X-Men: Days of Future Past (2014)

ImageEl actual panorama de Hollywood no sería posible sin el estreno de la película X-Men (2000), hace ya casi 15 años atrás. El éxito económico de aquel proyecto permitió que los estudios se interesaran en los superhéroes, dejando de ser eventos aislados como Superman (1978) o Batman (1989), y estrenándose varias cintas cada año. Con un grupo de películas que incluyen secuelas, precuelas y spin-off, la franquicia de los X-Men tiene ya siete títulos, los cuales van desde los correctos o simplemente buenos (X-Men, X-Men: First Class, The Wolverine) hasta los derechamente malos (X-Men Origins: Wolverine, X-Men: The Last Stand). De todas las películas que ha estrenado esta saga, no ha habido ninguna que me haya entusiasmado tanto como X-Men: Days of Future Past (X-Men: Días del futuro pasado).

Basada en la serie homónima escrita por Chris Claremont y John Byrne a comienzos de la década de los 80, la historia parte en un futuro no muy lejano, en el año 2023. Nuestro planeta se encuentra en constante guerra, con el bando de los humanos por un lado y el de los mutantes por el otro. Los mutantes han sido perseguidos de forma brutal, y aquellos que no logran ser capturados son asesinados por unos robots llamados Centinelas. Estos robots poseen la capacidad de captar el poder del mutante al que se están enfrentando y adaptarse de tal manera que sus ataques no los afecten. Así, lo único que pueden hacer los mutantes que aún están libres es limitarse a escapar.

El decisivo avance tecnológico que hizo de los Centinelas unas máquinas casi indestructibles provino de los estudios genéticos que un grupo de científicos hizo sobre la mutante Mystique (Jennifer Lawrence), luego de ser atrapada en 1973. La mutante fue capturada tras asesinar a Bolivar Trask (Peter Dinklage), el creador de los Centinelas. Como este hecho fue el punto de inflexión que condenó a todos los mutantes del futuro, el Profesor X (Patrick Stewart) y Magneto (Ian McKellen) deciden usar los poderes de Kitty Pryde (Ellen Page) para enviar a alguien al pasado y evitar que Mystique mate a Trask y sea capturada. El único mutante capaz de aguantar este viaje es Wolverine (Hugh Jackman), quien tiene la misión de convencer a las versiones jóvenes del Profesor X y Magneto (James McAvoy y Michael Fassbender, respectivamente), de ayudarlo a cumplir su tarea.

No hace falta decir que los viajes temporales son complejos de incluir en una trama. Sus reglas y paradojas pueden crear demasiada confusión en el espectador, quien puede terminar desconcentrándose de lo que realmente importa. Es por eso que la tarea más importante en este tipo de historias consiste en explicar de forma clara cómo funciona este elemento y cuáles son sus límites. Afortunadamente en X-Men: Days of Future Past este desafío se cumple de forma satisfactoria, y ya en los primeros 10 minutos de la película sabemos cómo funciona el viaje temporal que realizará Wolverine.

Básicamente, la mente del personaje es transportada a su cuerpo más joven, al año 1973. Mientras él está en esa época, su cuerpo del futuro permanece en el año 2023, pero inmóvil, dado que su conciencia está en el pasado. Además, se explica que tanto pasado como presente (el presente de la película) están interconectados en tiempo real, por lo que todo lo que sienta Wolverine en 1973 se replicará inmediatamente en el año 2023. Esta decisión es acertada, ya que permite que tanto las secuencias ambientadas en el pasado como en el futuro tengan una carrera contra el reloj, aumentando así la tensión. En 1973, Wolverine debe hacer todo lo posible para que Mystique no asesine a Trask ni sea capturada, mientras que en 2023, los personajes que están cuidando a Wolverine deben hacer todo lo posible para que él no sufra ninguna interrupción externa. Como su cuerpo no puede ser transportado de un lugar a otro, la película aprovecha de introducir la amenaza de los Centinelas, que pueden llegar en cualquier momento y atacar a los personajes.

Otro acierto de la película es que deja bien en claro la manera en que las consecuencias de lo que ocurre en 1973 se replican en el futuro. Como pasado y futuro están conectados, podemos ver de inmediato si Wolverine ha cumplido o no su misión. En Back to the Future (1985), por ejemplo, Marty McFly usaba una fotografía para saber si su misión (hacer que sus padres se enamoren) era exitosa o no. En esta cinta Wolverine no tiene una fotografía como Marty McFly, pero la cinta se asegura de mostrarnos a los espectadores lo que está ocurriendo en el año 2023 para saber cómo va la misión del personaje.

