How to Train Your Dragon 2 (2014)

How_to_Train_Your_Dragon_2_posterLas secuelas cinematográficas son un tema complejo. Detrás de ellas existe el deseo de replicar o superar el éxito económico alcanzado por la primera película, pero su existencia debe ser justificada de tal manera que no sea simplemente un producto que busca obtener dinero. Además, la historia debe ser lo suficientemente original para no repetir la misma fórmula que la película anterior, pero al mismo tiempo debe mantener ciertos elementos identitarios que la unan con aquella cinta, para que exista una conexión entre ambas. How to Train Your Dragon 2 (Cómo entrenar a tu dragón 2) logra este delicado equilibrio en una película emocionante, que nos lleva a explorar el mundo que habitan sus personajes.

A diferencia de Despicable Me 2, que a pesar de ser una cinta entretenida no aprovechaba a cabalidad a sus personajes ni el universo donde está ambientada, en How to Train Your Dragon 2 vemos cómo el mundo que nos presentaron en la primera película se expande y sus personajes crecen. La historia tiene lugar cinco años después de los hechos narrados en la primera película, y el protagonista, Hipo, ya ha convencido al pueblo Berk de las virtudes de convivir con los dragones. Con la ayuda de su dragón Chimuelo, el protagonista se ha dedicado a explorar el mundo y a hacer mapas de territorios que eran desconocidos para su pueblo. En uno de estos viajes conoce a Eret (Kit Harington), un caza-dragones que trabaja para el malvado Drago (Djimon Hounsou).

Aunque Hipo decide razonar con Drago, el caza-dragones está convencido de que estas criaturas son peligrosas y la única forma de lidiar con ellas es someterlas a través de la fuerza. Además, el protagonista se encontrará con una misteriosa jinete de dragones (Cate Blanchett), que se unirá a él en esta aventura, junto a sus amigos Astrid (America Ferrera), Snotlout (Jonah Hill), Fishlegs (Christopher Mintz-Plasse), Tuffnut (T.J. Miller), Ruffnut (Kristen Wiig), Gobber (Craig Ferguson), y su padre Estoico (Gerard Butler).

Si en la primera película el tema central era la comprensión y no juzgar a otros a través de prejuicios, en esta segunda parte se exploran ideas como la relación entre humanos y animales, el crecimiento personal, e incluso la resolución de conflictos. Cuando Hipo descubre que existe un despiadado guerrero que se dedica a cazar dragones, su primera reacción consiste en intentar dialogar con él, para evitar un enfrentamiento. Esta decisión, que no termina muy bien, puede parecernos ingenua, pero sirve para reflejar la personalidad idealista del protagonista. Hipo descubre en esta película que a veces los conflictos no pueden ser evitados, especialmente cuando la otra persona está convencida de su posición y hará lo que sea para imponerla sobre otros, incluso recurrir a la fuerza.

Esta idea se encuentra ligada a otro tema explorado por la película, que es la relación que existe entre Hipo y su padre. Mientras en la primera película Estoico veía a su hijo como un niño débil que no estaba a la altura de sus expectativas, acá la visión del padre se encuentra demasiado elevada. Estoico quiere que Hipo se convierta en el nuevo líder de Berk, pero el protagonista todavía no está seguro de lo que quiere en la vida. Es un dilema muy ligado a la edad del nuevo Hipo, quien ahora ronda los veinte años, ya que se encuentra en un momento de búsqueda de su propia identidad. En esta película vemos cómo el protagonista encuentra su lugar en el mundo y cómo lidia con las expectativas de su propio pueblo.

Ahora, y como se trata de una película familiar, los temas recién mencionados no pueden ser tratados de manera tan directa, sobre todo considerando que el público mayoritario está compuesto por niños. Las preguntas que plantea la película son hechas sutilmente, para que no nos desconcentren demasiado mientras estamos pendientes de la trama y los personajes, pero lo suficientemente notorias para que al salir del cine pensemos en esas ideas.

La película, en términos visuales, es un espectáculo. Se nota el avance tecnológico entre los cuatro años de diferencia que separan a ambas películas, lo que ya es mucho decir, dado que la primera tenía una gran calidad visual. Las texturas, los efectos, la escala de los dragones y de los territorios que vemos en pantalla, son razones obligatorias para ver How to Train Your Dragon 2 en el cine. Hay incluso unos momentos donde la composición de los planos hace recordar a cintas como WALL-E (2008) de Pixar, que lograron un muy buen resultado en términos de fotografía.

Los personajes siguen siendo tan llamativos como en la primera película, aunque la atención que le da la película a algunos de ellos hace que otros queden algo relegados. Es el caso de Astrid, que en la cinta anterior tenía un rol más protagónico. Esto es entendible, dado que se introducen personajes nuevos, sobre todo uno muy importante para Hipo. Uno nota la complicidad entre Hipo y Astrid pero, de nuevo, me habría gustado que ella tuviera un papel más importante dentro de la trama. Las interacciones entre los personajes son buenas, aunque algunos de los diálogos parecen algo forzados, lo que supongo que es un problema del doblaje, ya que no la he podido ver en el idioma original.

En relación al villano, el de esta película no es tan interesante, y parece algo plano. Mientras en la primera película el conflicto de Hipo era con su propio pueblo, e incluso con su propio padre, en comparación Drago no resulta un antagonista demasiado significativo. Esto no quiere decir que la amenaza de Drago sea menor, ya que en términos de consecuencias esta segunda parte parece alcanzar un tono más oscuro que la película anterior. No solo los personajes han crecido, sino también los peligros. La carga emocional del último tercio de la película es complementada perfectamente por la banda sonora de John Powell, que también había trabajado en la cinta anterior.

El director Dean DeBlois ha comparado a esta película con The Empire Strikes Back (1980), y algunos críticos se han referido a ella como la The Dark Knight (2008) de las cintas de animación. Estas aseveraciones pueden ser discutibles, dado que no estoy seguro de que esta segunda parte sea mejor que la primera, pero tienen algo de razón si uno considera otros aspectos. Todas estas cintas son más oscuras que sus respectivas primeras partes, expanden el universo donde están ambientadas y enfrentan a sus protagonistas a enormes desafíos y pérdidas, y lo que es más importante, es que se sienten como parte de un arco mucho más grande. Se nota que How to Train Your Dragon 2 fue diseñada como el segundo capítulo de una historia que seguirá desenvolviéndose en una tercera película. Además, no se trata solo de un preámbulo para la tercera parte, sino que de una película que destaca por si misma.

Como señala el mismo Hipo al comienza de esta película: ahora que montan dragones, el mundo se les hace mucho más grande que antes.

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