The Counselor (2013)

ImageAl ver The Counselor (El abogado del crimen), nunca llegamos a conocer el nombre del protagonista (interpretado por Michael Fassbender). Cuando otros personajes se refieren a él, lo hacen utilizando la profesión que aparece en el título de la película. Pero esta cinta no se trata acerca de su labor como abogado. De hecho solo hay una escena donde vemos al protagonista asumiendo este rol, cuando va a visitar a una clienta a la cárcel. La película nos muestra lo que le ocurre al personaje cuando traspasa una barrera muy importante de la profesión: no involucrarse directamente en los delitos de los clientes.

Tentado por su amigo Reiner (Javier Bardem), un millonario que disfruta ostentando su riqueza y mal gusto, el abogado decide formar parte de un negocio de tráfico de drogas, consistente en transportar varios kilos de cocaína desde México en un camión convenientemente camuflado. El protagonista va a contraer matrimonio con la mujer de sus sueños, Laura (Penélope Cruz), por lo que acepta el riesgo de este negocio para poder alcanzar una mejor situación económica. El tercer involucrado en el negocio es Westray (Brad Pitt), quien posee los contactos necesarios para llevarlo a cabo. Sin embargo, la operación se desmorona y el abogado se convierte en el principal sospechoso. Esto lo expondrá a las fatales consecuencias del mundo al que acaba de adentrarse, incluida la amenaza de los carteles de droga mexicanos.

Partamos diciendo que The Counselor no es una historia moralista. Los problemas que sufre el protagonista a lo largo del metraje no son producto del mero hecho de involucrarse en el tráfico de drogas, ni existe al final un desenlace que sirva como moraleja sobre lo bueno y lo malo. Estamos ante una película escrita por Cormac McCarthy, el mismo novelista cuyas obras inspiraron cintas como No Country for Old Men (2007) y The Road (2009). Por lo tanto, es una historia oscura y violenta, donde el bien no siempre triunfa. El error del abogado no consistió en involucrarse en este negocio tan turbio, sino que en haberlo hecho sin tener las herramientas ni la experiencia necesarias. En este sentido el mensaje de la película es bastante pesimista.

Aunque podemos inferir por su amistad con Reiner que el protagonista no es una persona intachable, de todas maneras es una persona que posee un cierto código moral y que busca cuidar las apariencias. Como los impecables ternos que ocupa, el abogado busca proyectar una imagen pulcra, sin manchas. Pero esto no le servirá demasiado, ya que en el mundo donde está ambientada la película su (apariencia de) moralidad no lo salvará del sufrimiento. De hecho, es precisamente su estilo de vida relativamente respetable el que termina perjudicándolo. Sin los contactos de Westray ni Reiner, el protagonista se ve más expuesto a las consecuencias indeseadas del negocio.

Otro de los elementos presentes en la película es la forma en que son vistas las mujeres. Los personajes femeninos en The Counselor son presentados como objetos de deseo, con especial énfasis en la palabra “objeto”. Así como la lujosa casa de Reiner, o el diamante que el abogado compra como anillo de compromiso, sus respectivas parejas son una adquisición más. La primera escena que vemos del protagonista y su pareja los muestra entre las sábanas de una cama, en un momento cargado de sexualidad pero carente de sentimientos. Si bien es un personaje que tiene varias escenas a lo largo de la película, nunca conocemos realmente a Laura. Sabemos que el abogado quiere casarse con ella, pero no sabemos exactamente si la ama, o las razones que lo llevan a contraer matrimonio además de lo sexual.

Esta forma de ver a las mujeres, solo como objetos, también se encuentra en un hecho que recorre de forma subterránea a la historia. Al estar ambientada en la frontera entre Estados Unidos y México, en algunas escenas se hace referencia a los masivos asesinatos de mujeres que ocurren en Juárez. Esta mención hace recordar a la novela 2666 de Roberto Bolaño, donde estos asesinatos son mostrados como algo cuyas causas escapan del simple narcotráfico. Las muertes forman parte de esta visión que se tiene de las mujeres como algo desechable, que se cometen con el fin de satisfacer un macabro deseo de entretenimiento. Esta idea es replicada en The Counselor, donde el personaje de Westray explica que los asesinatos son realizados por encargo de millonarios que entre tantos lujos debieron recurrir a otras formas de diversión.