En términos de ciencia ficción, X-Men: Days of Future Past también plantea algunas preguntas interesantes, como la inmutabilidad del pasado. En un punto de la película, se levanta la duda acerca de si los esfuerzos de Wolverine valen la pena. ¿Qué pasa si al evitar un acontecimiento no está eliminándolo por completo, sino que simplemente postergándolo? El mutante puede hacer algunas olas dentro del río que es el tiempo, pero no hay certeza de que llegue a cambiar realmente su curso. Esta idea determinista le entrega a la historia un tono pesimista que va acorde a los demás sucesos de la película. Es, sin duda, una de las cintas de X-Men más serias de la saga.

El tono serio no significa que la película esté exenta de todo humor. A lo largo de la película hay momentos genuinamente cómicos, pero están cuidadosamente escogidos. La única secuencia que cambia en cuanto a tono es la protagonizada por Quicksilver (Evan Peters), que es uno de los personajes que me generaban más dudas antes de ver la película. Su inclusión parecía una respuesta infantil de Fox contra Marvel Studios, que en Avengers: Age of Ultron (2015) también va a utilizar al personaje, dado que sus derechos de autor están compartidos por ambas empresas. La participación de Quicksilver está limitada a una sola secuencia dentro de la película, pero está bien hecha, y sirve como un respiro entre el tono trágico del resto de la cinta. Además, el guion se preocupa de que su participación tenga algo de utilidad en la trama, evitando que sea un simple relleno.

Los desafíos con los que debía lidiar la película no eran sencillos. Al utilizar a los personajes de las dos líneas temporales de la franquicia, se corría el riesgo de enredar demasiado la historia y de enfrentarse a lagunas lógicas que terminaran arruinando la trama. Al trabajar con una saga que contaba con seis películas, las inconsistencias entre una y otra eran un punto a considerar. Y si bien el resultado no es del todo perfecto, el guionista Simon Kinberg y el director Bryan Singer lograron una película bastante meritoria, al arreglar la mayoría de los problemas que surgieron a lo largo de la saga.

El principal problema que quedó sin resolver dice relación con el hecho de que Charles Xavier esté vivo en el año 2023. En X-Men: The Last Stand (2006) el personaje murió a manos de Jean Grey, pero en una escena post-créditos de la misma cinta se explica que su mente sobrevivió en otro cuerpo. ¿Cómo entonces se pasó de esa situación a recuperar su cuerpo original? No es como si esta película ignorara completamente lo que ocurrió en la tercera parte de la saga, ya que incluso hay un flashback de Wolverine matando a Jean. Es cierto que en los cómics los personajes mueren y reviven todo el tiempo, pero al ser uno de los protagonistas de la saga, Xavier se merecía al menos una escena que explicara cómo recuperó su cuerpo. O por último un cortometraje. Algo.

Esta pregunta es uno de los principales problemas que tengo con la película, ya que otras dudas (como el adamantium en el esqueleto de Wolverine, la razón por la cual Kitty tiene un poder para viajar a través del tiempo, o la forma en que Magneto recuperó sus poderes) se pueden deducir de una u otra forma.

Aunque estas lagunas lógicas pueden incomodar a algunas personas, las fortalezas de X-Men: Days of Future Past son mucho mayores, así que llegan incluso a perdonarse. Además de tratar sobre viajes temporales, que por sí solos son lo suficientemente interesantes para hacer una película, la cinta se toma el tiempo necesario para desarrollar a sus personajes y entregarles motivaciones claras. Incluso los villanos poseen ciertos motivos para hacer lo que hacen; no son simplemente malos. Esto es importante, ya que si bien uno puede no compartir sus razones, al menos las puede identificar y saber por qué hacen lo que hacen.

Mystique, Magneto y Xavier son personajes complejos, que tienen dudas y remordimientos. Muchas veces los límites entre “héroes” y “villanos” quedan borrosos cuando los analizamos. La historia de viajes temporales, futuros distópicos y guerras nos importan porque los personajes nos importan. No son caricaturas unidimensionales, sino que personas con dilemas. La profundidad de los personajes se logra también gracias a las buenas actuaciones que hay a lo largo de la cinta, la cual cuenta con un gran elenco: Jennifer Lawrence, Peter Dinklage, Michael Fassbender, Patrick Stewart, Ian McKellen, Hugh Jackman, James McAvoy, Ellen Page, Halle Berry, entre otros. Con este tremendo logro, las críticas de los fanboys del tipo “los trajes no se parecen a los de los cómics” resultan ridículas e infantiles.

