The Raid 2: Berandal (2014)

The_Raid_2_Berandal_teaser_bannerEl estreno de The Raid (2011) nos tomó a todos por sorpresa. Con un ritmo infatigable y escenas de peleas brutales, la cinta fue una bocanada de aire fresco para el cine de acción, y específicamente para el género de las artes marciales. Es cierto que el director Gareth Evans ya había hecho una película de este tipo años atrás, titulada Merantau (2009) y protagonizada también por Iko Uwais, pero su distribución se limitó casi exclusivamente a países asiáticos. Fue con The Raid que Evans se dio a conocer al mundo.

La trama de aquella película era muy simple, ya que mostraba a un grupo de policías que hacía una redada en un edificio controlado por un temido criminal, al que debían capturar. Casi como si se tratase de un videojuego, los policías debían subir los pisos del edificio hasta llegar a la cima, donde estaba el líder de los delincuentes. Esta premisa, tan sencilla a primera vista, era posteriormente condimentada con la adición de corrupción policial, que le otorgaba a la cinta algo más de sustancia. Es precisamente este elemento el que toma la trama de The Raid 2: Berandal para darle forma a la secuela.

Tras sobrevivir a los hechos ocurridos en la película anterior, Rama (Iko Uwais) se contacta con un policía llamado Bunawar (Cok Simbara), una de las pocas personas dignas de confianza dentro de la institución. A pesar de la evidencia que logró reunir en el edificio, Bunawar le dice que la corrupción es más profunda de lo que él cree, por lo que no lograrían mucho llevando esas pruebas a la justicia. Las únicas personas que resultarían afectadas serían rangos medios dentro de la policía, y no los verdaderos culpables. Para obtener evidencia verdaderamente dañina, Rama deberá infiltrarse en el corazón mismo del problema.

Aunque se muestra inseguro al principio, Rama finalmente acepta tras descubrir que su hermano fue asesinado por un criminal llamado Bejo (Alex Abbad). El plan consiste en que el protagonista sea encarcelado en la misma prisión donde se encuentra Uco (Arifin Putra), el hijo del gángster Bangun (Tio Pakusadewo), que controla las actividades ilegales de la ciudad junto a la familia Goto de Japón. Allí, deberá ganarse la confianza de Uco, para poder acercarse a los cabecillas de la organización y encontrar evidencia que los incrimine.

A diferencia de la primera película, que mantenía un ritmo constante de acción y peleas, The Raid 2 varía más en sus tonos y nos entrega una trama más compleja, con un mayor número de personajes. Esto no se debe solo al mayor presupuesto con el que cuenta la producción, sino también al deseo del director de aumentar la escala de la historia. La acción ya no transcurre en un solo lugar, sino que se extiende por toda la ciudad de Yakarta e incluso abarca un par de años.

Las peleas y la acción siguen ahí, solo que no con la frecuencia frenética de la primera cinta. Aquella fórmula, que funcionó tan bien en The Raid, no podía ser repetida en esta segunda parte, ya que terminaría siendo repetitivo. Gareth Evans comprende esto y opta por desarrollar más a sus personajes y otorgarles a los actores momentos donde puedan demostrar su talento. Entre las patadas y balazos, la película nos muestra lo que sienten los personajes, cuáles son sus motivaciones y qué es lo que está en juego.

Además de la corrupción y la ambición, la cinta trata el tema de la familia. El protagonista acepta participar en la misión tras enterarse de la muerte de su hermano, y uno de los requisitos para infiltrarse en el mundo delictual consiste en que el resto de su familia (esposa e hijo) esté a salvo. Su objetivo es el hijo de un importante jefe criminal de la ciudad, quien ansía adquirir el poder que hasta entonces le ha sido negado por su padre. La película incluso nos entrega un vistazo a la vida personal de un personaje secundario, Prakoso (Yayan Ruhian), quien ha optado por el camino como sicario con el fin de satisfacer las necesidades económicas de su familia. Es decir, las acciones de la mayoría de los personajes obedecen directa o indirectamente a sus familias, ya sea para protegerlas o dañarlas. Es bueno ver que la trama de una película, muchas veces ignorada por las cintas de acción, está a la altura de las peleas y explosiones que la acompañan.

