bíblico, son ya de por si aspectos que deben ser destacados. Se trata además del primer proyecto del director Darren Aronofsky que cuenta con un presupuesto tan abultado. La carrera de este cineasta había estado marcada por trabajos de corte independiente, como Requiem for a Dream (2000), The Wrestler (2008) o Black Swan (2010). Uno puede notar la mano de las compañías que produjeron la película, con ciertos elementos que buscan hacer de la cinta una obra que atraiga a un mayor número de espectadores (como algunas escenas de batallas, o la decisión de mostrar a Noé casi como un héroe de acción), pero esto no impide que Aronofsky pueda plasmar su visión a esta película.

A lo largo de la cinta uno puede ver una pelea entre director y productores por crear la obra que cada uno quiere hacer. Con el director optando por una visión más centrada en los personajes y sus problemas, mientras que las compañías persiguen un tono épico y masivo. Esto nos entrega un resultado irregular, con elementos muy buenos y otros que dan vergüenza ajena. Los problemas de Noah van desde ciertos elementos de la trama que no terminan de convencer hasta actuaciones que desentonan demasiado.

Los efectos especiales, por ejemplo, varían bastante. Hay algunos efectos digitales que se ven muy artificiales, mientras que otros nos entregan momentos visuales increíbles. Los mejores momentos son los mostrados en las revelaciones de Noé, donde se puede notar la mano de Aronofsky en el montaje rápido (similar al usado en Requiem for a Dream, cuando los personajes se drogaban) y en la atmósfera que hace recordar a algún video musical noventero. El diseño de los gigantes de piedra es interesante, y el uso de stop motion en algunas escenas les entrega un movimiento bastante particular.

También hay un anacronismo en la historia que mezcla armaduras de metal, civilizaciones de carácter industrial, y vestimentas que lucen sofisticadas para la época en la que supuestamente está ambientada la película, lo que puede llegar a ser algo desconcentrante.

En relación a las actuaciones, Emma Watson es el punto más bajo. Su trabajo en Noah demuestra que su rango de emociones es muy limitado, ya que en escenas que involucran llanto y discusiones se puede ver una sobreactuación que produce incomodidad y risas involuntarias. Jennifer Connely, quien había trabajado con el director en Requiem for a Dream, también cae en la sobreactuación en algunos momentos de la película. La escena más notoria es una donde discute con el protagonista, y uno se pregunta si la toma escogida fue efectivamente la mejor que lograron al filmar, o sí el resto de las tomas se borraron accidentalmente. Los hombres tampoco se quedan atrás, aunque sus problemas van más por la falta de actuación que por la exageración. Douglas Booth, por ejemplo, es solo una cara bonita, y no aporta nada a la película.

Lo mejor de la película viene dado por su tono sombrío. Hay algunos momentos bastante violentos, donde se muestra muerte y perversión, todo con el objetivo de mostrar la decadencia que ha alcanzado la humanidad y por qué dios habría adoptado una decisión tan severa. Pero el punto más fuerte de Noah es todo lo relacionado con los conflictos que surgen al momento de cumplir el plan divino. Una vez que se produce el diluvio, por ejemplo, se muestra una escena donde Noé y su familia están sentados dentro del arca, con una iluminación tenue, mientras escuchan en silencio los gritos de las personas que están afuera rogando por ser salvados. Es un momento de gran poder, que llega a ser tétrico por la frialdad con la que el protagonista se niega a salvar al resto de las personas.

El gran descubrimiento de Noé viene al darse cuenta que él y su familia no están siendo salvados por ser mejores que los descendientes de Caín, sino simplemente porque cumplirán con la tarea entregada. Una vez que hayan salvado a los animales, no habrá más seres humanos, ya que todos sus hijos son varones e Ila es infértil. Esta revelación tan macabra le da mayor sustancia a la película, evitando que caiga en la misma categoría que esas adaptaciones planas como Son of God (2014). Recordemos que estamos ante el dios del antiguo testamento, el mismo que mandó a Abraham a sacrificar a Isaac a una montaña, el mismo que mató a los primogénitos en Egipto. Con esto, la frase “dios actúa de maneras misteriosas” adquiere mayor significado, aunque no necesariamente a favor de la humanidad.

La cinta se arriesga en plantear el conflicto entre el libre albedrío y la voluntad divina. Entre actuar según nuestras propias decisiones y hacerlo siguiendo las órdenes de un ser superior. Esto se hace con dos personajes que adoptan una y otra visión de forma absoluta: Tubalcaín y Noé. El primero actúa como quiere, sin barreras, ya que es libre de hacerlo, mientras que el segundo no posee voluntad propia y se limita a hacer lo que dios le ordena. El mensaje que finalmente entrega la película es que se debe adoptar un punto intermedio, lo que hace que el conflicto termine siendo más interesante que la solución, pero pese a su obviedad es un mensaje válido.

También hay un mensaje de tipo ambientalista, donde se llama a las personas a cuidar el planeta y no destruir los recursos, pero no tiene la fuerza que pretende. Al mostrar a Noé y a su familia como hippies veganos, el mensaje se acerca más al sermoneo de alguien que cree tener una mayor altura moral, lo que evita que sea bien recibido. Es como si estuvieran diciendo “soy mejor que tú, deberías imitarme”.

Con todas sus irregularidades, creo que Noah es una película rescatable. Su ambición y los riesgos que adopta, así como los problemas que plantea en torno a la fe evitan que sea una cinta fallida. Coja, sí, pero no fallida.

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Un pensamiento en “Noah (2014)

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