Otro punto a destacar es que si bien Wolverine es quien viaja al pasado, la película no gira en torno a él. Las decisiones que inciden de mayor manera en la trama son tomadas por otros personajes. Esto es algo novedoso en la saga, donde Logan había sido el núcleo de la gran mayoría de las películas, llegando a protagonizar dos cintas en solitario. En esta, en cambio, el foco está sobre la tensa relación entre el Profesor X y Magneto, y la forma en que Mystique debe escoger su propio camino dentro del convulsionado mundo en el que está ambientada la cinta.

La película tampoco abandona el subtexto que hace de los X-Men el grupo de superhéroes más interesante que existe. La persecución que sufren los mutantes en las páginas de los cómics y en las películas ha sido vista como una metáfora de otros grupos oprimidos a lo largo de la historia, ya sea en base a su raza, etnia, cultura o condición sexual. Esto no es algo nuevo en las adaptaciones cinematográficas de los personajes, pero alcanza un mayor nivel en esta película. La paradoja de que Bolivar Trask, que sufre de enanismo, persiga a otras personas por una condición genética que los hace “diferentes”, le da peso a lo que ocurre en pantalla.

Actualmente, la gran influencia en las películas de superhéroes es la cinta The Avengers (2012) y la forma en que Marvel Studios logró crear un proyecto a largo plazo con múltiples proyectos. Uno nota el esfuerzo que hay en esta película para preparar el terreno y corregir los errores que se cometieron en las cintas previas, pero a diferencia de The Amazing Spider-Man 2 (2014), no se limita solo a ser una introducción para lo que se viene. X-Men: Days of Future Past nos entrega además una muy buena historia, escenas de acción con una espectacularidad que no se había visto en las entregas anteriores, y unos personajes de gran peso. Es, sin lugar a dudas, la mejor película de la saga.

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11 pensamientos en “X-Men: Days of Future Past (2014)

  1. mi consulta es por que misty se lleva a logan transformada en el militar ? o es que ella hace los experimentos de adamantium con wolverin ?????

  2. Christian, supongo que eso lo explicarán en la siguiente película. En la línea de tiempo original, los experimentos con adamantium los hace el William Stryker original. Como ese militar se vuelve bueno, o al menos desecha sus prejuicios en contra de los mutantes luego de que Mystique es convencida por Xavier de no matar a Trask, queda la pregunta acerca de qué pasará con el esqueleto de Wolverine en esta nueva línea temporal. El hecho de que Mystique se haya hecho pasar por Stryker al final puede dar lugar a muchas especulaciones, pero lo mejor sería esperar a la próxima película.

  3. Bueno como se dice la película no explica algunas cosas y se puede tomar a muchas interpretaciones, como es el caso del profesor X, se puede creer que él nunca recupero su propio cuerpo, si no que el proyectaba su apariencia en el cuerpo que tomo prestado.

    En el momento que Wolverine regresa se da cuenta que Jean no murió, pues uno de los eventos que causo el despertar de su personalidad malvada se supone que jamás pasó, y como jamás despertó su segunda personalidad entonces ella no destruye el cuerpo del profesor, y Wolverine no le toca acecinarla, por esto cuan Wolverine regresa el profesor tiene su propio cuerpo y Jean está viva, se supone que lo de la vacuna no paso pues esto fue consecuencia del asesinato del científico en el pasado.

  4. Pingback: X-Men: Days of Future Past (2014): ¿La mejor cinta de Marvel?

  5. Carlos, la escena post-créditos de X-Men Origins Wolverine muestra a Deadpool.

    ¿Quizás te refieres a la de The Wolverine? En esa se muestra a Wolverine en un aeropuerto, donde se encuentra con el Profesor X y Magneto. Sin embargo, en esa escena tampoco se explica la razón por la que recuperó su cuerpo.

  6. En Wolverine Inmortal, Wolverine pierde sus garras de adamantio y en las escenas Post-Crédito le vuelven a salir, pero esta vez de hueso. Se comprende que gracias al poder restaurador de Wolverine le vuelvan a crecer, ya no de adamantio pero si de hueso. La parte que no entiendo es por qué razón en el futuro distópico del 2023 Wolverine vuelve a tener sus garras de adamantio si

  7. Pingback: X-Men: Apocalypse (2016) – sin sentido

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