The Amazing Spider-Man 2 (2014)

ImageUno puede criticar las películas de Spider-Man que dirigió Sam Raimi, sobre todo la tercera, pero nadie puede negar que se convirtieron en referentes culturales y en verdaderos hitos del cine de superhéroes. Es por eso que provocó tanta confusión la noticia de que la franquicia cinematográfica sería reiniciada a solo cinco años del estreno de la última película. ¿Era realmente necesario o era una simple medida de Sony Pictures para retener los derechos de autor del héroe arácnido?

El director que asumió esta difícil tarea fue Marc Webb, conocido principalmente por haber hecho (500) Days of Summer (2009). La gente involucrada en el proyecto comprendió que lo mejor que podían hacer era tomar esta historia y darle una nueva visión, para distinguirla de la trilogía de Raimi. Es por eso que el núcleo de este reinicio fue el personaje de Peter Parker (Andrew Garfield) y su relación con Gwen Stacy (Emma Stone). Si bien el personaje de Stacy no es tan conocido para los espectadores promedios como Mary Jane Watson, Stone fue capaz de convertirla en un personaje memorable y las interacciones que tiene con el protagonista son creíbles. La química que existe entre Garfield y Stone se debe en gran medida a que los actores son novios en la vida real, lo que le daba a las miradas cómplices y al nerviosismo del primer acercamiento mayor vida que la que nunca tuvieron Tobey Maguire y Kirsten Dunst en la trilogía original.

De hecho, la atención que demostró The Amazing Spider-Man (2012) en la relación de estos personajes es tan buena que la película parece casi como una comedia romántica que por casualidad tiene personajes con superpoderes. Algo parecido a lo que ocurre con The Dark Knight (2008) y su enfoque de película policial o Captain America: The Winter Soldier (2014) y su tono techno-thriller. Esto provocó que el reinicio de Spider-Man pudiera sostenerse por sí mismo, pero no evitó las comparaciones con la versión de Raimi. La historia de este superhéroe está tan llena de personajes y elementos icónicos que resulta casi imposible hacer una nueva película de Spider-Man sin mostrarlos. La muerte del tío Ben, la picadura de la araña, el descubrimiento de los poderes, los problemas que tiene para mantener su identidad secreta, etc. Por todo esto, y si bien se escogió un enfoque nuevo en el reinicio, de todas maneras el cambio no fue tan grande como el que existió entre las Batman de Tim Burton y Christopher Nolan, donde las diferencias son más notorias.

Con esta segunda parte, The Amazing Spider-Man 2 (El sorprendente hombre araña 2: La amenaza de Electro), vemos a Peter y a Gwen una vez graduados del colegio. El protagonista aún está atormentado por la muerte del padre de su novia y por el peligro al que podría exponerla debido a su lucha contra el crimen. Como en la anterior película, los acontecimientos narrados giran en torno a la poderosa empresa tecnológica Oscorp, cuyo fundador acaba de fallecer siendo reemplazado por su hijo Harry Osborn (Dane DeHaan), antiguo amigo de Peter. En la empresa trabaja un ingeniero eléctrico llamado Max Dillon (Jamie Foxx), un hombre solitario que pasa desapercibido pese a sus importantes contribuciones. Dillon sufre un accidente en el trabajo que aparentemente le quita la vida, pero en realidad lo transforma en un ser capaz de controlar la electricidad. Embriagado con este nuevo poder, Dillon se bautiza a sí mismo como Electro y amenaza con destruir la ciudad de Nueva York.

Pero si bien Electro aparece en el título de la película y tiene un gran protagonismo en los afiches y tráilers, no es lo único que ocurre en The Amazing Spider-Man 2. De hecho, ni siquiera es el único villano. Uno de los grandes defectos de la cinta es que está sobrecargada de villanos, los cuales están desarrollados de forma muy desigual. Si se hubiesen centrado solo en uno el resultado podría haber sido mucho mejor, aprovechando el tiempo para presentarlo y mostrarnos de mejor manera sus motivaciones. Spider-Man posee la misma ventaja que Batman, al contar con una galería de villanos conocidos por el público e interesantes de explorar, teniendo varios de ellos un elemento trágico que los aleja del simple villano que es malo porque sí. Pero parece que la mano de los productores pudo más que la de los guionistas, optando por el principio de “más es mejor”.

La cinta logra mostrarnos un breve vistazo a la vida de Max Dillon, quien es presentado como una persona inteligente pero cuyo trabajo no es debidamente reconocido. Dillon pasa casi desapercibido entre la multitud, lo que es especialmente notorio en una ciudad tan poblada como Nueva York, y sueña con que algún día alguien se fije en él. El personaje admira de forma obsesiva a Spider-Man, por lo que el hecho de haber sido salvado por el superhéroe al comienzo de la película aviva este fanatismo. Con Dillon se vuelve a seguir la idea del origen accidental de los villanos, como ocurrió con Curt Connors en la cinta anterior, lo que lleva a Electro a ser un personaje más trágico que malvado. Cuando adquiere esta nueva forma, vemos a Dillon confundido y buscando ayuda, y es finalmente un malentendido lo que termina convirtiéndolo en un villano. Son las ansias de poder y el deseo de ser notado lo que lo llevan a convertirse en un peligro para la ciudad, no solo el hecho de ser diferente.

