Jersey Boys (2014)

Jersey_Boys_PosterEntre los temas que conforman la excelente banda sonora de Goodfellas (1990) se encuentra “Rags to Riches”, interpretada por Tony Bennett. La canción, que suena en la primera escena de la película, habla sobre el deseo del narrador de ser exitoso, dejando atrás su pasado humilde para adentrarse en un futuro próspero; que es básicamente la materialización del sueño americano. Este tipo de mensaje es también compartido por Jersey Boys (Jersey Boys: Persiguiendo la música), la última película dirigida por Clint Eastwood, que narra la vida de un grupo de cantantes de origen italoamericano al igual que Bennett: The Four Seasons.

Las similitudes entre Goodfellas y Jersey Boys son palpables. Ambas son películas ambientadas durante mediados del siglo XX, y siguen a protagonistas ambiciosos en un viaje donde adquieren fama y fortuna, mostrándonos además las dificultades de aquel éxito, tanto con sus propias familias como con los problemas inherentes asociados al dinero. De hecho, es tal la conexión que existe entre ambas cintas, que en la película de Clint Eastwood aparece el actor Joe Pesci (interpretado por Joseph Russo), como uno de los personajes que conoce a los protagonistas. Pesci fue uno de los tres actores que protagonizó Goodfellas, ganando incluso un premio Óscar por su rol. En la cinta de Martin Scorsese, el actor interpretó al mafioso Thomas DeSimone, cuyo nombre fue cambiado a Tommy DeVito, que coincidentemente –o quizás a petición del propio Pesci- es el nombre de uno de los miembros de The Four Seasons.

Otro de los puntos en común entre las películas es la presencia de la mafia en la vida de los protagonistas. Lo que puede parecer estereotipado, al vincular el crimen organizado con los inmigrantes italianos viviendo en Estados Unidos, es en realidad un reflejo del poder que la mafia tenía durante esos años. Las vidas de las personas que vivían en barrios italoamericanos estaban afectadas por el actuar de la mafia, ya sea directa o indirectamente. La película explora este tema enseñándonos las diferentes actitudes que adoptaron los protagonistas con sus raíces y el éxito que obtuvieron posteriormente a través de la música.

Así, Frankie Valli (John Lloyd Young), el miembro más famoso de la agrupación, es presentado como un joven que creció bajo el alero de los mafiosos. Su voz le hizo ganar la estima de estas personas, que veían en él a alguien muy prometedor. Frankie conocía algunos de los códigos utilizados en el mundo delictual, e incluso participó en robos y otros crímenes, aunque de forma accesoria. Sin embargo, sabe establecer los límites al momento de iniciar su carrera musical. Durante sus primeros años, Frankie fue guiado por Tommy DeVito (Vincent Piazza), con quien posteriormente formó el cuarteto. Tommy es un tipo vivaz, un wiseguy, como dirían en Goodfellas. Durante su juventud hizo varios negocios ilegales, y cuando The Four Seasons alcanza el estrellato, todavía está apegado a la lógica callejera que lo ayudó a crecer.

Un caso totalmente opuesto es el de Bob Gaudio (Erich Bergen), el último miembro que se une al grupo. A diferencia de Frankie, que reconoce sus raíces pero busca un futuro mejor, o Tommy, que se aferra a las reglas del barrio como si no existiesen otras, Bob reniega de su pasado y solo se preocupa de lo que viene. De los integrantes del grupo, es el único que no tenía antecedentes policiales, así que ve con desconfianza la actitud de Tommy y los contactos que tiene. Nick Massi (Michael Lomenda), por su parte, se encuentra en un punto intermedio, cercano al de Frankie. Durante su juventud estuvo tan comprometido con la vida delictual como Tommy, participando en estafas y contrabando, pero a medida que el grupo adquiere popularidad se va dando cuenta del verdadero rostro de su compañero.

De vez en cuando, los personajes hablan directamente a los espectadores, mirando de frente a la cámara. Esto no solo busca crear un sentimiento de complicidad con la audiencia, haciendo el relato más íntimo, sino que además tiene un fin narrativo. Son los cuatro integrantes los que le hablan a la cámara a lo largo de la película, no solo uno de ellos, lo que permite que introduzcan algunas opiniones personales o ciertas aclaraciones que fueron omitidas por los demás. De esta manera, la película adquiere una perspectiva cuádruple, algo poco inusual en el cine. Resulta algo extraño que un director como Clint Eastwood, que es uno de los últimos bastiones del cine clásico hollywoodense, recurra a técnicas como ésta, o que incluso haya hecho un musical, pero el resultado es bueno. Solo durante la última escena de la película se nota una utilización forzada de la narración, que llega incluso a ser una autoparodia.

El pragmatismo de Eastwood le entrega un aire aterrizado a Jersey Boys, siendo cada personaje y cada escena esenciales para el relato. Su vasta experiencia le ha permitido al cineasta dejar de lado lo superficial para centrarse en lo que realmente importa. Pero si se le debe criticar algo a Eastwood, es que esto no necesariamente va de la mano con un género como el musical, donde el espectáculo es algo tan importante como el contenido. Debido a su ritmo pausado, la película se demora unos 10 minutos en comenzar, y a lo largo del metraje hay algunos momentos que ralentizan su velocidad. Hay escenas, por ejemplo, donde lo único que vemos es a dos personajes hablando, con una cámara imperceptible, en un ambiente donde no se escucha banda sonora ni sonido ambiente alguno. La energía que le falta a estas secuencias parece acumularse bajo la superficie de la película, escapando en unos coloridos créditos finales que nos recuerdan que esta es una adaptación de un musical de Broadway.

Sin embargo, y pese a estos defectos, la película termina siendo una buena experiencia. Gran parte de esto se debe a las propias canciones de The Four Seasons, con éxitos como “Sherry”, “Bigs Girls Don’t Cry”, “December 1963 (Oh, What A Night)” o “Working My Way Back to You”. Eastwood tiene claro que la música es la gran protagonista de la película, así que cada escena donde los personajes interpretan las canciones es tratada con la debida importancia que se merece. Esto ocurre sobre todo con la escena donde Frankie Valli canta “Can’t Take My Eyes Off You”, un momento de enorme poder. John Lloyd Young hace un muy buen trabajo interpretando al cantante, repitiendo el rol tras formar parte del elenco original del musical de Broadway.

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