The Sacrament (2013)

ImageSi, el cine de terror estadounidense deja mucho que desear hoy en día, con fórmulas que se repiten hasta el cansancio y películas carentes de inspiración. Pero no todo está perdido, ya que durante los últimos años ha ido surgiendo una generación de cineastas independientes que con un gran conocimiento acerca del género y sus reglas, ha creado cintas que destacan dentro de este panorama. Uno de ellos es Ti West, cuyos trabajos se encuentran dentro de lo mejor que ha surgido de esta generación, gracias a una tensión que va creciendo con el paso de los minutos hasta ser insoportable, momento en el que descarga toda la artillería contra el espectador.

En su nueva película, The Sacrament, West nos transporta a una indeterminada zona rural, aparentemente en un país caribeño, donde se encuentra una comunidad denominada parroquia del Edén. Los protagonistas de la historia son Jake (Joe Swanberg) y Sam (AJ Bowen), dos documentalistas. Los personajes supieron de este lugar gracias a un fotógrafo llamado Patrick (Kentucker Audley), cuya hermana, Caroline (Amy Seimetz), se unió a esta comunidad hace algunos meses. Intrigados por el secretismo que rodea al lugar, los personajes viajan a la parroquia para poder registrar la forma en que viven estas personas e intentar convencer a Caroline de que regrese a Nueva York.

Al llegar, los documentalistas descubren que la comunidad vive en un ambiente libre de tecnología moderna, en una conexión con la tierra y con una ferviente espiritualidad. Las personas son lideradas por Charles Anderson Reed (Gene Jones), apodado “Padre” por sus feligreses, un carismático líder religioso que ve este lugar como una manera de escapar de los vicios de la sociedad moderna, como el materialismo y el egoísmo. Sin embargo, los documentalistas no tardan en darse cuenta que las cosas no están del todo bien en la comunidad, debido a una importante presencia de hombres armados y el miedo de algunos feligreses que no quieren seguir viviendo en aquel lugar.

Las personas que conozcan la historia de líderes religiosos como Marshall Applewhite, y especialmente Jim Jones, fundador del denominado Templo del Pueblo, ya deben saber hacia dónde se dirige la trama de la película. Incluso aquellos que no hayan oído hablar de estos casos pueden tener una idea más o menos acertada simplemente viendo el tráiler de la cinta. Pese a los testimonios de sus habitantes, la parroquia del Edén tiene algo turbio y a medida que la película avanza nos vamos dando cuenta de qué se trata. Como sabemos que algo malo ocurrirá, la tensión que se produce en The Sacrament radica en si los protagonistas podrán sobrevivir y cuál será la escala del daño producido. El problema es que la respuesta a estas preguntas no son muy difíciles de descifrar, por lo que el miedo generado es menor al de otras películas de West como The House of the Devil (2009) o The Innkeepers (2011).

El gran mérito de la película no proviene de la forma en que el director maneja la tensión, sino que de la actuación de Gene Jones (que buena coincidencia de nombre), quien interpreta al líder de la comunidad religiosa. Jones, un actor relativamente desconocido cuya carrera se ha limitado a papeles secundarios, demuestra su gran talento en este rol más protagónico. Su actuación está cargada del carisma y magnetismo que requiere un personaje como el de Padre, que sabe muy bien cómo utilizar las palabras para cambiar la situación a su favor. La primera vez que vemos al personaje es en una escena donde los documentalistas le hacen una entrevista. El hecho de que la entrevista se realice frente a la totalidad de los feligreses le entrega un mayor poder a Padre, quien responde las preguntas llevando el tema de la conversación hacia donde él desea.

Sus seguidores son en gran parte personas que estaban desesperanzadas, y que descubrieron en sus enseñanzas un consuelo a su sufrimiento. De hecho, Caroline era una drogadicta, y cuando Patrick ve lo contenta que está viviendo en aquel lugar, reconoce que es preferible que viva allí, aislada de la civilización, a en una ciudad donde pueda volver a su adicción. Padre se aprovecha de las carencias de sus feligreses para seducirlos y prácticamente lavarles el cerebro. El mensaje de la película es muy obvio, al condenar el fanatismo religioso y la falta de escrúpulos de la gente que juega con las esperanzas de las personas.

El resto de las actuaciones son buenas, con un elenco que incluye al amigo de West y también cineasta Joe Swanberg, y a la actriz Amy Seimetz, que el año pasado actuó en Upstream Color (2013). Pero más allá de las buenas actuaciones, algo que termina afectando a la película es la forma en que están escritos los personajes. Una de las virtudes del trabajo de Ti West es que uno puede extraer los elementos terroríficos de sus películas y sus personajes seguirían siendo interesantes. La pareja protagonista de The Innkeepers, por ejemplo, podría perfectamente llenar una película de 90 minutos a través de sus interacciones y diálogos. Lamentablemente, esto no se logra con The Sacrament, donde los personajes no son tan llamativos, salvo Padre.

Otra decisión que no termina de convencer es el utilizar la técnica del found footage para filmar la película. Si bien el hecho de que los protagonistas sean documentalistas les entrega una excusa para seguir grabando pese a lo compleja de la situación, permitiendo además que las tomas sean mucho más profesionales y cuidadas que en la gran mayoría de exponentes del subgénero, uno nota una cierta inconsistencia en la forma en que se presenta el resultado final. El montaje es demasiado parecido al de una película convencional, lo que termina siendo sospechoso, y hay ciertos planos en los que uno se pregunta cómo los lograron, considerando el muy limitado número de cámaras que se supone están grabando lo que sucede.

The Sacrament no es una película mala, de hecho es bastante competente. Pero tomando en cuenta que su director es Ti West, no basta solo con eso. Uno es más exigente con los buenos directores ya que sabe que pueden hacer un mejor trabajo. Utilizando una base similar, sobre un grupo de documentalistas que van a visitar una secta religiosa, el cineasta Gareth Evans logró un resultado mucho más efectivo y retorcido con su segmento de V/H/S 2 (2013).

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