Borgman (2013)

Borgman_posterTres hombres armados, entre los cuales se encuentra un sacerdote, van al bosque decididos a cazar algo. No tardamos en descubrir que las presas son unos hombres que viven literalmente bajo tierra. Uno de ellos, llamado Camiel Borgman (Jan Bijvoet), logra escapar de su escondite sin ser visto por los perseguidores, y le avisa a sus dos compañeros, Pascal y Ludwig, que deben irse de inmediato. El hombre va a algunas casas cercanas a pedir que le faciliten una ducha, pero su aspecto levanta desconfianza entre las demás personas. Marina (Hadewych Minis), una de las dueñas de casa que le abren la puerta a Borgman, acepta prestarle su baño, pero debe hacerlo a escondidas, ya que su marido no está de acuerdo.

La forma en que la película presenta a Borgman nos hace estar de su lado durante estos primeros minutos. Se trata de un hombre viejo, que viste ropas andrajosas y que tiene una barba y cabello enmarañado, lo que lo asemeja a un indigente. No sabemos la razón por la que es perseguido, pero el estar en desigualdad de condiciones genera de inmediato empatía entre la audiencia. Sin embargo, esta situación es simplemente ilusoria, ya que a medida que la película avanza nos damos cuenta de lo manipulador que puede llegar a ser con Marina, y que sus intenciones son oscuras.

Como si se tratase de un cuento de hadas europeo, de esos que recopilaron los hermanos Grimm, esta película neerlandesa nos va revelando algunos detalles escabrosos acerca del misterioso huésped que se aloja en la casa de Marina. Sus motivaciones no son claras, y es esta incertidumbre la que va creando la tensión a lo largo del metraje. La comparación con los cuentos de hadas, del tipo Hansel y Gretel, no es del todo exagerada, ya que Borgman parece pertenecer a un grupo de seres sobrenaturales malignos, como los que dan forma a la mitología del norte de Europa. Cuando una de las hijas de Marina ve al invitado dentro de la casa lo compara con un mago, aunque la palabra adecuada estaría más cerca de “brujo”.

El director Alex van Warmerdam levanta una pesada atmósfera sobre la cinta, creando una sensación de intranquilidad. Sabemos que Borgman es una presencia amenazante en este hogar, pero desconocemos qué es exactamente lo que va a hacer. El guion de van Warmerdam se asegura de que la trama no caiga en lo predecible, y nos entrega además unos momentos visualmente memorables (con la ayuda de una elegante fotografía de Tom Erisman). El guion juega además con la insinuación, sugiriendo algunas cosas para otorgarles mayor fuerza dentro de la imaginación de los espectadores.

El problema es que hacia el final de la película, todo lo que se ha ido construyendo no termina de cuajar. La película ya ha captado nuestra atención y nos fascinó con la tensión de sus escenas, pero cuando llega el momento de concluir el relato, la cinta decae hacia un resultado más plano. Todavía no estoy seguro de la intención que tenía el director al hacer esta película, si es que realmente existe una intención. ¿Buscaba solo perturbar o hay un mensaje que está escondido en el subtexto?

Uno puede notar que el plan de Borgman consiste en destruir a esta familia desde adentro, construyendo conflictos entre sus miembros para que terminen enfrentados entre sí. Tal vez esto constituye un elemento simbólico que representa algo más profundo. También se puede destacar que la familia en cuestión es bastante acaudalada, así que la elección de Borgman –que vive en el bosque, bajo tierra- no debe ser mera casualidad. ¿Se está simbolizando con esto una irrupción de un mal primigenio, salvaje, en el corazón de la vida “civilizada”? ¿Estoy sobre-analizando demasiado a esta película? Puede que sí.

La ambigüedad es buena, ya que obliga al espectador a completar lo que estamos viendo en pantalla. Nos da un rol activo. El problema es cuando esta ambigüedad termina siendo incomprensible, y la reflexión que se quería entregar termina perdida entre el embrollo que se ha hecho. Sinceramente no sé si esto es una falencia de la película o una decisión consciente del director, pero cuando la cinta te ha guiado durante casi dos horas, pidiéndote que te fijes en cada uno de los detalles, hasta terminar en un desenlace que nos deja aún más confundidos, surge una pequeña frustración.

Lo que critico no es que se dejen preguntas sin resolver. Querer que todo tenga sentido puede llegar a ser aburrido. El problema es que la cinta destruye la ilusión que le había costado tanto crear, desconcentrándonos de lo que está ocurriendo en la pantalla para pasar a cuestionar el trasfondo de todo lo que vimos. Borgman es una buena película, pero su falta de claridad en aquellos momentos cuando se necesitaba terminan impidiendo que se transforme en una gran película.

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2 pensamientos en “Borgman (2013)

  1. Pues me parece bien tu critica, no importa que deje preguntas sin resolver pero pasas toda la película concentrado, creyendo que cada una de las acciones registradas te van a llevar a una simple respuesta y eso pues bueno te atrae (si te gusta en general el cine) pero cuando finaliza, te preguntas, ¿Qué pasó, cual es su idea? No entiendes nada, la película misma no te da respuestas todo es muy confuso. Pues dentro de todo no me parece tan mala, solo que no tiene una idea clara de lo que trata la película, o sea se sabe que quería destruir la familia pero, ¿Con qué fin? ¿Por que de su persecución al inicio y de un padre? O sea son interrogantes muy importantes para lograr entender la película pero que al final esperas que se esclarezcan pero no es así.

    ¡Espero algún día lograr comprenderla!

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