Jamie Foxx hace un buen trabajo interpretando a Dillon, aunque el personaje termina rozando la caricatura en algunos momentos. Esta simplificación del personaje no es tanto una decisión artística, sino que una obligación debido al gran número de cosas que ocurren en la película. Con todas las demás tramas secundarias no se le puede otorgar tanta atención a este personaje, haciendo que algunas de sus decisiones no sean tan claras y terminen obedeciendo más a una necesidad de la película que a la voluntad de Dillon.

Y no solo este personaje es afectado por la decisión de agregar más cosas a la película, sino también el resto de los villanos, especialmente Harry Osborn. Interpretado por el talentoso Dane DeHaan, que es mucho mejor en el rol que James Franco, Osborn es otro personaje presentado a la rápida y sin demasiado desarrollo. Dado que los acontecimientos narrados en estas dos películas tienen relación con la empresa Oscorp, Harry Osborn podría haber sido perfectamente el único villano de la película, ya que tanto el actor como el personaje tienen el potencial para ello. En cambio, acá es presentado de forma abrupta (es un antiguo amigo de Peter Parker con el que no se ven hace varios años), y su principal conflicto (una enfermedad que heredó de su padre, con el que no se llevaba nada de bien) no es mostrado el tiempo suficiente para que nos llegue a importar.

El grupo de villanos es completado con un inescrupuloso ejecutivo que busca adquirir el control de Oscorp; un científico llamado Dr. Kafka (Marton Csokas) que parece sacado de un dibujo animado; y un prescindible Paul Giamatti como el criminal Aleksei Sytsevich. Es cierto que hay elementos caricaturescos en la película, como la apariencia de Max Dillon, pero lo de Sytsevich es demasiado exagerado. Mientras Jamie Foxx y Dane DeHaan le intentan otorgar algo de profundidad a sus personajes, Giamatti escupe sus líneas con un forzado acento y una sobreactuación que da vergüenza ajena. Este personaje podría haber sido perfectamente eliminado de la película, sobre todo porque termina dañando un final que podría haber ocurrido antes en el metraje.

Pero The Amazing Spider-Man 2 no solo está sobrecargada de villanos, también nos muestran otras cosas. La película comienza mostrando lo que le ocurrió a los padres de Peter una vez que lo dejaron en casa de sus tíos, revelando que el padre corría un grave peligro debido a algo relacionado con su trabajo, y decidió asegurar la seguridad de su hijo aunque esto significase que crecería como un huérfano. Aunque esta trama secundaria de la película permite que conozcamos mejor a los padres de Peter, que es un elemento que no fue explorado en la trilogía anterior, no resulta del todo útil.

Además, la inclusión de esta historia vuelve a la trama demasiado dependiente de la predestinación. El padre de Peter Parker trabajaba en Oscorp como un científico que experimentaba con arañas, y justo la persona que fue mordida por una de estas arañas años después es su hijo; tal coincidencia es difícil de creer. Esta afición por el destino, y que lo que ocurre en el universo no obedece al libre albedrío ni al azar, no termina ahí, y es utilizado también en uno de los momentos más importantes de la película. Aunque es algo que ocurre en los cómics y es conocido por cualquier personaje que esté interesada en el superhéroe, prefiero no decir de qué se trata, por si acaso. Pero baste decir que el momento es pronosticado de forma poco sutil en un discurso que se da al comienzo de la película.

Lo que mantiene a esta cinta en pie es lo que hizo que la anterior fuese buena: las relaciones de los personajes. La relación entre Peter Parker y Gwen Stacy es tan creíble como en la película anterior, con una gran química entre Garfield y Stone. El tiempo que le dedican a estos personajes hace que lo que les ocurre nos termine afectando y que los momentos emotivos tengan efectivamente una carga emocional. Otro personaje que vuelve a destacar es el de la tía May, gracias al gran trabajo de Sally Field. El encuentro entre el protagonista y su amigo Harry Osborn, al que no ha visto en años, también resulta natural, pero la película no desarrolla demasiado esta amistad debido a todo lo que ocurre alrededor de los personajes.

Mientras veía la película en el cine, hubo un problema con el lente del proyector y parte de la película se vio algo borrosa. Aunque fue algo casual, no deja de llamar la atención su simbolismo. La película sufre un problema similar de desenfoque, al no escoger un tono ni una trama predominante, saltando de un acontecimiento a otro y terminando en algo desarticulado, falto de rumbo. No es una mala película, pero esa ambición de introducir más y más cosas termina pasándole la cuenta. Es por eso que me gusta más Spider-Man 2 (2004) de Sam Raimi, una película que tiene ciertos momentos infantiles y diálogos forzados, pero que posee un estilo coherente a lo largo del metraje y una trama que fluye de forma natural, sin resultar tediosa. Para lo que buscaba ser, esa cinta es un gran acierto, mientras que con esta película no estoy seguro de lo que se perseguía.

Lo que viene para esta nueva franquicia de Spider-Man se ve muy complicado. No solo tienen planeado introducir aún más villanos a la historia (los Sinister Six), sino que además se perdió el gran núcleo de estas películas, lo que las hacía humanas. Habrá que esperar para ver cómo lidian con esta nueva situación en la siguiente película.

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2 pensamientos en “The Amazing Spider-Man 2 (2014)

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