La gran diferencia entre ambas obras es que mientras en la novela de Bolaño esta maldad que surca los poblados del norte de México posee una naturaleza misteriosa, en The Counselor su razón de ser es el dinero. La codicia es uno de los grandes motores de la película, sirviendo como motivación para las acciones de los personajes. Esto, si bien es una idea sombría (que el dinero pueda llevar a las personas a cometer atrocidades), no produce tanto miedo como la idea de una maldad irracional, que no obedece a principios. Como se demostró con Anton Chigurh, el ya mítico asesino de No Country for Old Men (y coincidentemente interpretado por Bardem, que también actúa en esta cinta), uno tiene la posibilidad de negociar cuando la motivación de un personaje es el dinero, pero no sucede lo mismo cuando uno está frente a la inexorable fuerza de la maldad pura.

Caso aparte es el de Malkina (Cameron Diaz), inmigrante de Barbados y pareja de Reiner. Con una apariencia extravagante, que incluye unas manchas de leopardo tatuadas en la espalda e incluso un diente de oro, el personaje se nos presenta como una mujer superficial e impredecible. A través de ciertas escenas de diálogo descubrimos que posee un pasado tétrico, que la han transformado en una persona muy calculadora. Sin escrúpulos que la detengan, la mujer se ve a sí misma como una depredadora, que hará lo que sea para obtener a su presa. La mujer incluso posee dos leopardos de mascota, a los cuales adorna con lujosos collares.

Al igual que Laura, Malkina es vista por su pareja como un accesorio que debe ser mantenido a través de lujos y sexo. El negocio del abogado y Reiner es realizado al margen de sus novias, tanto por considerarlas poco aptas para entenderlo como por una desconfianza hacia ellas. La diferencia es que Malkina no se conforma con esto, y se rebela contra esta imagen que se tiene de la mujer de una manera brutal. Pese a una cierta exageración en la actuación de Cameron Diaz, que la acerca a un rol de villana de telenovela, el personaje de Malkina es sin lugar a dudas uno de los más interesantes de la película.

Pero este interés que despierta no es suficiente para transformar a The Counselor en un gran trabajo. Uno al verla nota la mano experimentada de su director Ridley Scott, así como la muy buena fotografía de Dariusz Wolski, pero el resultado final presenta una frialdad que nos impide apreciarla más allá de lo intelectual. Entendemos qué es lo que quieren los personajes, y sus personalidades, pero no poseen esa chispa que los haga reales. A pesar de todas las escenas de diálogo que hay en la cinta, no llegamos a conocer a estos personajes ni nos interesa demasiado lo que les ocurre. La película tampoco posee un ritmo definido, sin poder mantener la tensión que una historia como esta necesita.

Los diálogos de McCarthy, si bien vistosos, poseen una artificialidad novelística que no los hace adecuados para una película. Esto se nota especialmente en los de Reiner, que debido al marcado acento español de Javier Bardem y a las largas frases que debe decir, suenan poco espontáneos. Además, el guion no deja que las ideas tratadas en estas escenas resuenen en el espectador. Las reflexiones que realizan algunos personajes llegan a ser tan pretenciosas que los conceptos entregados pierden su fuerza entre medio de las palabras rebuscadas.

Se nota que The Counselor es una película que tiene potencial como objeto de estudio. Los temas que trata son lo suficientemente interesantes para escribir un paper sobre los elementos morales, de género o culturales que vemos a lo largo de las escenas, pero no cumple con el requisito de ser una obra armoniosa, que pueda ser disfrutada a la primera. No creo que sea una mala película, pero considerando el director, el guionista y el tremendo elenco que tenía, el resultado final parece ser una oportunidad desaprovechada.

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