The Double (2013)

the-double-posterDe vez en cuando, el cine nos sorprende con dos películas en un año que comparten la misma premisa. Esto se puede ver en casos como Deep Impact y Armageddon, estrenadas en 1998, que tienen como núcleo la idea de un asteroide que se estrellará contra la Tierra. En 2013 volvió a ocurrir un fenómeno similar con las cintas White House Down y Olympus Has Fallen, dos películas de acción que narran un ataque contra la Casa Blanca. Pero prefiero centrarme en dos cintas que pasaron algo más desapercibidas, ya que no son blockbusters. Me refiero a Enemy y The Double, las cuales fueron estrenadas en el festival de Toronto en septiembre del año pasado, y que coincidentemente tratan el tema de la dualidad.

Ya escribí sobre Enemy en una entrada previa del blog, pero voy a mencionarla a lo largo de esta reseña ya que las comparaciones entre ambas cintas son inevitables. Ambas están basadas en una novela, con Enemy tomando la base de El hombre duplicado de José Saramago, y The Double haciendo lo propio con El doble, del escritor ruso Fiodor Dostoyevski. En ambas el protagonista de la historia se encuentra con una persona que es idéntica a él en términos físicos, pero distinta en cuanto a personalidad. Y en ambas se trata el tema de la dualidad del ser humano, produciéndose una lucha entre los dos personajes.

Pero si bien las premisas de las películas son idénticas, como sus protagonistas y sus respectivos doppelgängers, también existen diferencias que las separan entre sí. Este es un buen ejemplo de la teoría del autor, donde la figura del director influye de manera fundamental en el estilo de una película. Enfrentados ante una misma idea, dos directores crearán dos películas distintas, basados en sus propios intereses y experiencias.

La cinta es protagonizada por Simon James (Jesse Eisenberg), un joven que trabaja en una empresa dedicada a procesar datos. Su oficina es un lugar gris y aburrido, lleno de tareas monótonas. La presencia de Simon es apenas notada por la gente que está a su alrededor, pese a que lleva siete años trabajando en la misma empresa. Lo único que lo mantiene animado es la presencia de una joven llamada Hannah (Mia Wasikowska), que trabaja en la sala de fotocopiadoras del edificio. Simon inventa cualquier tipo de excusa para poder ir a verla, pero sus interacciones son torpes debido a su inseguridad.

La vida del protagonista sufre un radical cambio cuando un nuevo empleado llega a la oficina. Se trata de James Simon, quien es físicamente idéntico a él, pero posee una personalidad más extrovertida. Aunque es menos inteligente que el protagonista, James no tarda en escalar profesionalmente en la empresa, aprovechándose del trabajo realizado por Simon. La situación se complica aún más cuando Hannah le confiesa al protagonista que está enamorada de su doble.

Al igual que en Enemy, la película aprovecha esta premisa extravagante (que dos personas que son idénticas se encuentren) para poder explorar temas relativos a la identidad y a la dualidad del ser humano. James es presentado como un personaje totalmente opuesto al tímido Simon. Mientras el protagonista se deja pisotear por el resto, James es un tipo desvergonzado que busca sacar provecho de todas las situaciones. El carácter simbólico de estas diferencias no se deja esperar, ya que James se convierte en una especie de consejero de Simon. A cambio de su ayuda en las tareas de la empresa, el recién llegado decide transformar al protagonista en una persona más segura de sí misma, actuando como una representación de su propia conciencia.

Sin embargo, Simon no es capaz de adoptar esta nueva personalidad, quedando nuevamente relegado, mientras ve cómo su doble recibe todos los reconocimientos que le correspondían a él. James es todo lo que el protagonista desea: una persona segura, que no titubea, que es capaz de hablar de igual a igual con sus jefes y que es exitoso con las mujeres. Pero pese a todo esto, James también posee algunas falencias, como un carácter violento y una tendencia a la mentira. El conflicto que existe entre el protagonista y su doble es comparable al de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, ya que se enfrentan las dos naturalezas de la misma persona. Por un lado, su carácter civilizado pero inseguro, y por otro su lado extrovertido pero salvaje. Esta inevitable lucha exige el triunfo de una personalidad sobre la otra, ya que ambas no pueden coexistir. A fin de cuentas, The Double es una historia de maduración y autodescubrimiento de Simon, quien debe aprender a afrontar sus problemas pero sin corromperse en el intento.

La película posee una atmósfera casi irreal, gracias a la amplificación de ciertos sonidos o la forma en que sus escenas están iluminadas. Este último elemento es de gran importancia, ya que podemos notar el ensombrecimiento de una parte de la cara de Jesse Eisenberg a través de una luz proveniente desde el costado, con el fin de remarcar su naturaleza dual, mientras que en otras ocasiones se recurre a una luz intermitente, que genera un tono de inestabilidad respecto del protagonista.

Aunque Enemy y The Double poseen premisas similares, no es tan sencillo decir cuál es mejor que la otra. Prefiero no hacer ese tipo de comparaciones, ya que si bien comparten algunos elementos se trata de películas con un tono distinto. En el caso de Enemy, estamos frente a la película de un director como Denis Villeneuve, que posee una carrera consagrada profesionalmente, mientras que The Double es recién el segundo largometraje de Richard Ayoade. Y no se trata solo de un tema de experiencia, sino también del tipo de película que cada uno quiso hacer. Villeneuve optó por un thriller psicológico de atmósfera inquietante, mientras que Ayoade escogió una mezcla entre intriga y humor negro. Además, el contenido de cada una varía, siendo Enemy algo más profunda y ambigua que esta cinta.

En su película anterior, Submarine (2010), Ayoade demostraba una clara influencia del trabajo de Wes Anderson y de los hermanos Coen, y en The Double podemos ver algunas referencias a la cinta Brazil (1985) de Terry Gilliam. El director todavía está en búsqueda de una voz propia, pero ya se notan las raíces de un estilo que lo caracterice. Sus guiños a otros cineastas no son simples copias, sino que un reconocimiento a las películas que lo han inspirado. Lo loable de Ayoade es que usa el lenguaje cinematográfico para resaltar las ideas y emociones que busca transmitir, haciendo que la técnica y el estilo estén al servicio de la historia, y no al revés. Los ángulos y movimientos de cámara que vemos en The Double tienen un propósito, no son solo pirotecnia.

Afortunadamente, The Double y Enemy pueden coexistir en el mismo mundo. No son como los personajes que las protagonizan. Esto, a final de cuentas, nos termina beneficiando a quienes disfrutamos con las buenas películas.

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