Al ver la película también notamos el talento de Evans para crear personajes llamativos, aún cuando no tengan ningún diálogo. El ejemplo más claro es el de “Hammer Girl” (Julie Estelle), una luchadora sordomuda que como su nombre lo indica utiliza martillos para pelear. Su vestimenta, actitud y habilidades la hacen ver como un personaje sacado de un cómic o videojuego, y al igual que ella hay otros personajes que destacan en la película. Aunque no conocemos casi nada acerca de ella, la forma en que la cinta la muestra la hace lo suficientemente interesante para que uno se pregunte cuál es su pasado. Este es un verdadero mérito del universo creado por Gareth Evans, que posee la vitalidad y chispa que muchas otras cintas de acción desearían tener.

Las coreografías de las peleas fueron nuevamente diseñadas por Yayan Ruhian e Iko Uwais, y se nota. Aunque están algo más dispersas que las de la primera cinta, las peleas de The Raid 2 demuestran la misma intensidad a la que nos acostumbraron tres años atrás. Cada fractura, cada corte, cada golpe recibido es una inyección de adrenalina para el espectador. La sangre corre con la brutalidad que vimos en la película anterior, combinando efectos digitales y prácticos donde sea necesario. Y a pesar del nivel de violencia que muestran sus escenas, el profesionalismo mostrado por los peleadores y la rapidez a la que se desarrollan los enfrentamientos, harían que incluso las personas más susceptibles a escandalizarse reconocieran el mérito de todo ese trabajo.

A todas estas virtudes hay que agregar el dominio que Evans tiene de la técnica cinematográfica, tanto en movimientos de cámara como en tipos de plano y otros elementos relacionados. El director es consciente de la necesidad de mostrar las peleas y las secuencias de acción, y si bien es un aspecto que se debería dar por sentado en una película como esta, muchas de las películas contemporáneas son incapaces de comprender esto, sobre todo en Hollywood. De nada sirve ensayar complejas peleas si el resultado final es un grupo de primeros planos que se suceden rápidamente, los cuales más encima están filmados con una imagen temblorosa que hace aún más difícil ver lo que está ocurriendo. En The Raid 2 los planos están a disposición de lo que requiere cada escena, usando los primeros planos sólo cuando son necesarios. Y aunque se recurre a la cámara al hombro, lo que otorga una imagen temblorosa, esto no desconcentra demasiado.

El director también emplea planos largos para otorgarle una mayor fluidez a las escenas de acción, así como algunos movimientos de cámara poco convencionales para recalcar la intensidad de alguna secuencia. En medio de una persecución de autos, Evans nos deleita con un plano secuencia de breve duración, pero de enorme complejidad. La cámara parece volar desde uno de los vehículos hacia el que lo está persiguiendo, pasando a través de las ventanas de esta para salir nuevamente a la calle. Cuando uno ve la forma en que fue filmada, uno solo puede limitarse a celebrar el ingenio de las personas a cargo de esta secuencia.

De vez en cuando, la película usa unos planos cenitales que le otorgan una inusual belleza a las sangrientas peleas que vemos en la pantalla. Este recurso no es solo estilístico, sino que también puede ser visto como una forma de expresar algo más. Este tipo de plano, que ubica a la cámara en lo alto, apuntando perpendicularmente hacia el suelo, nos entrega una imagen general de lo que está ocurriendo, pero al mismo tiempo enfatiza la insignificancia del objeto filmado. Tal vez son utilizados para recalcar lo inútil de los esfuerzos de Rama, al enfrentarse a un enemigo que lo supera enormemente en fuerza. Como se señala en una conversación hacia el final de la película, el enemigo del protagonista es como la Hidra; se corta una cabeza y surgen dos más. La única opción es matarlos a todos.

Ante una secuela que podría haberse limitado a repetir la fórmula ya probada, el director Gareth Evans optó por el camino más difícil y al mismo tiempo más meritorio. En vez de conformarse con lo ya visto, el cineasta intentó expandir sus horizontes, para innovar y crecer como artista. Quienes disfrutamos con este tipo de películas no podemos sino agradecer la oportunidad de ver cintas como The Raid 2, que constituyen hitos dentro del género y nos demuestran que todavía podemos asombrarnos al ver una película de acción.

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4 pensamientos en “The Raid 2: Berandal (2014)

  1. Concuerdo con tus comentarios, la verdad esta pelicula a pesar de no tener un gran presupuesto y no estar dirigida para todo el publico, es una de esas peliculas que puedes disfrutar 1 y otra vez, ya que hasta los personajes tienen cierta personalidad que no te hacen decir un asiatico mas, y con respecto con la escena de persecucion, aparte de estar emocionado al verla, pensaba en como habian filmado ciertas tomas, la verdad una de las mejores peliculas de este año.

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