The Monuments Men (2014)

the-monuments-men-posterEntre las numerosas muertes y atrocidades que ocurren en las guerras, sobre todo en una como la Segunda Guerra Mundial, es difícil creer que existan personas que arriesgarían sus vidas para proteger las obras de arte que corren peligro en medio de este panorama. El teniente estadounidense Frank Stoakes (George Clooney) es una de esas personas, y ha decidido viajar al campo de batalla para evitar que los soldados nazis se apropien del patrimonio cultural de los países azolados por la guerra. Según Stoakes, estas obras de arte constituyen el cimiento sobre el cual se han construido nuestra cultura, y su pérdida puede constituir un duro golpe para nuestra propia identidad como seres humanos.

Para cumplir su misión, el teniente les solicita a sus superiores el permiso para reunir a un grupo de expertos en la materia que lo ayuden a identificar y proteger las pinturas o esculturas que estén en peligro. El equipo está conformado por James Granger (Matt Damon), Richard Campbell (Bill Murray), Walter Garfield (John Goodman), Jean Claude Clermont (Jean Dujardin), Donald Jeffries (Hugh Bonneville) y Preston Savitz (Bob Balaban). El título de la película está basado en el apodo que recibió este grupo, The Monuments Men (Operación monumento).

Dirigida por el propio Clooney, quien anteriormente había hecho películas como Confessions of a Dangerous Mind (2002) o The Ides of March (2011), la cinta no alcanza a cuajar del todo, por lo que el resultado final parece carente de consistencia. La premisa es muy interesante, y a lo largo de la película podemos ver algunas escenas donde se trata el tema de arriesgar la vida humana por conservar obras de arte, y la importancia que éstas tienen para la humanidad, pero el problema viene cuando hay que darle forma a los personajes y al relato.

Nunca llegamos a conocer realmente a este grupo de personas que deciden ir al campo de batalla para recuperar las obras que los nazis se han robado. Conocemos sus profesiones y algunos escasos datos de sus vidas personales, pero no más que eso. Si no se crea esa conexión entre personaje y espectador, es muy difícil que los peligros a los que se exponen terminen importándonos. Tampoco se logra crear una sensación de fraternidad entre los personajes, ya que durante gran parte de la película se encuentran dispersos por el mapa de Europa, dedicados a distintas misiones.

De los personajes que aparecen en la película, el más llamativo es el de Claire Simone, una curadora de arte francesa interpretada por Cate Blanchett. Tras la retirada de los alemanes del territorio francés, Simone fue acusada de “colaboracionista” y encarcelada por supuestamente haber ayudado a los nazis. Pero la verdad es que decidió trabajar junto a ellos para llevar en secreto un registro de las obras de arte robadas y para informar a los franceses que estaban peleando en la resistencia. Esta falsa acusación se suma a una desconfianza que Simone tiene en contra de los soldados que quieren recuperar las obras. Si los alemanes se robaron las pinturas y esculturas, ¿qué le asegura que los estadounidenses no harán lo mismo?

Pese a contar con un elenco lleno de estrellas, The Monuments Men tampoco es capaz de hacerlos relucir. Sus intervenciones son breves y poco memorables. Ni siquiera John Goodman o Bill Murray destacan con sus actuaciones, aunque no es exclusivamente su culpa, ya que los diálogos no son muy buenos que digamos.

La película parece no ponerse de acuerdo con un tono homogéneo. Uno nota un esfuerzo por emular la atmósfera distendida de Ocean’s Eleven (2001), otra película que contaba con un elenco repleto de estrellas y donde actuaron Clooney y Damon, pero no logra alcanzar la fluidez de la cinta de Steven Soderbergh ni las interacciones que se producían entre sus personajes. El humor de The Monuments Men cae en la categoría de lo “simpático”, provocando una que otra sonrisa, pero ubicándose lejos de la carcajada. El otro problema relativo al tono de la película es que los momentos más serios no alcanzan una solemnidad notoria, ni una tensión que nos dé una idea del peligro que corren los personajes.

Con todas estas críticas, puede parecer que la película es horrible, pero no es tan así. Como señalé anteriormente, la premisa y las ideas que están detrás de la película son llamativas, y pueden servir como punto de partida para un debate acerca de la importancia del arte. Aunque es algo que se da por contado en este tipo de películas, el diseño de producción y todo lo relativo a crear la ilusión de que estamos en la década de los 40 está muy bien lograda. Y si bien hay falencias en lo relativo al tono, la película no es tediosa, y hay algunas escenas en las que se logra una entretención genuina.

Las intenciones de Clooney eran nobles, pero The Monuments Men queda en ese brumoso límite entre lo bueno y lo malo. Es una película correcta, pero no más que eso. Dado que la trama se basa en una historia real, lo más adecuado sería ver un documental como The Rape of Europa (2006), que puede resultar en una experiencia más interesante e informativa que la entregada por esta cinta.

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